La intervención farmacéutica mejora el manejo de las insulinas en pacientes diabéticos

La intervención farmacéutica mejora el manejo de las insulinas en pacientes diabéticos

Un estudio concluye que cuando un paciente con diabetes cuenta con la educación sanitaria de un profesional, disminuyen los errores en el uso de las plumas de insulina al adquirir un mayor conocimiento de ellas.

La intervención farmacéutica mejora el manejo de las insulinas en pacientes diabéticos

Escrito porRedacción MF

Publicado: 19 de juny 2026

Cuando un paciente con diabetes conoce mejor cómo se usa una pluma de insulina, experimenta beneficios tanto en el control de sus niveles glucémicos como también en la eficacia en el uso de estos tratamientos. Este aspecto es esencial en el correcto control de esta patología crónica, con alto impacto en la calidad de vida de las personas que conviven con ella y también en sus entornos familiares, en especial cuando se trata de niños y adolescentes.

De ahí que la intervención farmacéutica puede suponer un punto de inflexión clave en mejorar y garantizar que cada paciente se administre sus tratamientos regularmente y que, cuando lo haga, sea de la manera más eficaz para evitar posibles complicaciones derivadas de un mal uso o conservación de sus insulinas.

En este sentido, un estudio impulsado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) sobre esta cuestión ha aportado mayor evidencia sobre los aspectos positivos que tiene una mayor participación del farmacéutico tanto en la educación sanitaria de sus pacientes diabéticos como en las intervenciones que son más eficaces.

La sensación general, en base a lo recopilado en este documento, es que las personas con diabetes que usan plumas de insulina han mostrado tener dificultades en su uso. Sin embargo, tras realizar un cuestionario elaborado expresamente para esta investigación sobre el conocimiento en el manejo de insulina y su educación con la ayuda de farmacéuticos comunitarios, experimentaron una mejoría significativa tanto en el conocimiento como en el manejo de las insulinas, escriben los autores.

Por lo tanto, los profesionales pueden tener la capacidad de educar apropiadamente a pacientes con diabetes que usen plumas de insulina, desde la farmacia comunitaria.

Claves en un correcto manejo y uso

Como objetivo secundario, los investigadores se centraron en detectar los errores más comunes con las plumas de insulina. Por una parte, en su almacenamiento en la nevera tras su uso, suele ocurrir que los pacientes no comprueban el aspecto de la insulina de forma directa y no mantienen el tiempo de pulsación de 5-10 segundos de la pluma tras pincharse. En este aspecto, detectaron además que hay fallos en su uso derivados de no pincharse con decisión y tampoco realizar la comprobación del flujo de insulina.

Todo ello denota una cierta desinformación en cuanto a las instrucciones para conservar y usar las plumas de insulina, ya que como recuerdan los autores la pluma no usada es la que debe almacenarse en la nevera, y no la que ya se ha utilizado. Realmente, se trata de un problema incómodo para el paciente, puesto que, además de que los fabricantes recomiendan el almacenaje de la pluma de insulina usada a temperatura ambiente, atemperar la pluma supone esperar unos 10 minutos, ya que su administración fría produce dolor y los cambios continuos entre frío y temperatura ambiente no son aconsejables, recuerdan.

Asimismo, consultados sobre si se darían cuenta de que la insulina está en buen estado, algunos pacientes aseguraron que se darían cuenta de que el líquido insulínico presentase un aspecto turbio. En esa línea, al analizar el flujo de la insulina, los investigadores descubrieron que las personas preguntadas no comprobaban este punto “por motivos económicos”, por el gasto de unidades internacionales de insulina (dos unidades). Al ser informados de los beneficios de realizar esta comprobación, los pacientes que comenzaron a aplicar estas recomendaciones no necesitaron volver a pincharse de forma adicional, puesto que comprobándolo, observaban si el flujo era correcto.

El desconocimiento también es razón detrás de la indecisión a la hora de pincharse. Un acto que genera miedo, según las respuestas obtenidas. Igualmente, los 5-10 segundos de espera con la aguja insertada bajo la piel no se realizaban porque, sencillamente, no lo sabían. Al informar de la importancia de realizar estos dos pasos, muchos también corrigieron su procedimiento, concluyen los autores.