Por qué las camas solares no son una buena opción para ponerse moreno - mundofarmaceutico
Tips para primerizos
Por qué las camas solares no son una buena opción para ponerse moreno
El bronceado artificial que se consigue en las camas solares se considera una forma rápida de conseguir un tono dorado en la piel. Sin embargo, la exposición continuada a la radiación ultravioleta puede generar daños a largo plazo.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 08 de juliol 2026
El bronceado artificial mediante camas solares se ha convertido en una práctica habitual en algunas personas que buscan mantener la piel morena durante todo el año, sobre todo en los meses de verano o antes de eventos concretos como bodas o celebraciones. Sin embargo, una alternativa rápida al sol no siempre es la más segura a largo plazo.
Las camas solares utilizan lámparas que emiten radiación ultravioleta, principalmente UVA (que penetra en capas profundas de la piel) y en menor medida UVB (responsable del eritema o quemadura solar). Cada sesión suma una dosis de ultravioleta que puede tener efectos directos sobre la piel y los ojos. Esa radiación acumulada a lo largo del tiempo contribuye al daño cutáneo, incluso cuando no se observan quemaduras o enrojecimiento inmediato.
Y es que, aunque se comercializan como dispositivos seguros, las camas solares enfrentan riesgos como la intensidad de la radiación, que puede ser elevada, o la dificultad de ajustarse de forma segura a las características individuales de cada persona.
Efectos sobre la piel
La epidermis es el órgano más expuesto a este tipo de radiación, y las consecuencias pueden aparecer tanto a corto como a largo plazo:
- Envejecimiento prematuro: la radiación ultravioleta acelera la degradación del colágeno y la elastina, lo que favorece la aparición de arrugas, flacidez y pérdida de luminosidad.
- Manchas cutáneas: la exposición repetida puede provocar hiperpigmentaciones difíciles de tratar.
- Daño celular acumulado: la radiación UV puede alterar el ADN de las células de la piel, aumentando el riesgo de lesiones precancerosas.
- Mayor riesgo de cáncer de piel: el uso de camas solares se ha relacionado con un incremento del riesgo de melanoma y otros tumores cutáneos, especialmente cuando el uso comienza en edades tempranas.
Impacto sobre la salud ocular
El otro gran perjudicado de la exposición continuada a los rayos UVA son los ojos. Meterse en la cabina sin una protección adecuada puede provocar:
- Inflamación de la córnea (queratitis).
- Irritación ocular.
- Aumento del riesgo de cataratas a largo plazo.
La protección de los ojos es imprescindible, aunque en la práctica no siempre se lleva a cabo de forma correcta.
Personas con mayor riesgo
La percepción de seguridad que se asocia al bronceado artificial por estar monitoreado puede jugar malas pasadas. En particular, su uso se desaconseja especialmente en:
- Personas con piel clara o que se queman con facilidad.
- Antecedentes familiares de cáncer de piel.
- Menores de edad.
- Personas con múltiples lunares o lesiones cutáneas.
- Pacientes con enfermedades fotosensibles o que toman medicamentos fotosensibilizantes.
En estos casos, el riesgo de daño es mayor incluso con exposiciones cortas. Por todo ello, los expertos recomiendan otras alternativas más seguras que no implican exposición a radiación ultravioleta. Por ejemplo, proponen el uso de autobronceadores tópicos, maquillaje corporal o broncearse progresivamente mediante exposición solar moderada, siempre con la fotoprotección adecuada.
Desde el mostrador de la farmacia es importante dar a conocer los peligros de las camas solares y los riesgos de la exposición continuada a la radiación ultravioleta. El farmacéutico puede orientar a los pacientes sobre otras opciones que no comprometan la salud cutánea según sus necesidades y tipo de piel. También puede pautar la fotoprotección más adecuada que permita disfrutar del sol de forma responsable y conseguir un moreno natural sin poner en juego el futuro de la piel.