La farmacia comunitaria alerta del peligro invisible del humo de los incendios - mundofarmaceutico
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La farmacia comunitaria alerta del peligro invisible del humo de los incendios
La exposición puede acarrear un grave impacto para la salud de la población.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 14 août 2026
Como cada verano en España, se han registrado graves incendios forestales que provocan un gran impacto tanto para la población como para la naturaleza. Además, en un contexto de crisis climática, los fenómenos ambientales extremos constituyen un desafío creciente para la salud pública.
En este sentido, la farmacia comunitaria advierte que las consecuencias de los incendios van más allá de los daños directos ocasionados por el fuego. Y es que la exposición al humo puede agravar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares y afectar especialmente a pacientes crónicos, mayores, niños y embarazadas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las partículas PM2,5 procedentes del humo de los incendios se asocian con efectos adversos sobre diferentes órganos y sistemas y con un incremento de la mortalidad prematura.
Ante ello, la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) ha destacado el papel clave de los farmacéuticos comunitarios, “por su proximidad y accesibilidad”, en “la prevención, educación sanitaria, continuidad de los tratamientos y detección precoz de signos de alarma” ante los incendios que se están produciendo en nuestro país en los últimos días.
Desde el mostrador, los profesionales pueden informar sobre cómo disminuir la exposición, identificar a las personas especialmente vulnerables, favorecer la continuidad de los tratamientos y detectar situaciones que requieren valoración médica.
¿Cómo impacta en la población vulnerable?
Las personas con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias crónicas constituyen uno de los grupos más vulnerables frente a los incendios. Para ellos, la inhalación del humo puede aumentar los síntomas respiratorios, favorecer la pérdida de control de la enfermedad y desencadenar exacerbaciones.
Por ello, desde la farmacia es importante hacer hincapié en continuar con el tratamiento de mantenimiento, comprobar la adherencia al mismo y revisar la correcta utilización de los dispositivos inhaladores. Los tratamientos habituales no deben suspenderse ni modificarse por iniciativa propia como consecuencia del episodio ambiental.
Pero el impacto del humo de los incendios va más allá de un impacto respiratorio. Las partículas finas pueden afectar también a la salud cardiovascular al producir inflamación sistémica, estrés oxidativo, disfunción vascular y modificaciones de los mecanismos de coagulación. Así, se deben extremar las precauciones en personas con cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, antecedentes cerebrovasculares u otras enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, las personas mayores, los niños, las mujeres embarazas, los pacientes con enfermedades crónicas o personas que trabajan o permanecen durante largos periodos en exteriores también se incluyen entre los grupos más vulnerables.
En los niños, el aparato respiratorio continúa desarrollándose y la ventilación por kilogramo de peso corporal es mayor que en los adultos. Las personas mayores, por su parte, presentan con mayor frecuencia multimorbilidad y menor reserva fisiológica.
Además, los efectos de los incendios no acaban ahí, sino que la evacuación, la pérdida de viviendas o bienes, la incertidumbre y la percepción de amenaza pueden producir importantes consecuencias psicológicas. Por ello, es frecuente un incremento de ansiedad, depresión, insomnio o trastorno de estrés postraumático, tanto entre las personas directamente afectadas como entre determinados profesionales implicados en la respuesta a la emergencia.
¿Cómo prevenir desde la farmacia?
Desde SEFAC, han elaborado un decálogo de prevención desde la farmacia comunitaria:
- Consultar la calidad del aire y seguir siempre las recomendaciones oficiales.
- Reducir la exposición al humo.
- Mantener un ambiente interior lo más limpio posible.
- Utilizar adecuadamente sistemas de filtración del aire.
- Utilizar protección respiratoria adecuada cuando sea necesario salir.
- Optimizar el control de las enfermedades respiratorias.
- Asegurar la continuidad de los tratamientos.
- Reconocer los signos de alarma.
- Mantener las precauciones después del incendio.
- Incorporar la perspectiva ‘One Health’ y avanzar hacia una asistencia sanitaria sostenible.
Además, SEFAC apunta que la farmacia comunitaria, por su distribución territorial, accesibilidad y contacto frecuente con pacientes crónicos, “puede integrarse en las estrategias de preparación y respuesta frente a los incendios, contribuyendo a transmitir recomendaciones sanitarias homogéneas, identificar personas vulnerables, asegurar la continuidad de sus tratamientos y establecer criterios claros de derivación”.