Chanclas en verano: cuándo usarlas y cómo prevenir problemas en los pies

Chanclas en verano: cuándo usarlas y cómo prevenir problemas en los pies

Reservar este calzado para la playa, la piscina o las duchas compartidas y elegir otro con mayor sujeción para caminar reduce el riesgo de dolor y lesiones.

chanclas en la arena de la playa

Escrito porRedacción MF

Publicado: 14 August 2026

Con la llegada del calor, las chanclas se convierten en uno de los calzados más usados. Son frescas, fáciles de poner y resultan prácticas para ir a la playa o a la piscina. El problema aparece cuando se emplean durante muchas horas, para caminar largas distancias o como calzado habitual durante todo el verano.

Y es que la mayoría de las chanclas ofrecen poca sujeción, tienen una suela muy plana y dejan gran parte del pie expuesta. Estas características pueden alterar la forma de caminar, favorecer la aparición de molestias y aumentar el riesgo de sufrir heridas, caídas o torceduras. Por eso, saber elegir bien el calzado y mantener unos cuidados básicos puede resultar clave para proteger los pies en esta época del año. 

Cuándo utilizar chanclas

Las chanclas resultan muy útiles en piscinas, duchas públicas, vestuarios, gimnasios y otras zonas húmedas compartidas, ya que, en estos espacios actúan como una barrera que evita el contacto directo de la planta del pie con el suelo y reduce el riesgo de contraer hongos, verrugas plantares y otras infecciones.

Sin embargo, su uso debería limitarse principalmente a estos lugares y a desplazamientos cortos, ya que no están diseñadas para pasear durante horas, realizar excursiones, practicar deporte o permanecer mucho tiempo de pie. En su lugar, se recomienda sustituirlas por sandalias bien sujetas al pie y al tobillo cuando se abandona la zona de baño.

Problemas relacionados con su uso excesivo

Utilizar chanclas durante muchas horas puede favorecer diferentes problemas como:

  • Fascitis plantar: es la inflamación del tejido que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Suele producir dolor intenso en el talón, especialmente al dar los primeros pasos del día.
  • Tendinitis del tendón de Aquiles: la falta de apoyo y amortiguación puede aumentar la tensión en la parte posterior del tobillo.
  • Dedos en garra: mantener los dedos flexionados para sujetar la chancla puede favorecer que adopten una posición anormal.
  • Rozaduras y ampollas: las tiras de goma o plástico pueden provocar heridas entre los dedos o en el empeine.
  • Dolor en otras articulaciones: una pisada inadecuada puede terminar generando molestias en rodillas, caderas o zona lumbar.
  • Esguinces y caídas: la escasa estabilidad facilita que el pie se desplace dentro del calzado o que el tobillo se tuerza.

Estas molestias aparecen con mayor facilidad cuando se recorren largas distancias, se camina deprisa o se utilizan chanclas muy desgastadas o que faciliten la sudoración.

Cómo cuidar los pies en verano

El calor, la humedad y una mayor exposición pueden favorecer la aparición de sequedad, durezas, grietas e infecciones. Desde la farmacia se pueden dar algunas recomendaciones que ayuden a mantener los pies en buenas condiciones:

  • Lavar y secar bien los pies: después de acudir a la playa o la piscina, conviene lavar los pies con agua y un producto suave. El secado debe realizarse con cuidado, prestando especial atención a los espacios entre los dedos, pues mantener humedad en esta zona facilita la proliferación de hongos.
  • Hidratar la piel: especialmente en los talones y en las zonas donde aparecen durezas. No conviene aplicar producto entre los dedos, pues eso podría favorecer la humedad y, por ende, las infecciones. 
  • Utilizar fotoprotección: a menudo se suele olvidar, pero el empeine y los dedos también pueden sufrir quemaduras solares. 
  • Evitar caminar descalzo en zonas compartidas: esto reducirá el contacto con microorganismos. También hay que evitar compartir calzado, calcetines o toallas.
  • Revisar posibles heridas: las rozaduras, cortes o ampollas deben limpiarse y vigilarse. Es especialmente importante en personas con diabetes, problemas circulatorios o pérdida de sensibilidad en los pies, ya que una lesión pequeña puede pasar inadvertida y complicarse.

En este sentido, la farmacia también puede recomendar productos para hidratar y reparar la piel, proteger las rozaduras, prevenir el exceso de sudoración o tratar problemas leves frecuentes.