¿Cómo curar correctamente una herida? Tips para guiar al paciente desde la farmacia

¿Cómo curar correctamente una herida? Tips para guiar al paciente desde la farmacia

La limpieza, la elección del antiséptico y la protección de la lesión son aspectos clave para favorecer la cicatrización, mientras que determinados hábitos, como soplar sobre la herida, dejarla al aire o arrancar la costra, pueden aumentar el riesgo de complicaciones.

¿Cómo curar correctamente una herida? Tips para guiar al paciente desde la farmacia

Escrito porRedacción MF

Publicado: 23 September 2026

Un corte, una abrasión o una lesión superficial pueden generar dudas sobre qué producto utilizar, si es mejor dejar la herida al aire o si el picor indica que está cicatrizando. En estas situaciones, el farmacéutico puede ayudar a corregir hábitos frecuentes y orientar sobre cómo limpiar, desinfectar y proteger correctamente una herida, además de identificar cuándo es necesario derivar al paciente a un centro sanitario, tal y como recomiendan los expertos sanitarios.

A la hora de curar una herida, no se deben realizar determinadas acciones que podría llevar a que la lesión se complique. Uno de los errores más comunes es el de soplar sobre una herida para aliviar el escozor. La boca contiene numerosos microorganismos que pueden llegar a la lesión con el aire expulsado y aumentar el riesgo de contaminación. Por la misma razón, tampoco se recomienda lamer la herida o las costras, acto instintivo por ejemplo si se tienen mascotas como perros o gatos.

En su lugar, y antes de realizar la cura, los expertos hacen hincapié en la importancia de valorar la gravedad de la lesión, comprobar si existe sangrado o suciedad y observar el estado de la piel. Si la herida sangra, debe aplicarse presión directa con una gasa seca durante unos 5 minutos, sin levantarla. Si se empapa, se coloca otra encima sin retirar la anterior. Si el sangrado continúa pese a la compresión, el paciente debe acudir a un centro sanitario.

Una vez controlado el sangrado, la limpieza puede realizarse con suero fisiológico o agua potable, intentando arrastrar la suciedad desde el centro hacia los bordes. También puede utilizarse jabón neutro. Después, la zona debe secarse con una gasa limpia, sin frotar. El algodón no es recomendable porque puede dejar fibras adheridas a la lesión. Si la herida continúa sucia tras la limpieza, deberá ser valorada por un profesional sanitario.

Limpieza de la herida

La elección del antiséptico es otro de los aspectos en los que el farmacéutico puede orientar al paciente. Aunque el alcohol al 70% y el agua oxigenada se han utilizado tradicionalmente, no son las opciones recomendadas. En el caso del alcohol, éste actúa rápidamente frente a numerosos microorganismos, pero resulta irritativo sobre las heridas, puede resecar la piel y dañar las membranas celulares. Por ello, los expertos lo recomiendan principalmente para la antisepsia de piel intacta. Por su parte, el agua oxigenada también puede irritar y dañar tejido sano y su efecto es muy breve porque se degrada rápidamente.

El farmacéutico puede recomendar el uso de la clorhexidina, que presenta un amplio espectro de actividad antimicrobiana, es transparente y permite observar la evolución de la lesión. Su acción comienza aproximadamente a los 15-30 segundos y puede mantenerse durante unas 6 horas. Además, su absorción cutánea es mínima y se han descrito pocos casos de irritación de piel y mucosas. Otra opción es la povidona yodada, que también posee una potente acción germicida frente a bacterias, micobacterias, hongos y virus, entre otros microorganismos. Comienza a actuar aproximadamente a los 3 minutos y mantiene su efecto durante unas 3 horas. Aunque su absorción cutánea es mínima, no debe utilizarse de forma prolongada durante el embarazo y la lactancia, ya que el yodo puede atravesar la placenta y excretarse a través de la leche materna.

Protección y cicatrización

Entre la sociedad se ha establecido la idea errónea de que una lesión cicatriza antes si se deja descubierta. Esta acción no solo retrasa el proceso de cicatrización, sino que además aumenta el riesgo de infección. Del mismo modo, la exposición al sol tampoco es recomendable, ya que puede favorecer la inflamación y la pigmentación posterior de la piel. La recomendación médica es proteger la herida con un apósito adecuado para mantener las condiciones de temperatura y humedad necesarias para su reparación y reducir el riesgo de contaminación.

Las costras tampoco deben arrancarse, debido a que constituyen una protección natural mientras la piel se repara y retirarlas puede inflamar la zona, alterar la cicatrización y favorecer una cicatriz de peor aspecto. Solo deberían retirarse ante suciedad persistente, signos de infección o cuando, en heridas de cierto tamaño, impidan la formación de nuevo tejido. Asimismo, el picor no siempre significa que la lesión esté cicatrizando. Aunque puede aparecer durante las últimas fases de reparación por la contracción de los bordes, si se acompaña de mal olor, inflamación o enrojecimiento, puede indicar una infección.

Desde la farmacia también es importante recordar cuándo dejar de tratar la lesión como una herida leve. Si después de 7 días no ha cicatrizado, o aparecen en cualquier momento dolor, enrojecimiento o supuración, se debe derivar al paciente al especialista de atención primaria. Del mismo modo, las heridas con sangrado persistente, suciedad que no puede eliminarse o problemas para cicatrizar requieren la valoración de un profesional.