¡Cuidado con la piel! Tips para protegerse del sol cuando se toman medicamentos fotosensibilizantes

¡Cuidado con la piel! Tips para protegerse del sol cuando se toman medicamentos fotosensibilizantes

Conocer desde la farmacia los tratamientos que pueden provocar reacciones adversas, como fototoxicidad y fotoalergia, durante la exposición solar, permitirá aconsejar adecuadamente a los pacientes para reducir los riesgos.

¡Cuidado con la piel! Tips para protegerse del sol cuando se toman medicamentos fotosensibilizantes

Escrito porRedacción MF

Publicado: 12 Agosto 2026

Aunque la fotoprotección es una recomendación habitual en verano, algunos tratamientos pueden aumentar la sensibilidad de la piel a la radiación ultravioleta y favorecer la aparición de reacciones adversas. Informar al paciente sobre este riesgo y resolver sus dudas forma parte de la recomendación farmacéutica para prevenir problemas sin afectar al cumplimiento de la terapia.

Se han identificado alrededor de 200 medicamentos fotosensibilizantes. Aunque sociedades científicas como la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac), indican que se han descrito más de 400 principios activos con potencial fotosensibilizante, ya que la evidencia disponible varía según cada compuesto. En cualquier caso, los especialistas coinciden en que la prevención y la educación sanitaria son fundamentales, especialmente en verano.

Entre los grupos terapéuticos con mayor riesgo destacan los antibióticos, como las fluoroquinolonas (ciprofloxacino y levofloxacino), los macrólidos (azitromicina) y las tetraciclinas (doxiciclina). También pueden producir fotosensibilidad algunos antidepresivos, entre ellos duloxetina, fluoxetina, sertralina y amitriptilina; los antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno y diclofenaco, incluso cuando se administran en forma de geles o cremas; antihistamínicos como ebastina, loratadina, cetirizina o difenhidramina; antihipertensivos como enalapril, captopril, lisinopril, ramipril, candesartán, losartán y valsartán; además de antipsicóticos, retinoides, estatinas y diuréticos como furosemida e hidroclorotiazida.

Reacciones de los medicamentos fotosensibilizantes

Mientras se siguen tratamientos con medicamentos fotosensibilizantes, la exposición solar puede dar lugar a dos tipos de reacciones cutáneas. La más habitual es la reacción fototóxica, que representa aproximadamente el 95% de los casos. Suele producirse poco tiempo después de recibir radiación solar y es más frecuente en personas que toman dosis elevadas del medicamento. Estas lesiones suelen parecer una quemadura solar de mayor intensidad de la esperada. Además del enrojecimiento, pueden aparecer sensación de ardor, habones, ampollas o urticaria. La intensidad del cuadro no es igual en todos los pacientes, ya que depende de factores como el tipo de piel, el grosor cutáneo, la cantidad de radiación recibida o las diferencias en el metabolismo de cada persona.

Por su parte, la reacción fotoalérgica es mucho menos frecuente y está relacionada con medicamentos de aplicación tópica, como pomadas, cremas o geles. A diferencia de la fototóxica, no aparece de forma inmediata, sino entre 12 y 72 horas después de la exposición al sol. Se manifiesta como una dermatitis de contacto con lesiones similares al eccema, acompañadas de inflamación y picor, y puede extenderse incluso a zonas que no han estado expuestas directamente a la radiación solar.

El farmacéutico también puede recordar al paciente que la fotosensibilidad suele aparecer reflejada en el prospecto del medicamento, generalmente dentro de los apartados de advertencias o de posibles efectos adversos. Asimismo, herramientas como la base de datos CIMA de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) permiten comprobar si un principio activo presenta este riesgo, facilitando así el asesoramiento desde la farmacia.

Recomendaciones para la protección solar

Para reducir la posibilidad de sufrir estas reacciones, los especialistas aconsejan utilizar un fotoprotector de amplio espectro con un factor de protección elevado (SPF 50), aplicándolo en cantidad suficiente y renovándolo cada dos horas, así como después de cada baño. También recomiendan evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, proteger la piel con ropa, sombrero y gafas de sol, y prestar especial atención a zonas especialmente sensibles como la cara, cuello, cuero cabelludo, hombros, escote, orejas, manos y empeines.

En pacientes tratados con determinados diuréticos, antihipertensivos o algunos psicofármacos también resulta recomendable mantener una correcta hidratación durante los días de calor, ya que estos medicamentos pueden dificultar la regulación de la temperatura corporal.

Junto a los tratamientos farmacológicos, algunos productos de uso cotidiano también pueden aumentar la sensibilidad al sol. Es el caso de determinados cosméticos que contienen perfumes, colorantes, esencias de limón o lavanda, así como ingredientes como retinol o ácido glicólico. En estos casos, los expertos aconsejan utilizarlos preferentemente por la noche y reforzar la protección solar durante el día.

La aparición de una quemadura desproporcionada, una erupción cutánea o cualquier otra reacción tras la exposición solar debe motivar una consulta con un profesional sanitario. Del mismo modo, no se debe suspender un tratamiento por iniciativa propia por miedo a sufrir fotosensibilidad. Interrumpir la medicación sin supervisión médica puede favorecer recaídas o dificultar el control de la enfermedad para la que fue prescrita.