Hiperhidrosis: qué recomendar desde la farmacia para el exceso de sudor

Hiperhidrosis: qué recomendar desde la farmacia para el exceso de sudor

Sudar es un mecanismo natural del organismo para regular la temperatura, pero cuando la producción de sudor es excesiva puede afectar al día a día.

Hombre con camisa marcada de sudor

Escrito porRedacción MF

Publicado: 14 d’octubre 2026

La sudoración es una respuesta normal del cuerpo ante situaciones como el calor, el ejercicio físico o el estrés. Sin embargo, algunas personas producen una cantidad de sudor superior a la necesaria, incluso cuando no existen factores externos que lo justifiquen. Esta alteración se conoce como hiperhidrosis y puede convertirse en una molestia que afecta a la comodidad, la ropa, las relaciones sociales o la actividad profesional.

Causas y tipos de hiperhidrosis

La hiperhidrosis aparece con frecuencia en zonas donde existe una mayor concentración de glándulas sudoríparas, como en las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies o el rostro. Se puede diferenciar entre dos tipos principales:

  • Hiperhidrosis primaria: suele aparecer durante la infancia o adolescencia y no está relacionada con otra enfermedad. Las zonas más afectadas suelen ser manos, pies, axilas y cara.
  • Hiperhidrosis secundaria: aparece como consecuencia de otra situación, como algunos trastornos hormonales, infecciones, determinados medicamentos o cambios fisiológicos. Puede afectar a zonas más amplias del cuerpo y aparecer incluso durante el descanso nocturno.

Identificar el tipo de hiperhidrosis es importante para orientar el tratamiento más adecuado.

La farmacia comunitaria suele ser uno de los primeros puntos de consulta para las personas que buscan soluciones frente al exceso de sudor. En función de la intensidad del problema y de la zona afectada, existen diferentes opciones de cuidado:

Antitranspirantes específicos

A diferencia de los desodorantes convencionales, que ayudan principalmente a controlar el olor, los antitranspirantes actúan reduciendo temporalmente la cantidad de sudor que llega a la superficie de la piel. Los productos formulados con sales de aluminio son uno de los tratamientos tópicos más utilizados para la hiperhidrosis leve o moderada. Pueden encontrarse en diferentes formatos, como roll-on, crema, gel o spray, adaptados a zonas como axilas, manos o pies.

Para mejorar su eficacia, suelen recomendarse sobre la piel limpia y completamente seca, preferentemente por la noche, cuando la actividad de las glándulas sudoríparas es menor. Es importante seguir las indicaciones del fabricante y evitar aplicarlos sobre piel irritada o recién depilada para reducir el riesgo de molestias.

Productos específicos para manos y pies

En estas zonas es donde la hiperhidrosis puede resultar especialmente incómoda, ya que la humedad puede interferir en actividades cotidianas como escribir, utilizar dispositivos electrónicos o utilizar determinados tipos de calzado.

En estos casos pueden recomendarse productos específicos con activos antitranspirantes o fórmulas destinadas a mantener la piel seca y confortable. También es importante prestar atención al cuidado diario de los pies, utilizando calcetines transpirables, cambiándolos con frecuencia y eligiendo un calzado adecuado.

Hábitos que pueden ayudar a controlar el exceso de sudor

Además de los tratamientos disponibles, algunos hábitos pueden contribuir a reducir las molestias:

  • Utilizar ropa ligera y tejidos transpirables que faciliten la evaporación del sudor.
  • Evitar prendas demasiado ajustadas que favorezcan la acumulación de humedad.
  • Mantener una correcta higiene de la piel, sin utilizar productos agresivos que puedan irritarla.
  • Secar bien las zonas donde aparece más sudoración para evitar irritaciones.
  • Identificar factores que puedan desencadenar episodios, como calor, situaciones de estrés o determinados alimentos.

En caso de que la hiperhidrosis no mejore con las medidas disponibles en la farmacia, existen otras opciones como tratamientos farmacológicos o técnicas como la iontoforesis, infiltraciones de toxina botulínica, pero deben contar siempre con valoración médica.