Caminar por la playa, una forma sencilla de cuidar el cuerpo y la mente - mundofarmaceutico
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Caminar por la playa, una forma sencilla de cuidar el cuerpo y la mente
Elegir bien el terreno y aumentar la duración de forma progresiva ayuda a disfrutar de sus beneficios sin terminar con dolor o sobrecargas.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 25 Agosto 2026
Pasear por la orilla de la playa es uno de esos planes sencillos que muchas personas disfrutan durante las vacaciones. El sonido del mar, el contacto con la arena y la posibilidad de caminar a un ritmo tranquilo hacen que resulte una actividad agradable y fácil de incorporar al día a día.
Además de ayudar a mantenerse activo, caminar por la playa puede aportar beneficios para los músculos, la circulación y el bienestar emocional. Eso sí, el esfuerzo cambia según el tipo de arena y no siempre es recomendable hacerlo descalzo.
Beneficios de caminar junto al mar
Incorporar a diario un paseo por la playa puede mejorar no solo el estado físico, sino también el mental. Entre algunos de sus beneficios son:
- Mayor movimiento: caminar con regularidad ayuda a mejorar la capacidad cardiovascular, mantener la movilidad, controlar el peso y reducir el tiempo que pasamos sentados. A su vez, la actividad física también favorece el descanso y el bienestar emocional.
- La arena aumenta el esfuerzo: al caminar sobre una superficie firme, el suelo devuelve parte de la energía de cada paso. En la arena, el pie se hunde y pierde estabilidad, por lo que el cuerpo necesita hacer un esfuerzo adicional para avanzar, aumentando así la intensidad del ejercicio.
- Mayor trabajo de piernas, tobillos y pies: los músculos de la parte inferior del cuerpo participan especialmente para mantener el equilibrio y completar el movimiento. Por esta misma razón, pueden fatigarse antes, especialmente cuando la persona no está acostumbrada a andar descalza o realizar recorridos largos desde el primer día.
- Una superficie más blanda, con algunos matices: la inclinación de la orilla también debe tenerse en cuenta. Cuando un pie queda más alto que el otro durante mucho tiempo, las piernas, las caderas y la zona lumbar trabajan de forma desigual. Es preferible buscar tramos planos y evitar recorridos largos por zonas muy inclinadas.
- Mejora del bienestar emocional: pasear junto al mar permite combinar actividad física, tiempo al aire libre y contacto con un entorno natural. Esta combinación puede ayudar a reducir la tensión acumulada y mejorar el estado de ánimo.
¿Es mejor caminar descalzo?
Caminar descalzo no es necesario para obtener los beneficios del paseo. Puede resultar agradable y permite percibir mejor las características del terreno, aunque también deja el pie expuesto al calor, los objetos cortantes, las rozaduras y las pequeñas heridas.
Las personas con pies sanos pueden probar durante unos minutos en una zona limpia, plana y con una temperatura agradable. Pero, para recorridos largos, terrenos con piedras o playas muy concurridas resulta más adecuado utilizar unas zapatillas ligeras o un calzado acuático que sujete bien el pie.
No obstante, las personas con pérdida de sensibilidad, problemas circulatorios, heridas abiertas, antecedentes de úlceras y, sobre todo, pacientes con diabetes deben evitar caminar descalzos. Y es que una lesión pequeña puede pasar inadvertida y complicarse.
Asimismo, también conviene consultar con un profesional sanitario antes de caminar por arena blanda cuando existe fascitis plantar, tendinopatía de Aquiles, inestabilidad de tobillo o dolor frecuente en rodillas, caderas o espalda.
Cómo caminar por la playa de forma segura
Adoptar algunas medidas sencillas puede ser clave para evitar molestias:
- Empezar poco a poco: durante los primeros días pueden bastar entre 10 y 15 minutos. El tiempo y la intensidad pueden aumentarse según la respuesta del cuerpo.
- Elegir arena compacta y plana: es la opción más estable para quienes no están acostumbrados. La arena seca puede reservarse para trayectos breves.
- Evitar las horas de más calor: la arena puede alcanzar temperaturas elevadas y provocar quemaduras en la planta del pie. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen ser los momentos más adecuados.
- Usar fotoprotección: el dorso de los pies también puede quemarse. El protector solar debe aplicarse en todas las zonas expuestas y renovarse después del baño o cuando sea necesario.
- Mirar dónde se pisa: conchas rotas, cristales, anzuelos y otros objetos pueden causar cortes. Además, también pueden estar ocultos animales como el pez araña.
- Mantener una buena hidratación: aunque el paseo resulte tranquilo, el calor y la humedad pueden favorecer la pérdida de líquidos.
- Detenerse si aparece dolor: una ligera sensación de esfuerzo puede ser normal, pero el dolor intenso, localizado o que continúa después del paseo indica que conviene descansar y valorar la causa.
- Cuidar los pies al terminar: es recomendable retirar la arena y la sal con agua, secar bien la piel, especialmente entre los dedos, y aplicar una crema hidratante si aparece sequedad o tirantez.
Desde la farmacia comunitaria se puede ayudar a preparar y cuidar los pies antes y después de caminar por la playa, orientar sobre fotoprotectores, cremas para la sequedad, productos para prevenir o proteger rozaduras y apósitos para pequeñas lesiones.