Seis falsas creencias sobre la alimentación que vuelven cada otoño - mundofarmaceutico
Consejo nutri
Seis falsas creencias sobre la alimentación que vuelven cada otoño
Con el frío regresan algunos mitos nutricionales que conviene revisar y alertar desde la farmacia para mantener unos hábitos equilibrados.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 24 de setembre 2026
El otoño trae consigo alimentos de temporada como la calabaza, setas, castañas, granadas, mandarinas o caquis. También vuelven los guisos, las cremas y las bebidas calientes. Junto a estos cambios aparecen algunas creencias que se repiten cada año y que hacen que evitemos o nos excedamos en el consumo de ciertos alimentos. En este sentido, estos son algunos mitos nutricionales que conviene aclarar.
“Con el frío necesitamos comer más”
Cuando bajan las temperaturas pueden apetecer platos más contundentes, pero esto no significa que todas las personas necesiten aumentar su ingesta de calorías durante el otoño.
Las necesidades energéticas dependen de factores como la edad, el nivel de actividad física, la composición corporal o determinadas situaciones personales. En la actualidad, gran parte del día transcurre en espacios climatizados, por lo que la llegada del frío no justifica automáticamente comer más.
Lo importante es mantener una alimentación variada y ajustar las cantidades al hambre y al nivel de actividad.
“Los platos calientes tienen más calorías”
Parece obvio pero muchas veces lleva a confusión. Y es que la temperatura de un alimento no determina su aporte energético. Una crema de verduras puede ser ligera y una ensalada puede aportar muchas calorías dependiendo de los ingredientes, las salsas o las cantidades utilizadas.
Con la llegada del otoño, sopas, purés, legumbres y guisos pueden formar perfectamente parte de una alimentación saludable. Conviene prestar atención a cómo se preparan. Priorizar verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína, y moderar ingredientes con un elevado contenido de grasas saturadas o sal.
Por tanto, un plato caliente no engorda más por el hecho de servirse caliente. Su composición y la cantidad consumida son los factores que marcan la diferencia.
“Tomar mucha vitamina C evita los resfriados”
Naranjas, mandarinas, kiwi o pimientos son buenas fuentes de vitamina C y pueden formar parte de la dieta durante todo el año. Esta vitamina contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, pero consumir grandes cantidades no garantiza que una persona vaya a evitar un resfriado.
Una revisión de varios estudios científicos concluyó que la suplementación habitual con vitamina C no reduce la incidencia del resfriado común en la población general, aunque puede acortar ligeramente su duración cuando se consume de forma regular.
La recomendación general continúa siendo obtener vitamina C mediante una alimentación variada, con presencia habitual de frutas y verduras.
“En otoño hay que tomar complementos para reforzar las defensas”
En línea con el mito anterior, también está muy extendida la idea de que, con la llegada de los catarros, conviene recurrir a suplementos de vitaminas, minerales y otros productos para reforzar el sistema inmunitario. Sin embargo, tomarlos de forma preventiva no es necesario para todo el mundo.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que los complementos están destinados a complementar la dieta y que no sustituyen una alimentación equilibrada. Tampoco son medicamentos ni están destinados a prevenir o tratar enfermedades.
Cuando existe una carencia, unas necesidades aumentadas o una situación concreta que justifique la suplementación, un profesional sanitario puede valorar qué producto y qué cantidad resultan adecuados.
“Los frutos secos engordan y es mejor evitarlos”
Nueces, almendras, avellanas o pistachos tienen un contenido energético elevado, pero esto no convierte a los frutos secos en alimentos que deban eliminarse de la dieta.
De hecho, aportan grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, vitaminas y minerales. La AESAN recomienda consumir tres o más raciones a la semana, pudiendo llegar a una ración diaria, y establece como orientación unos 20-30 gramos por ración. Es preferible elegirlos naturales o tostados, sin sal, azúcares o grasas añadidas.
La cantidad sí importa. Un pequeño puñado puede incorporarse al desayuno, tomarse entre horas o añadirse a ensaladas, yogures y otros platos.
“Hay alimentos de otoño que pueden compensar una mala alimentación”
Calabaza, granada, boniato, castañas, setas o cítricos aportan diferentes nutrientes y ayudan a introducir variedad en la dieta. Sin embargo, ninguno puede considerarse imprescindible ni compensar por sí mismo unos hábitos alimentarios poco equilibrados.
Tampoco es necesario buscar los llamados “superalimentos”. Una dieta saludable se construye a partir del conjunto de lo que se consume habitualmente. Frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y otras fuentes de proteínas pueden combinarse de muchas formas durante todo el año. Las recomendaciones de la AESAN sitúan los alimentos frescos, especialmente frutas, hortalizas y frutos secos, entre las bases de una alimentación saludable.
La farmacia también puede ayudar a resolver dudas
El cambio de estación suele aumentar las consultas relacionadas con vitaminas, complementos alimenticios y productos para las defensas. Desde la farmacia se puede ayudar a valorar si realmente es necesario recurrir a un suplemento y explicar cómo utilizarlo correctamente.
También es un buen momento para recordar que mantener una alimentación variada, realizar actividad física, descansar adecuadamente y seguir unas rutinas saludables tiene más importancia que buscar un alimento o producto concreto al que atribuir propiedades extraordinarias.