Trucos para usar lentillas de forma segura durante el verano

Trucos para usar lentillas de forma segura durante el verano

Con la llegada del calor y las vacaciones, los ojos son más tendentes a sufrir sequedad e irritación, sobre todo con el uso de lentes de contacto. Seguir algunas sencillas pautas puede reducir el riesgo de infecciones oculares. 

Lentillas para verano

Escrito porRedacción MF

Publicado: 31 August 2026

Las lentillas permiten realizar muchas actividades con comodidad, especialmente durante las vacaciones, los viajes y la práctica deportiva. Sin embargo, en verano los ojos están más expuestos al calor, el aire acondicionado, el cloro, la sal, la arena y una mayor radiación solar. Estos factores pueden favorecer la sequedad, la irritación y la aparición de infecciones cuando las lentes de contacto no se utilizan correctamente. Estos problemas se pueden prevenir tomando algunas medidas sencillas para proteger la superficie ocular.

Cómo cuidar los ojos en verano si usas lentillas

Con lentillas, conviene prestar especial atención a la higiene para reducir el riesgo y las molestias. Estas son algunas recomendaciones generales:

  • Extremar la higiene de las manos: utilizar agua y jabón y secarlas por completo con una toalla limpia que no deje pelusas. Este paso parece obvio, pero es fundamental, ya que en verano suele ser frecuente tener restos de crema solar, arena, sudor o suciedad en los dedos. Si estos residuos llegan a la lente pueden provocar escozor, visión borrosa o irritación. Además, las lentillas no deben humedecerse con saliva ni limpiarse con agua del grifo. Para su mantenimiento hay que utilizar siempre la solución recomendada para cada tipo de lente.
  • No bañarse con las lentillas puestas: el contacto con el agua es uno de los principales riesgos asociados al uso de lentillas. Por ello, se deben retirar antes de entrar en la piscina, el mar, un río, un lago o una bañera de hidromasaje. Tampoco es recomendable ducharse con ellas. El agua puede contener bacterias, hongos y otros microorganismos capaces de adherirse a las lentes. Además, las lentes blandas pueden cambiar de forma, hincharse o pegarse al ojo cuando entran en contacto con el agua. Sin duda, la opción más segura para nadar y ver correctamente es utilizar gafas de natación graduadas, pues, aunque las acuáticas convencionales reducen la entrada de agua, no ofrecen una protección completa si se llevan lentillas debajo.
  • Proteger los ojos del sol: la radiación ultravioleta también puede afectar a los ojos. Si bien es cierto que algunas lentes de contacto incorporan filtro UV, este solo cubre una parte del ojo. No protegen los párpados ni toda la superficie ocular, por lo que no sustituyen a unas buenas gafas de sol capaces de filtrar adecuadamente los rayos ultravioletas. También es recomendable utilizar sombrero o gorra durante las horas de mayor radiación, especialmente cuando se permanece mucho tiempo al aire libre.
  • Prevenir la sequedad ocular: las altas temperaturas, el viento, los ventiladores y el aire acondicionado pueden acelerar la evaporación de las lágrimas. Como consecuencia, las lentillas pueden resultar menos cómodas y provocar sensación de arenilla, picor, escozor o visión borrosa. Para reducir estas molestias conviene beber suficiente agua, evitar que el aire acondicionado apunte directamente a los ojos, parpadear con frecuencia y alternar las lentillas con las gafas cuando sea posible. También se pueden emplear lágrimas artificiales compatibles para ayudar a mantener la hidratación del ojo. 
  • Respetar las horas de uso y el calendario de reemplazo: no deben llevarse durante más tiempo del indicado. Alargar su uso hasta última hora del día, dormir con ellas o utilizarlas más días de los recomendados aumenta el riesgo de irritación e infección. Durante las vacaciones pueden cambiar los horarios y las rutinas, pero conviene mantener el calendario habitual de sustitución. 
  • Cuidar correctamente el estuche y la solución: las personas que utilizan lentillas reutilizables deben limpiar y desinfectar las lentes después de cada uso. La solución del estuche tiene que renovarse por completo todos los días. Es importante no reutilizar ni mezclar el líquido antiguo con producto nuevo. Por su parte, el estuche también debe vaciarse, frotarse y aclararse con solución desinfectante, nunca con agua.
  • Llevar un pequeño kit de repuesto: en los desplazamientos y actividades al aire libre llevar un estuche limpio, solución de mantenimiento, un par de lentillas de repuesto y unas gafas con la graduación actualizada puede ser clave. 

Cuándo hay que quitarse las lentillas

Las lentes deben retirarse inmediatamente cuando aparece dolor, enrojecimiento intenso, secreción, lagrimeo continuo, sensibilidad a la luz o visión borrosa que no mejora al parpadear. También es necesario solicitar valoración profesional si las molestias continúan después de quitarse las lentillas. Estos síntomas pueden indicar una irritación importante, una lesión en la córnea o una infección que necesita tratamiento. No se deben volver a colocar las lentes hasta conocer la causa del problema.

Desde la farmacia, se puede detectar las señales que requieren retirar las lentes y también orientar sobre soluciones de limpieza y mantenimiento, lágrimas artificiales compatibles con lentillas, formatos adecuados para viajar u otros hábitos que ayudan a prevenir la sequedad ocular.