Ácido hialurónico: qué aporta a la piel y cómo utilizarlo

Ácido hialurónico: qué aporta a la piel y cómo utilizarlo

Es un activo muy presente en cosmética que puede ayudar a mejorar el aspecto y el confort de la piel a cualquier edad.

pipeta con ácido hialurónico

Escrito porRedacción MF

Publicado: 30 September 2026

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en nuestro organismo y está presente, entre otros tejidos, en la piel. Una de sus características más conocidas es su capacidad para captar y retener agua, algo que contribuye a mantener la hidratación y las propiedades de la piel.

Con el paso de los años se producen cambios en la cantidad y distribución del ácido hialurónico de la piel. A esto se suman factores externos que también influyen en el envejecimiento de la epidermis como, por ejemplo, la exposición solar. Por ello, es cada vez más habitual encontrar este compuesto como uno de los ingredientes habituales en sérums, cremas, contornos de ojos y otros productos para el cuidado facial. 

¿Qué beneficios puede aportar?

Aparte de su capacidad hidratante, entre sus beneficios destacan:

  • Mejora la suavidad: una piel bien hidratada suele presentar una textura más lisa y agradable al tacto.
  • Ayuda a mejorar el aspecto de las líneas finas: puede hacer que algunas líneas relacionadas con la sequedad se vean menos marcadas.
  • Aporta un aspecto más terso: mejora de forma temporal el aspecto general de la piel y hacer que se vea más uniforme.
  • Es útil en diferentes tipos de piel: puede incorporarse tanto en pieles secas como mixtas o grasas, siempre que se elija una fórmula y una textura adecuadas. Estos efectos corresponden al ácido hialurónico de uso tópico. No deben confundirse con los resultados de los rellenos de ácido hialurónico utilizados en medicina estética, que actúan de una forma diferente y requieren de técnicas más invasivas.

¿A qué edad conviene empezar a utilizarlo?

No existe una edad concreta para empezar a usar ácido hialurónico. Su incorporación a la rutina depende más del estado de la piel y de lo que se quiera conseguir.

En pieles jóvenes puede utilizarse cuando aparecen tirantez, falta de confort o cambios relacionados con el clima, el uso de determinados cosméticos o factores externos. A medida que pasan los años, puede formar parte de rutinas orientadas a mejorar el aspecto de la piel y acompañar otros cuidados frente a los primeros signos de envejecimiento.

Cómo elegir el más adecuado

A la hora de escoger un producto con ácido hialurónico conviene tener en cuenta varios aspectos:

  • Tipo de piel: las pieles mixtas o grasas suelen preferir sérums y geles ligeros, mientras que las pieles secas pueden sentirse más cómodas con cremas de textura más rica.
  • Objetivo de la rutina: no es lo mismo buscar mejorar la textura de la piel que tratar signos de envejecimiento o reforzar el cuidado de una piel sensible. El ácido hialurónico puede aparecer combinado con otros activos en función de estas necesidades.
  • Peso molecular: algunas fórmulas incluyen ácido hialurónico de diferentes tamaños moleculares. Esto puede influir en cómo actúa el producto sobre las distintas capas superficiales de la piel.
  • Otros ingredientes de la fórmula: conviene revisar la composición completa. Ingredientes como ceramidas, niacinamida, antioxidantes o péptidos pueden complementar la acción del producto según las necesidades de cada piel.
  • Sensibilidad cutánea: en pieles reactivas es preferible optar por fórmulas sencillas y evitar productos con componentes que puedan resultar irritantes, como determinados perfumes o alcoholes.
  • Formato y facilidad de uso: sérum, crema, contorno de ojos o mascarilla. La mejor opción será la que encaje de forma sencilla en la rutina diaria y se utilice con constancia.

Desde la farmacia se puede orientar sobre qué tipo de producto encaja mejor en cada caso y cómo combinarlo con el resto de cosméticos de la rutina facial. 

Cómo incorporarlo a la rutina diaria

Se trata de un componente que puede utilizarse por la mañana, por la noche o en ambos momentos, dependiendo del producto y de las necesidades de cada persona.

Conviene revisar si se encuentra ya incorporado en otros productos de la rutina como cremas hidratantes o mascarillas. Pero, si se presenta en formato sérum, suele aplicarse después de limpiar la piel y antes de la crema hidratante. En estos casos, es importante no olvidar que el último paso durante el día debe ser un buen fotoprotector facial de amplio espectro.