Sanidad advierte del impacto de las altas temperaturas: así afectan a la salud las olas de calor - mundofarmaceutico
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Sanidad advierte del impacto de las altas temperaturas: así afectan a la salud las olas de calor
Desde el Ministerio de Sanidad señalan que la exposición a temperaturas ambientales elevadas puede provocar una respuesta insuficiente del sistema termorregulador humano.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 03 de juny 2026
La llegada del calor se ha adelantado no sólo en España sino también en toda Europa, alcanzando ya temperaturas que se consideran muy elevadas incluso para verano. De hecho, desde el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF, por sus siglas en inglés), declaran que Europa es el continente que se está calentando más rápidamente. Por ello, es conveniente tomar precauciones.
En España, el Ministerio de Sanidad planifica y gestiona cada año el Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud. En este sentido, apuntan que se trata de un instrumento de prevención de los efectos de las olas de calor epidemiológicas sobre la salud, pues los expertos prevén que éstas sean cada vez más frecuentes y tengan una mayor duración debido al cambio climático.
Efectos sobre la salud
A través de este plan, cada verano el Ministerio pone a disposición de las autoridades sanitarias y de los ciudadanos información relativa a los efectos de las olas de calor epidemiológicas sobre la salud, así como los niveles de riesgo diarios por ola de calor epidemiológica durante el periodo estival, con el objetivo de prevenir sus efectos.
Y es que la exposición a temperaturas ambientales elevadas puede provocar una respuesta insuficiente del sistema termorregulador humano. Tal y como apunta Sanidad, el calor excesivo puede alterar las funciones vitales si el cuerpo humano no es capaz de compensar las variaciones de la temperatura corporal.
¿Cómo afecta desde un enfoque biológico? La exposición a temperaturas excesivas puede provocar problemas de salud como calambres, deshidratación, insolación o golpe de calor (con problemas multiorgánicos que pueden incluir síntomas tales como inestabilidad en la marcha, convulsiones e incluso coma). El impacto de la exposición al calor excesivo está influido por el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes.
Normalmente una persona sana tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente 3ºC sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante. A partir de 37ºC se produce una reacción fisiológica de defensa. Y, en este sentido, las personas mayores y los menores son más sensibles a estos cambios de temperatura.
Por otra parte, también afecta desde un punto de vista social: la marginación, el aislamiento, la dependencia, la discapacidad, las condiciones de habitabilidad de las personas con menos recursos, añaden factores de riesgo que hacen aún más vulnerables a estos colectivos.
Niveles de riesgo
Tras calcular el impacto de las temperaturas, se definió diferentes escenarios de riesgo, dividiéndolos en diferentes niveles y colores:
- Nivel 0 (color verde): ausencia de riesgo
- Nivel 1 (color amarillo): riesgo bajo
- Nivel 2 (color naranja): riesgo medio
- Nivel 3 (color rojo): riesgo alto
Se puede consultar el riesgo diario por comunidades autónomas entrando en la página web del Ministerio de Sanidad, donde actualizan el mapa de España a diario.
Recomendaciones generales
Desde el Ministerio de Sanidad han elaborado un decálogo con las medidas generales de protección y prevención frente a temperaturas excesivas para disfrutar de un verano saludable:
- Beber agua y líquidos con frecuencia, aunque no se sienta sed y con independencia de la actividad física que se realice.
- Evitar las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
- Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, se debe prestar especial atención a: bebés y menores, lactantes y mujeres gestantes, así como personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor (como las enfermedades cardiacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, patologías que dificultan la movilidad, demencia y otras enfermedades mentales, así como el abuso de drogas o alcohol).
- Permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refrescarse cada vez que se necesite.
- Procurar reducir la actividad física y evitar realizar deportes al aire libre en las horas centrales del día.
- Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
- Nunca dejar ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a personas menores de edad, mayores o con enfermedades crónicas).
- Consultar a un profesional sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
- Mantener las medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.
- Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.)