Claves para aliviar el síndrome del ojo seco en verano - mundofarmaceutico
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Claves para aliviar el síndrome del ojo seco en verano
Durante el periodo estival, aumenta el riesgo de sequedad e irritación ocular. Desde la farmacia se puede dar a conocer qué factores lo empeoran y algunos cuidados sencillos.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 06 d’agost 2026
El verano puede resultar especialmente incómodo para las personas que padecen ojo seco. El calor, el viento, el aire acondicionado y el contacto frecuente con el agua de piscinas o del mar pueden aumentar la irritación y la sensación de sequedad ocular.
Aunque suele relacionarse con la escasez de lágrimas, este problema también puede aparecer cuando estas se evaporan demasiado rápido o no tienen la calidad necesaria para mantener correctamente hidratada la superficie de los ojos.
¿Qué es el síndrome del ojo seco?
El síndrome de ojo seco es una alteración que se produce cuando la película lagrimal no protege de forma adecuada la superficie del ojo. Las lágrimas tienen la función de lubricar, limpiar y mantener el bienestar ocular. Cuando su cantidad o su composición no son suficientes, pueden aparecer molestias.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Sensación de arenilla o de tener algo dentro del ojo.
- Escozor, picor o ardor.
- Enrojecimiento.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión borrosa de forma puntual.
- Fatiga ocular.
- Dificultad para utilizar lentes de contacto.
- Lagrimeo excesivo.
Aunque pueda parecer contradictorio, el lagrimeo también puede ser una respuesta del organismo ante la irritación provocada por la sequedad, ya que, el cuerpo intenta producir más lágrimas como mecanismo de defensa para proteger la superficie de los ojos.
¿Por qué empeora durante el verano?
Algunas condiciones ambientales que se dan durante los meses más cálidos favorecen la sequedad de los ojos, como, por ejemplo:
- Calor y ambientes secos: las temperaturas elevadas y la baja humedad pueden acelerar la evaporación de la película lagrimal.
- Aire acondicionado y ventiladores: su uso reduce la humedad de los espacios cerrados. Además, recibir el flujo de aire directamente en la cara puede aumentar la evaporación de las lágrimas y empeorar la sensación de sequedad.
- Viento y actividades al aire libre: propician que las lágrimas desaparezcan más rápidamente de la superficie ocular. Por ello, las personas que practican ciclismo, senderismo, deportes acuáticos o pasan muchas horas en la playa pueden notar más molestias.
- Cloro y agua del mar: pueden aumentar la irritación de los ojos y alterar temporalmente la película lagrimal. La sal, la arena y otros elementos presentes en el agua también pueden producir molestias.
- Mayor uso de lentes de contacto: el calor, la sequedad ambiental y la exposición prolongada al aire acondicionado pueden reducir la tolerancia a las lentes de contacto. En estos casos, conviene reducir su uso y alternarlas con gafas, siempre teniendo en cuenta que las lentillas no deben enjuagarse ni guardarse con agua del grifo, agua mineral o saliva.
- Pantallas durante los desplazamientos: los viajes largos en vacaciones pueden aumentar el tiempo que pasamos mirando el móvil, la tableta o el ordenador. Al concentrarnos en una pantalla, tendemos a parpadear con menor frecuencia, lo que favorece la evaporación de las lágrimas.
¿Cómo aliviar el ojo seco?
Algunas medidas sencillas pueden ayudar a reducir las molestias y proteger la superficie ocular durante el verano.
- Utilizar lágrimas artificiales: ayudan a lubricar el ojo y pueden aliviar la sensación de sequedad, picor o arenilla. Existen fórmulas con diferentes composiciones y niveles de viscosidad. Por ello, es recomendable acudir a la farmacia, donde pueden orientar para elegir las más adecuadas según las necesidades de cada persona.
- Evitar el aire directo: no orientar el aire acondicionado o el ventilador hacia la cara o utilizar un humidificador cuando el ambiente es muy seco.
- Proteger los ojos al aire libre: Las gafas de sol deben ofrecer una protección adecuada frente a la radiación ultravioleta. En la piscina, las gafas de natación ayudan a limitar el contacto con el cloro. Pero, aquellas personas que utilizan lentes de contacto deben evitar bañarse con ellas, ya que el contacto de las lentillas con el agua aumenta el riesgo de infección ocular.
- Descansar de las pantallas: es recomendable realizar pausas frecuentes, mirar a lo lejos y parpadear de forma consciente varias veces o colocar la pantalla ligeramente por debajo de la altura de los ojos, ya que esta posición reduce la superficie ocular expuesta.
- Mantener una correcta higiene de los párpados: en algunas personas, el ojo seco se relaciona con alteraciones de las glándulas situadas en los párpados. El farmacéutico puede ayudar a detectar estos casos y orientar sobre cómo mantener una buena higiene palpebral o cómo aplicar correctamente compresas templadas para reducir la sequedad.
- Beber suficiente agua: no resuelve el problema por sí solo, pero forma parte de los cuidados generales y contribuye a evitar la deshidratación.
Sin embargo, es importante considerar que, cuando los síntomas son frecuentes, duran varios días o interfieren en actividades como leer, conducir o trabajar con pantallas, se debe consultar con el personal sanitario especializado. La farmacia comunitaria puede guiar en este proceso.