Cómo cuidar la salud digestiva durante el verano para evitar secuelas en septiembre - mundofarmaceutico
Detrás del mostrador
Cómo cuidar la salud digestiva durante el verano para evitar secuelas en septiembre
Los atracones, las bebidas frías y los excesos en general hacen que estómago e intestino se resientan. El farmacéutico puede ofrecer recomendaciones para disfrutar de las vacaciones y mantener el bienestar.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 05 August 2026
El cambio de rutinas propio del periodo estival influye inevitablemente, y por diversos motivos, en nuestra salud digestiva. Aumenta el consumo de bebidas frías, de alcohol, la ingesta de las comidas es mayor que la habitual y los horarios de sueño también cambian. En definitiva, el organismo experimenta un cambio respecto a sus ciclos normales que se hace notar en nuestras digestiones.
La microbiota intestinal es una de las regiones de nuestro cuerpo más sensible a este tipo de variaciones de la rutina. Y es cuando pueden aparecer síntomas molestos como ardores, hinchazón, digestiones pesadas o diarreas propias del verano.
Con el objetivo de disfrutar de unas vacaciones estivales tranquilas y disminuir los riesgos que tiene la modificación de los hábitos normales, existen diversas estrategias que por su sencillez pueden resultar efectivas para evitar cualquier contratiempo durante las vacaciones.
Consumo austero y vida activa
Como no se trata de evitar directamente el cambio de hábitos, el farmacéutico puede guiar al paciente que llegue hasta el mostrador con dudas al respecto para que tome una serie de medidas orientadas a disminuir los riesgos de padecer alguno de los molestos síntomas que se generan con una mala salud digestiva.
Una de las medidas básicas es mantener una correcta hidratación para favorecer el tránsito intestinal, a fin de evitar episodios de estreñimiento. Reducir o restringir el consumo de bebidas alcohólicas o azucaradas, o comidas con mucha grasa, es lo recomendable; en su lugar, beber 2 litros de agua al día y que parte de esa cantidad sea en forma de infusiones digestivas (manzanilla, anís o menta) protegen frente a gases y cólicos.
En cuanto a las horas de ingesta, lo ideal sería que apenas se modifiquen los horarios en los que se realiza cada comida. Al mismo tiempo, que estas sean lo más ligeras posible y en las que predominen alimentos con componentes probióticos (kéfir, por ejemplo) o fibra para favorecer la flora intestinal, perjudicada directa de la ingesta de determinados alimentos o bebidas.
También hay que prestar atención al calor cada vez más sofocante de estos veranos. Una mayor temperatura es el caldo de cultivo ideal para bacterias como E. coli o la salmonela, visitantes típicos de esta época del año en la que los alimentos crudos están más expuestos a estos microorganismos.
La práctica de deporte en los días estivales es otra buena idea para mejorar el tránsito gastrointestinal. Aprovechando las primeras o últimas horas del día para evitar asumir riesgos innecesarios, además de apostar por deportes típicos de esta época, como la natación. O simplemente bailar es una manera divertida y efectiva de evitar estreñimientos.
Es conveniente recordar al paciente todas estas recomendaciones cada vez que acude al mostrador de la farmacia. Además, el profesional le puede incentivar a apoyarse en productos probióticos o distintos suplementos si la persona experimenta dificultades a pesar de poner en práctica algunas de las anteriores recomendaciones.