Cuando la historia marca el diseño: de molino de aceite a farmacia - mundofarmaceutico
A fondo
Cuando la historia marca el diseño: de molino de aceite a farmacia
Una reforma no siempre consiste en empezar de cero. Integrar la historia del edificio en el diseño puede convertirse en una oportunidad para reforzar la identidad de la farmacia y mejorar la experiencia del paciente.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 22 juillet 2026
La reforma de una farmacia suele centrarse en mejorar la distribución, incorporar nuevas tecnologías o crear espacios más funcionales. Sin embargo, cada vez son más los proyectos que demuestran que la identidad del edificio también puede convertirse en un elemento diferenciador. Cuando el diseño nace de la historia del propio edificio, la farmacia deja de ser un espacio más y adquiere una identidad difícil de reproducir. Esa autenticidad contribuye a crear un entorno más cercano y acogedor.
De la teoría al terreno: el caso de la Farmacia Mara Ferrer
Antiguamente, la farmacia de Mara Ferrer era una almazara, un molino de aceite tradicional. El reto consistía en adaptar este espacio histórico a las necesidades de una oficina de farmacia actual, afrontando un proyecto complejo tanto desde el punto de vista arquitectónico como funcional.
En lugar de ocultar la historia del edificio, el proyecto apostó por integrarla en el diseño. Los arcos de ladrillo visto, las antiguas prensas y la piedra del molino se conservaron como elementos protagonistas del espacio, combinándose con un mobiliario de líneas sencillas, materiales cálidos e iluminación técnica que aporta funcionalidad y da vida a lo que hoy llamamos una auténtica "farmacia museo".
La combinación de elementos rústicos con una paleta de colores neutros, materiales cálidos y un mobiliario contemporáneo equilibra la fuerza visual de la piedra y las vigas de madera. El resultado es una farmacia donde conviven tradición y modernidad, generando un ambiente acogedor que transmite identidad.
La funcionalidad también forma parte de la historia
Los elementos originales del edificio no solo aportan valor estético, sino que también ayudan a organizar el espacio. Esta organización del espacio facilita la identificación de las distintas categorías y favorece un recorrido más intuitivo por la farmacia.
Como explica Mara Ferrer: "Hemos rehabilitado la antigua almazara respetando los arcos y el molino, adaptando la farmacia de forma funcional y práctica para nuestro día a día".
La distribución mantiene una operativa eficiente, con zonas de dispensación amplias, mostradores perfectamente integrados y espacios que facilitan tanto el trabajo del equipo como la atención al paciente. De este modo, la arquitectura original deja de ser una limitación para convertirse en un recurso que aporta valor al conjunto del proyecto.
Este enfoque no es un caso aislado. En distintos proyectos desarrollados por el Servicio de Transformación del Espacio de Farmacia de Cofares también se ha comprobado cómo un diseño pensado desde la identidad y la funcionalidad mejora la experiencia tanto del paciente como del equipo farmacéutico.
En conclusión, en un momento en el que muchas farmacias buscan diferenciarse mediante nuevos servicios y tecnología, recuperar la identidad del propio espacio puede contribuir a crear entornos más funcionales, cercanos y coherentes con la historia de la farmacia. La historia del edificio no es un obstáculo para la modernización, sino un recurso capaz de aportar personalidad, cercanía y funcionalidad.