Cómo aliviar las agujetas más allá del mito del vaso de agua con azúcar

Cómo aliviar las agujetas más allá del mito del vaso de agua con azúcar

Las agujetas son una de las molestias más habituales después de hacer ejercicio, sobre todo al retomar el entrenamiento o aumentar la intensidad. Y aunque siguen existiendo muchos remedios caseros, no todos tienen una base científica. 

Mujer en el gimnasio con agujetas

Escrito porRedacción MF

Publicado: 22 May 2026

Volver al gimnasio después de meses sin hacer deporte, el aumento de la intensidad en los entrenamientos o probar una actividad nueva, son algunas de las causas de la aparición de las agujetas, ese típico dolor muscular del día siguiente. En la farmacia es muy frecuente escuchar preguntas sobre qué tomar o cómo “quitarlas rápido”. 

¿Qué son realmente las agujetas?

Actualmente se sabe que las agujetas aparecen por pequeñas lesiones musculares que se producen cuando el músculo hace un esfuerzo al que no está acostumbrado o trabaja con más intensidad de lo habitual.

Por eso pueden aparecer tanto en personas sedentarias como en quienes entrenan de forma habitual. Muchas veces no significa que se haya entrenado mal, sino simplemente que el cuerpo está adaptándose a un esfuerzo diferente. Las molestias suelen aparecer entre 12 y 48 horas después de la práctica del ejercicio y pueden incluir:

  • Sensación de rigidez muscular. 
  • Dolor al mover la zona. 
  • Sensación de debilidad o cansancio muscular. 
  • Molestias o inflamación leve. 

Aunque son incómodas, en la mayoría de los casos forman parte del proceso normal de adaptación del músculo y no requieren mayor atención.

El mito del agua con azúcar

Durante mucho tiempo se creyó que las agujetas aparecían por la acumulación de ácido láctico en el músculo, y de ahí nació la idea de que beber agua con azúcar ayudaba a eliminarlas. Aunque hace años que se desmontó la teoría del ácido láctico, todavía existe mucha gente que sigue recomendándolo. 

El problema es que no existe evidencia de que esto ayude a reducir el dolor muscular ni a acelerar la recuperación. De hecho, el ácido láctico desaparece del músculo relativamente rápido después del ejercicio, mucho antes de que aparezcan las agujetas, que suelen comenzar horas más tarde. Por eso, actualmente se entiende que el origen de estas molestias está más relacionado con el esfuerzo muscular y con las pequeñas micro lesiones que pueden producirse al entrenar. 

Qué puede ayudar realmente a aliviar las agujetas

Mucha gente piensa que lo mejor es quedarse quieto y descansar completamente, pero normalmente ocurre lo contrario. Y es que, moverse de forma suave suele ayudar más en la recuperación. Entre las recomendaciones más útiles que se pueden dar desde el mostrador están: 

  • Mantenerse bien hidratado.
  • Hacer actividad suave al día siguiente. 
  • Realizar estiramientos sin forzar demasiado. 
  • Aplicar calor suave si resulta agradable. 
  • Dormir y descansar correctamente. 

En algunos casos también pueden utilizarse cremas con efectos antiinflamatorios, aunque no deberían convertirse en la solución automática cada vez que aparecen agujetas. 

Orientar y poner en contexto desde la farmacia

Muchas veces, más que el dolor en sí, lo que preocupa al paciente es la sensación de no saber si esas molestias son normales o si hay que hacer algo para quitarlas cuanto antes. Por eso, el farmacéutico puede explicar qué está ocurriendo y qué expectativas son realistas. Algunos aspectos importantes a valorar son: 

  • Intensidad y duración de las molestias. 
  • Tipo de ejercicio realizado. 
  • Presencia de inflamación importante o posible lesión.
  • Uso frecuente de antiinflamatorios. 
  • Nivel de actividad física habitual de la persona. 

Aunque las agujetas no siempre pueden evitarse, sí se pueden reducir bastante con hábitos sencillos como, por ejemplo, aumentar la intensidad del ejercicio de manera progresiva y mantener cierta regularidad en la actividad física. 

Al final, las agujetas forman parte de cómo el músculo se adapta al esfuerzo. Y aunque siguen rodeadas de muchos mitos, la realidad es mucho más simple. No hay remedios mágicos, pero sí pequeñas medidas que ayudan a recuperarse mejor y a entrenar de forma más segura.