Cáncer de ovario: nuevas terapias para un abordaje personalizado de la enfermedad

Cáncer de ovario: nuevas terapias para un abordaje personalizado de la enfermedad

Conocer los avances científicos sobre los tratamientos, permitirá a los farmacéuticos entender el funcionamiento de los fármacos y ayudar a las pacientes con la adherencia.

Cáncer de ovario: nuevas terapias para un abordaje personalizado de la enfermedad

Escrito porRedacción MF

Publicado: 08 May 2026

Entre el 70% y el 80% de los casos de cáncer de ovario se detectan en fases avanzadas, siendo un pronóstico desfavorable y con pocas opciones terapéuticas. A pesar de ello, en los últimos años, el conocimiento sobre esta enfermedad ha evolucionado de forma significativa. El cáncer de ovario no se trata de un único tipo de tumor, sino de una patología heterogénea con al menos cuatro subtipos histológicos diferentes, y cada uno de ellos con comportamiento clínico y pronóstico propios.

A esto se suman diversos perfiles moleculares que han abierto la puerta a tratamientos más personalizados. Además, el farmacéutico comunitario tiene un papel relevante para ayudar a las pacientes a mantener la adherencia al tratamiento para evitar que en muchos casos no abandonen la medicación y recaigan en la enfermedad.

Biomarcadores para tratamientos personalizados

En este contexto, la identificación de biomarcadores como la deficiencia en la recombinación homóloga (HRD, por sus siglas en inglés) permite seleccionar mejor las terapias. Esta estrategia resulta clave para adaptar el tratamiento a las características de cada paciente. El abordaje del cáncer de ovario avanzado continúa basándose en la cirugía citorreductora, con el objetivo de eliminar todo el tumor visible. Este factor sigue siendo determinante en la evolución de la enfermedad. Tras la intervención, la quimioterapia con carboplatino y un taxano, generalmente paclitaxel, constituye el tratamiento estándar. A pesar de las mejoras, aproximadamente el 50% de las pacientes recaerá en los primeros tres años.

En paralelo, han surgido tratamientos dirigidos que actúan sobre mecanismos específicos del crecimiento tumoral. Uno de los más consolidados es la terapia antiangiogénica con bevacizumab, que inhibe la formación de nuevos vasos sanguíneos necesarios para el desarrollo del tumor. Este enfoque ha demostrado beneficios en distintos escenarios del cáncer de ovario avanzado.

Otra línea prometedora son los anticuerpos conjugados dirigidos (ADC) contra el receptor de folato-alfa. Este receptor está sobreexpresado en un alto porcentaje de tumores ováricos, lo que lo convierte en una diana terapéutica relevante. Actualmente hay varios fármacos en desarrollo, algunos en fase III, especialmente en pacientes que ya han recibido tratamiento con platino.

Estudios genéticos

En relación con la genética, cerca del 20% de las pacientes presentan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, ya sea de origen hereditario o adquiridas en el tumor. Por ello, se recomienda realizar estudios genéticos en todos los casos de carcinoma epitelial no mucinoso, independientemente de los antecedentes familiares. Además, entre un 20% y un 30% presentan alteraciones en otros genes implicados en la reparación del ADN. Los inhibidores de PARP han supuesto un cambio relevante en este grupo de pacientes, al interferir en mecanismos clave de reparación celular. Sin embargo, también se ha observado la aparición de resistencias, lo que ha impulsado nuevas investigaciones para superar este obstáculo.

En el ámbito de la quimioterapia, se están explorando nuevas combinaciones y estrategias para mejorar la eficacia. Cuando el tumor deja de responder a cisplatino o carboplatino, se considera resistente al platino. Para revertir esta situación, se están estudiando mecanismos celulares implicados en la resistencia, así como fármacos capaces de bloquear la expulsión de quimioterapia desde la célula tumoral. También se investiga la quimioterapia intraperitoneal, especialmente con carboplatino, y su administración en condiciones de hipertermia durante la cirugía (Hipec). Este enfoque ha mostrado resultados prometedores en términos de supervivencia, aunque aún se requieren más estudios.

Inmunoterapia y tratamientos dirigidos

Por otro lado, la inmunoterapia y otros tratamientos dirigidos siguen en evaluación. Fármacos como pembrolizumab o catumaxomab están siendo analizados en situaciones específicas, como la ascitis maligna. Este último actúa sobre diferentes tipos celulares, incluyendo células tumorales y linfocitos T. En el campo de la prevención, destaca el desarrollo de OvarianVax, una vacuna diseñada para mujeres con mutaciones en BRCA1 y BRCA2. Aunque todavía se encuentra en fases iniciales y pendiente de validación en ensayos clínicos en humanos, representa una línea innovadora que podría cambiar el enfoque preventivo en los próximos años.

Finalmente, la investigación en terapias genéticas continúa avanzando. Los microRNA, pequeñas moléculas implicadas en la regulación genética, han mostrado capacidad para influir en la expresión de BRCA1. Esto abre nuevas posibilidades terapéuticas que aún están en fase experimental, pero que podrían integrarse en el futuro del tratamiento del cáncer de ovario.

La nueva evidencia científica permitirá mejorar la calidad asistencial del farmacéutico, que contará con más opciones terapéuticas y mejorar de esta manera el seguimiento del paciente desde la farmacia comunitaria. Uno de los aspectos clave, en especial en los pacientes oncológicos, está en que tengan un adecuado cumplimiento de sus tratamientos, rol en el que el profesional de farmacia es fundamental.