Otitis en verano: cómo proteger los oídos desde la farmacia - mundofarmaceutico
Detrás del mostrador
Otitis en verano: cómo proteger los oídos desde la farmacia
El agua, la humedad y una limpieza inadecuada pueden favorecer la otitis externa durante el verano. La farmacia puede ayudar a prevenirla e identificar sus primeros signos.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 24 Agosto 2026
Con la llegada del verano aumentan los baños en piscinas y playas y, debido a ello, se incrementa la exposición del conducto auditivo externo al agua. La otitis externa, conocida como “otitis del nadador”, es una inflamación o infección de la piel que recubre este conducto y es más frecuente en niños y personas que practican natación con frecuencia. La humedad retenida en ese lugar puede alterar su barrera protectora y facilitar la proliferación de microorganismos.
El farmacéutico puede identificar algunas situaciones que elevan el riesgo de padecir otitis: mantener los oídos húmedos tras el baño, utilizar auriculares internos durante periodos prolongados, presentar eccemas o irritaciones en la piel del oído y realizar una limpieza excesiva. Conviene recordar que el cerumen cumple una función protectora, por lo que eliminarlo de forma repetida puede dejar el conducto más expuesto.
Una de las recomendaciones más sencillas consiste en secar los oídos después del baño. Puede inclinarse la cabeza hacia cada lado para favorecer la salida del agua y secar la parte externa de la oreja con una toalla. No se deben introducir bastoncillos ni otros objetos en el conducto, ya que pueden irritar la piel, provocar pequeñas lesiones y empujar el cerumen hacia el interior.
En personas con antecedentes de episodios repetidos se puede valorar el uso de tapones específicos para el baño, que reducen la entrada de agua. Es aconsejable mantener limpios y secos los tapones y auriculares antes de utilizarlos, así como evitar aguas no controladas o visiblemente sucias. Si existe dolor, picor intenso o secreción, debe evitarse el baño hasta conocer la causa de las molestias.
La molestia que aumenta al tocar o mover la oreja, la picazón, la sensación de oído taponado, la reducción de la audición, el enrojecimiento y la expulsión de fluidos son signos que pueden orientar hacia una otitis externa. La aparición de fiebre, dolor persistente o intenso, alteraciones del equilibrio o sospecha de perforación timpánica requieren valoración sanitaria.
No todas las otitis tienen el mismo origen ni el mismo tratamiento. La otitis externa afecta al conducto auditivo y tiene una relación clara con el agua y la humedad, mientras que la otitis media afecta al oído medio y suele estar relacionada con infecciones respiratorias.
Ante las molestias, no conviene recomendar al paciente que utilice gotas óticas por su cuenta ni que recurra a remedios caseros. El tratamiento depende del diagnóstico y, en la otitis externa no complicada, las guías clínicas sitúan los tratamientos tópicos como primera opción, mientras que los antibióticos sistémicos no están indicados de entrada. La farmacia puede desempeñar así un papel de prevención, educación sanitaria y detección de signos de alarma, evitando tanto la automedicación como el uso inadecuado de antimicrobianos.
La prevención y la identificación temprana de los síntomas convierten a la farmacia comunitaria en un punto de apoyo para proteger la salud auditiva durante el verano. Un consejo tan sencillo como “seca los oídos, no introduzcas objetos y consulta ante los primeros síntomas” puede ayudar a que los baños no terminen en una visita inesperada por dolor de oído.