Cómo tratar el sarpullido por calor en bebés y niños

Cómo tratar el sarpullido por calor en bebés y niños

Para evitar las molestias, así como las complicaciones de este problema cutáneo, lo mejor es mantener la piel fresca y seca.

Niña con sarpullido en la piel

Escrito porRedacción MF

Publicado: 21 août 2026

Es habitual que algunos niños presenten pequeños granitos en la piel durante los meses de más calor, especialmente en las zonas donde se acumulan el sudor y la humedad. Este sarpullido se conoce como sudamina o miliaria. Por lo general, suele ser leve y desaparece en pocos días, cuando la piel se mantiene fresca y seca.

¿Por qué aparece?

El sarpullido por calor se produce cuando los conductos por los que sale el sudor se obstruyen. Como consecuencia, el sudor queda retenido bajo la piel y aparecen pequeños granitos, manchas o ampollas superficiales. Dependiendo del caso, pueden ser rojos, blanquecinos o transparentes y pueden provocar picor, escozor o una sensación de pinchazos. 

Es más frecuente en bebés y niños pequeños, ya que sus glándulas sudoríparas todavía están madurando y su organismo tiene más dificultades para regular la temperatura. También puede aparecer cuando llevan demasiada ropa, permanecen durante mucho tiempo en ambientes calurosos o sudan de forma abundante.

Por ello, normalmente se localiza en las zonas cubiertas por la ropa y en los pliegues de la piel, como el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, las ingles, los codos o detrás de las rodillas. En los bebés también es frecuente alrededor de la cara y la frente.

Cómo actuar en casa

La medida más eficiente consiste en enfriar la piel y reducir la sudoración, pues la sudamina mejora por sí sola cuando desaparece el exceso de calor. Estas son algunas recomendaciones sencillas que se pueden hacer desde la farmacia

  • Llevar al niño a un lugar fresco: conviene evitar la exposición directa al sol, limitar las actividades físicas que provoquen más sudor y utilizar un ventilador o aire acondicionado, procurando que el aire no incida directamente y de forma intensa sobre el bebé.
  • Retirar las prendas innecesarias: no llevar tejidos sintéticos y ropa ajustada, ya que pueden dificultar la ventilación y aumentar el roce.
  • Refrescar la piel: se puede bañar al niño con agua templada o ligeramente fresca, evitando el agua muy fría. Otra opción es aplicar sobre la zona una compresa o un paño limpio humedecido con agua fresca durante unos minutos. No obstante, después la piel debe secarse con suavidad, dando pequeños toques y sin frotar, y siempre que sea posible, es útil dejar las zonas afectadas al aire durante un rato.
  • Mantener una buena hidratación: los niños deben beber líquidos con frecuencia, especialmente durante los días de más calor. En los bebés que toman lactancia materna, se puede ofrecer el pecho más a menudo. Los menores de seis meses no deben recibir agua sin consultar previamente con el pediatra.

Qué conviene evitar

Ante la aparición de sudamina, desde la farmacia se puede incidir en:

  • No cubrir la piel con una capa abundante de cremas espesas, aceites, vaselina o pomadas grasas. Estos productos pueden dificultar todavía más la salida del sudor.
  • Evitar los geles, jabones y productos cosméticos con perfumes, alcohol u otros ingredientes que puedan irritar una piel ya sensibilizada. La higiene debe realizarse con productos suaves y en poca cantidad.
  • No utilizar talco, ya que, además de acumularse en los pliegues, sus partículas pueden ser inhaladas accidentalmente por el niño.
  • No aplicar cremas con corticoides, antihistamínicos u otros medicamentos sin indicación de un profesional sanitario, especialmente en bebés y niños pequeños.

La elección del tratamiento dependerá de la edad, la zona afectada y el aspecto de las lesiones. El farmacéutico puede orientar sobre la opción más adecuada en cada caso y derivar a un centro sanitario en caso de que lo considere necesario. 

Cómo prevenir nuevos episodios

Para reducir el riesgo de que vuelva a aparecer, se debe vestir a los niños con ropa ligera y holgada, evitar abrigarlos en exceso y mantener frescos los espacios en los que pasan más tiempo.

También conviene cambiar las prendas cuando estén mojadas por el sudor, secar con cuidado los pliegues de la piel y no dejar al niño durante periodos prolongados en carritos, mochilas portabebés o sillas que dificulten la ventilación.

En los días de mucho calor, las actividades al aire libre deben realizarse durante las horas menos calurosas. Es importante recordar que los bebés y los niños pequeños necesitan una vigilancia especial, ya que son más vulnerables a las altas temperaturas.