Vuelta al cole: cómo proteger la espalda del peso de la mochila - mundofarmaceutico
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Vuelta al cole: cómo proteger la espalda del peso de la mochila
Revisar la carga que llevan los niños cada día y fomentar buenos hábitos posturales puede ayudar a reducir molestias durante el curso.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 18 septembre 2026
Con la vuelta al colegio regresan los libros, cuadernos, estuches, tablets y otros materiales que los niños transportan a diario. Cuando todo acaba dentro de la mochila, el peso que soportan los pequeños puede aumentar más de lo recomendable.
El dolor de espalda en niños y adolescentes puede estar relacionado con diferentes factores, entre ellos el sedentarismo, determinadas posturas mantenidas durante muchas horas, la falta de ejercicio o un uso inadecuado de la mochila o exceso de peso en ella. La evidencia científica no permite afirmar que la carga de la mochila sea por sí mismo la causa del dolor lumbar, pero, aun así, se recomienda que los padres estén pendientes de controlar la carga y enseñar a los jóvenes y niños a utilizarla correctamente para evitar riesgos.
¿Cuánto debe pesar la mochila escolar?
La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda que el peso de la mochila se mantenga, como referencia, entre el 10% y el 15% del peso corporal del niño. En datos más concretos, esto significa que, por ejemplo, un niño de 20 kilos debería llevar unos 2 o 3 kilos como máximo, mientras que, para uno de 40 kilos, el límite estaría entre 4 y 6 kilos.
Estas cifras sirven como orientación, ya que también habría que tener en cuenta otros factores, como cuánto tiempo se transporta la mochila, el recorrido hasta el colegio, la edad del menor y su condición física. Una medida muy sencilla es pesar la mochila llena en casa de vez en cuando. Puede ser especialmente útil al comienzo del curso, cuando se incorporan nuevos libros y materiales.
Elegir una mochila adecuada
El tamaño y el diseño también son importantes. Una mochila demasiado grande puede hacer que el niño termine llevando objetos innecesarios y dificultar que el peso quede bien colocado. A la hora de elegirla conviene comprobar varios aspectos:
- Que sea ligera, para evitar añadir peso antes de introducir el material escolar.
- Que esté adaptada al tamaño del niño y no sea excesivamente grande.
- Que tenga dos tirantes anchos y acolchados, fáciles de regular.
- Que la zona que queda en contacto con la espalda esté acolchada.
- Que disponga de varios compartimentos, ya que facilitan una mejor distribución de los objetos.
- Que tenga cinturón, cuando sea posible, ya que puede ayudar a repartir la carga.
Las mochilas con ruedas pueden resultar útiles cuando es necesario transportar bastante material, aunque hay que valorar el recorrido habitual. Las escaleras, los bordillos o los terrenos irregulares pueden hacer que sean menos prácticas.
La forma de colocarla también importa
Hasta la mejor mochila puede terminar provocando molestias si se utiliza de forma incorrecta. Llevarla colgada de un único hombro, demasiado baja o separada de la espalda modifica la forma en la que se distribuye la carga.
Para llevarla correctamente:
- Utilizar siempre los dos tirantes. De esta manera, el peso se reparte entre ambos hombros.
- Regular bien las correas. La mochila debe quedar próxima al cuerpo y apoyada sobre la zona dorsal.
- Evitar que quede demasiado baja, a la altura de la zona lumbar.
- Colocar los objetos más pesados cerca de la espalda.
- Distribuir el resto del material entre los diferentes compartimentos para evitar que todo el peso quede concentrado en un punto.
También conviene enseñar al niño a levantar la mochila de forma adecuada, especialmente cuando pesa bastante. Flexionar ligeramente las rodillas y evitar movimientos bruscos puede reducir el esfuerzo sobre la espalda.
Otras claves para cuidar la espalda
Además de controlar el peso de la mochila, hay otros hábitos que pueden ayudar a prevenir molestias en la espalda:
- Mantener una actividad física regular: el ejercicio ayuda a fortalecer la musculatura de la espalda y el abdomen y favorece una buena condición física.
- Evitar pasar muchas horas en la misma postura: conviene hacer pequeñas pausas cuando se estudia o se utilizan pantallas durante periodos prolongados.
- Cuidar la postura al sentarse: la espalda debe quedar apoyada en el respaldo y los pies, siempre que sea posible, descansar sobre el suelo o sobre un apoyo estable.
- Adaptar la zona de estudio: la mesa y la silla deben ajustarse a la altura del niño para evitar posiciones forzadas.
- Dormir y descansar correctamente: un buen descanso también forma parte del cuidado general de la espalda.
- Prestar atención a las molestias: si el dolor aparece con frecuencia, dura varios días o limita las actividades habituales, conviene consultar con un profesional sanitario.
Desde la farmacia se puede ayudar a resolver dudas sobre el cuidado de la espalda y orientar sobre cuándo una molestia leve puede manejarse con medidas sencillas y cuándo es recomendable acudir al médico o al pediatra. Es importante recordar que, ante un dolor recurrente, intenso o que aparece sin una causa clara, no es recomendable recurrir directamente a analgésicos por iniciativa propia. La valoración del origen del dolor es importante, especialmente en niños y adolescentes, para elegir la actuación más adecuada.