Fármacos y caídas: qué tratamientos requieren mayor vigilancia en las personas mayores

Fármacos y caídas: qué tratamientos requieren mayor vigilancia en las personas mayores

A partir de los 65 años, determinados medicamentos pueden propiciar mareos o alteraciones del equilibrio, por lo que conviene prestar especial atención a la medicación cuando se modifican las dosis y vigilar la aparición de posibles efectos adversos.

Fármacos y caídas: qué tratamientos requieren mayor vigilancia en las personas mayores

Escrito porRedacción MF

Publicado: 28 septembre 2026

El riesgo de caídas supone un importante problema, especialmente en la población más mayor, con consecuencias graves en ocasiones. Algo que se ve incrementado por el consumo de ciertos fármacos.

Según el estudio Pycaf (Prevalencia y características de los ancianos frágiles), en el que participaron un total de 2.461 pacientes mayores de 65 años, reveló que el 50,6% presentaba polimedicación y que el 13,7% tenía un riesgo elevado de sufrir caídas, debido a que determinados tratamientos pueden favorecer a padecer somnolencia, mareos, hipotensión, hipoglucemias o alteraciones del equilibrio, aumentando la probabilidad de sufrir una caída.

El riesgo no depende únicamente del número de medicamentos, sino también en la combinación de determinados tratamientos, los cambios recientes de dosis y la aparición de efectos adversos, que pueden incrementar la vulnerabilidad. Por ello, durante la dispensación, el farmacéutico comunitario tiene la oportunidad de identificar pacientes que necesitan una valoración más detallada, especialmente cuando se trata de personas mayores que han sufrido una caída reciente, comienzan un tratamiento nuevo o presentan cambios en la medicación.

Tratamientos más vinculados a caídas

Respecto a los medicamentos que están relacionados con un mayor riesgo, destacan determinados psicofármacos y medicamentos cardiovasculares. Asimismo, fármacos como benzodiacepinas; hipnóticos; antipsicóticos, opioides y algunos antiepilépticos pueden contribuir al riesgo, aumentando al comienzo del tratamiento, durante las primeras semanas tras una subida de dosis y cuando se utilizan dosis elevadas.

También deben vigilarse los antihipertensivos, diuréticos, algunos bloqueantes de los canales del calcio, IECA, ARA-II, alfabloqueantes, nitratos y determinados antiarrítmicos, que pueden favorecer hipotensión, síncope o bradicardia. En el caso de los diuréticos, levantarse varias veces durante la noche para orinar puede aumentar las situaciones de riesgo.

Revisión de la medicación

El farmacéutico puede prestar especial atención a los momentos en los que se modifica un tratamiento. La revisión de la medicación debe valorar también la polimedicación, las posibles interacciones y la suma de efectos que pueden afectar al equilibrio o al estado de alerta. La presencia de varios medicamentos con efecto anticolinérgico merece igualmente atención, ya que se ha relacionado con deterioro cognitivo y mayor riesgo de caídas en personas mayores.

Otro punto importante es comprobar si el tratamiento continúa teniendo una indicación vigente. Cuando existe un medicamento que puede aumentar el riesgo de caída, debe valorarse conjuntamente si sus beneficios compensan ese riesgo y si existen alternativas más seguras. La retirada o reducción de determinados tratamientos, como benzodiacepinas, hipnóticos-Z, antidepresivos, antipsicóticos u opioides, requiere una retirada progresiva y debe coordinarse con el médico prescriptor.

La intervención del farmacéutico no consiste, por tanto, en modificar por su cuenta los tratamientos, sino en detectar señales de alerta, revisar la farmacoterapia, informar al paciente y derivar al médico cuando sea necesario. Además, la prevención de caídas se plantea desde una perspectiva multifactorial, que incluye ejercicio físico, revisión de medicamentos y reducción de riesgos en el domicilio.