Por qué jugar al pádel puede contribuir a mejorar la salud

Por qué jugar al pádel puede contribuir a mejorar la salud

Practicar de manera regular el deporte que está de moda puede tener un impacto muy positivo en la condición tanto física como mental de quienes lo practican.

Palas de pádel

Escrito porRedacción MF

Publicado: 27 de juliol 2026

El pádel se ha convertido en una de las actividades deportivas más populares de los últimos años. Es fácil empezar a practicarlo, permite adaptar la intensidad al nivel de cada jugador y tiene un importante componente social. Además, combina ejercicio cardiovascular, fuerza, coordinación y concentración

Por ello, jugar de forma habitual puede aportar beneficios tanto físicos como mentales, siempre y cuando se cuide la técnica y se respeten los tiempos de descanso. Algunas de las ventajas que ofrece el pádel son:

  • Mejora la resistencia: durante un partido de pádel se realizan desplazamientos constantes, carreras cortas, frenadas y cambios de dirección. Estos movimientos aumentan la frecuencia cardiaca y ayudan a mejorar la resistencia cardiovascular. La intensidad dependerá del ritmo del partido, la duración, el nivel de los jugadores y el estado de forma de cada persona.
  • Fortalece los músculos: es un deporte que implica a buena parte del cuerpo; las piernas y los glúteos trabajan durante los desplazamientos, las flexiones y las aceleraciones; el abdomen y la zona lumbar ayudan a mantener el equilibrio y la estabilidad en cada golpe; y los brazos, los hombros y la espalda también participan en el manejo de la pala. Todo ello favorece el fortalecimiento de los músculos. Ahora bien, para conseguir un trabajo más equilibrado, es recomendable complementar los partidos con otros ejercicios de fuerza. 
  • Mejora la coordinación, el equilibrio y los reflejos: la pelota puede cambiar de dirección rápidamente y rebotar en las paredes. El jugador debe seguir su trayectoria, colocarse en la pista y preparar el golpe en pocos segundos. Esta combinación ayuda a trabajar la coordinación entre la vista y las manos, los reflejos y la agilidad. También mejora el control de los movimientos y el equilibrio, ya que el cuerpo tiene que adaptarse constantemente a las distintas situaciones del juego. 
  • Ayuda a mantener una vida activa: practicar pádel con regularidad significa tener una vida menos sedentaria y aumentar el gasto energético, lo que a su vez puede ayudar a controlar el peso. No obstante, para obtener resultados a largo plazo, la actividad física debe acompañarse de una alimentación equilibrada, una buena hidratación y un descanso adecuado. 

Un deporte que también favorece el bienestar emocional 

Más allá de los beneficios que el pádel puede generar en la condición física de quienes lo practican regularmente, también tiene un impacto muy positivo en su salud mental ya que: 

  • Mejora el estado de ánimo: el ejercicio físico puede ayudar a liberar tensión y facilitar una desconexión temporal de las preocupaciones diarias y mejorar el estado anímico. Además, la práctica habitual también puede generar una sensación de progreso, reforzando la confianza y la motivación.
  • Estimula la concentración y la toma de decisiones: el pádel requiere atención durante todo el partido. Este esfuerzo mental ayuda a trabajar la capacidad de reacción, mantener la calma ante los errores y adaptarse a los cambios del partido.
  • Fomenta las relaciones sociales: normalmente se juega por parejas, lo que favorece la comunicación y el trabajo en equipo. Compartir la actividad con otras personas puede hacer que la práctica resulte más agradable, ayude a mantener la constancia y el círculo social se haga más amplio.  

Recomendaciones para evitar lesiones

Aunque es un deporte que puede adaptarse a diferentes edades y niveles, los movimientos repetitivos y los cambios bruscos de dirección pueden provocar molestias. Las zonas que suelen recibir más carga son el codo, el hombro, la espalda, las rodillas y los tobillos. Para reducir el riesgo de lesión, es recomendable:

  • Realizar un calentamiento previo: movilizar hombros, brazos, muñecas, caderas, rodillas y tobillos.
  • Empezar de forma progresiva: las personas que llevan tiempo sin hacer ejercicio deben comenzar con partidos cortos y aumentar poco a poco la duración y la frecuencia.
  • Aprender una técnica adecuada: una mala ejecución de los golpes puede sobrecargar las articulaciones y los músculos, y favorecer la aparición de lesiones.
  • Utilizar el material apropiado: la pala debe adaptarse al nivel, la fuerza y las características del jugador. 
  • Elegir un calzado específico: las zapatillas deben ofrecer estabilidad, amortiguación y un agarre adecuado para facilitar los giros y reducir el riesgo de resbalones.
  • Trabajar la fuerza fuera de la pista: fortalecer piernas, abdomen, espalda y hombros ayuda a mejorar la estabilidad y a soportar mejor los esfuerzos del juego.
  • Respetar el descanso: jugar demasiados partidos seguidos puede favorecer la sobrecarga muscular y articular. 
  • No ignorar el dolor: una molestia que aumenta, se repite o limita el movimiento debe ser revisada por el personal sanitario.
  • Mantener una buena hidratación: beber agua antes, durante y después del partido ayuda a compensar las pérdidas de líquido y a mantener el rendimiento.

El papel del farmacéutico en el deporte de moda 

La farmacia comunitaria puede ofrecer orientación para practicar pádel de forma segura. El farmacéutico puede resolver dudas sobre hidratación, fotoprotección, cuidado de rozaduras, recuperación muscular y uso correcto de productos para molestias leves.

También puede ayudar a identificar síntomas que requieren una valoración médica, como inflamación intensa, dolor persistente, pérdida de movilidad o dificultad para apoyar una extremidad.