La salud, más vulnerable en temperaturas extremas: ¿cómo evitar un golpe de calor o la deshidratación? - mundofarmaceutico
La salud, más vulnerable en temperaturas extremas: ¿cómo evitar un golpe de calor o la deshidratación?
Detrás del mostrador
La salud, más vulnerable en temperaturas extremas: ¿cómo evitar un golpe de calor o la deshidratación?
Evitar salir a la calle en las horas centrales del día, aumentar la ingesta de agua y aplicar protección solar son algunas de las recomendaciones para soportar las altas temperaturas con seguridad.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 13 d’agost 2026
Las personas mayores de 65 años son el grupo más vulnerable frente a las altas temperaturas. Según la Asociación Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el envejecimiento altera los mecanismos que regulan la temperatura corporal, lo que reduce tanto la percepción del calor como la sensación de sed. Como consecuencia, muchas personas no aumentan la ingesta de líquidos cuando el organismo lo necesita, incrementando el riesgo de sufrir deshidratación o un golpe de calor.
Para evitar estas situaciones, el farmacéutico desempeña un papel clave en la identificación de los pacientes con mayor riesgo y en la educación sobre medidas preventivas, especialmente entre quienes presentan enfermedades crónicas o reciben tratamientos que pueden favorecer la pérdida de líquidos.
Síntomas y actuación
Reconocer los primeros signos resulta fundamental. En las fases iniciales de la deshidratación pueden aparecer sed, aunque no sea intensa, un ligero aumento de la frecuencia cardiaca, inquietud o una discreta pérdida de peso. Cuando el cuadro progresa, es frecuente observar sequedad de boca y mucosas, disminución o ausencia de orina, menor elasticidad de la piel, ojos hundidos, pulso débil, taquicardia, confusión, apatía, mareos o incluso desmayos.
Ante una deshidratación leve, el agua sigue siendo la mejor alternativa para recuperar los líquidos perdidos. Si la situación es más avanzada, las soluciones de rehidratación oral ayudan a reponer tanto agua como electrolitos y resultan especialmente útiles en personas mayores y niños. En cambio, los refrescos y los zumos no son la opción recomendada. Cuando la deshidratación es grave, se debe solicitar asistencia médica de forma inmediata.
El golpe de calor también presenta una serie de síntomas que conviene conocer. Además del aumento de la temperatura corporal por encima de los 40ºC, pueden aparecer piel caliente y seca, ausencia de sudor, sensación de boca pastosa, dolor de cabeza, sed intensa, respiración acelerada, dificultad para respirar, taquicardia, calambres musculares, náuseas, vómitos, mareos, desorientación, confusión e incluso pérdida de conciencia. En personas mayores, el diagnóstico puede resultar más complejo porque algunos de estos signos también aparecen en otras enfermedades, por lo que, si coinciden con un episodio de temperaturas elevadas, debe sospecharse un posible golpe de calor.
En caso de que una persona sufra un golpe de calor, la actuación debe comenzar llamando al 112 para solicitar atención sanitaria urgente. Mientras llegan los servicios de emergencia, es recomendable trasladar a la persona a un lugar fresco, ventilado y con sombra. También conviene aflojar o retirar la ropa y aplicar compresas o paños fríos sobre el cuello, las axilas, las inglés y la cabeza para reducir la temperatura corporal hasta aproximadamente 37ºC. Si la persona permanece consciente, puede ofrecerse agua en pequeñas cantidades y de forma progresiva.
Prevención ante las olas de calor
Desde la farmacia comunitaria es importante reforzar las medidas preventivas durante los episodios de calor intenso. Entre las principales recomendaciones se encuentran ofrecer agua con frecuencia, incluso cuando la persona no manifieste sed, siempre que no exista contraindicación médica, además de favorecer una alimentación ligera, rica en frutas, verduras y alimentos con alto contenido en agua. También pueden incluirse infusiones o zumos de fruta, evitando siempre las bebidas alcohólicas.
Otras medidas incluyen limitar la actividad física intensa durante las horas de más calor, utilizar ropa holgada, ligera y de colores claros, preferiblemente de algodón, evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas y, si es necesario ir al exterior, aplicar fotoprotección SPF 50, utilizar sombrero o gorra y buscar zonas de sombra. Asimismo, mantener la vivienda bien ventilada mediante ventiladores o aire acondicionado ayuda a reducir el riesgo de complicaciones, al igual que recordar que nunca deben permanecer personas mayores o niños en el interior de un vehículo estacionado y cerrado.