Qué nos está diciendo nuestro cuerpo cuando tenemos fiebre

Qué nos está diciendo nuestro cuerpo cuando tenemos fiebre

Cuando estamos enfermos, nuestra temperatura corporal puede aumentar como parte de la respuesta del organismo. Pero ¿por qué ocurre, qué síntomas provoca y cuándo debemos preocuparnos?

termómetro corporal

Escrito porRedacción MF

Publicado: 28 octobre 2026

La fiebre es uno de los síntomas más habituales cuando estamos enfermos. Suele aparecer acompañada de cansancio, dolor de cabeza, escalofríos o malestar general y, aunque puede resultar incómoda, forma parte de la respuesta natural de nuestro organismo frente a determinadas enfermedades.

¿Por qué tenemos fiebre?

Nuestro cuerpo mantiene una temperatura más o menos estable, que suele situarse alrededor de los 36-37 °C, aunque puede variar de una persona a otra y a lo largo del día. Cuando esta temperatura aumenta por encima de los valores habituales, podemos estar ante un episodio de fiebre.

La causa más frecuente es una infección provocada por virus o bacterias, como ocurre con la gripe, los resfriados o algunas infecciones respiratorias. Cuando el sistema inmunitario detecta la presencia de estos microorganismos, libera una serie de sustancias que actúan sobre el hipotálamo, una región del cerebro encargada de regular la temperatura corporal.

Como consecuencia, el organismo eleva su temperatura para favorecer la actividad de las células defensivas y dificultar la multiplicación de determinados microorganismos. Se trata de un mecanismo natural que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones.

Aunque las infecciones son su causa más habitual, la fiebre también puede aparecer por otros motivos:

  • Enfermedades inflamatorias o autoinmunes, que pueden provocar una respuesta inflamatoria en el organismo.
  • Determinados medicamentos, que pueden producir fiebre como reacción adversa.
  • Algunas vacunas, que pueden ocasionar un aumento leve y temporal de la temperatura debido a la respuesta inmunitaria.
  • Otras enfermedades, entre ellas determinados tipos de cáncer, que pueden cursar con episodios de fiebre.

¿Por qué sentimos frío y escalofríos cuando tenemos fiebre?

Una de las sensaciones más habituales al comenzar un episodio de fiebre es sentir frío, incluso cuando nuestra temperatura corporal está aumentando. Esto ocurre porque el cerebro establece temporalmente una temperatura más elevada de lo normal. Hasta alcanzarla, el organismo pone en marcha diferentes mecanismos para generar y conservar calor:

  • Escalofríos: los músculos realizan pequeñas contracciones involuntarias que ayudan a producir calor.
  • Sensación de frío: los vasos sanguíneos de la piel se contraen para reducir la pérdida de calor.
  • Sudoración: cuando la fiebre comienza a bajar, el organismo libera el exceso de calor a través del sudor para recuperar su temperatura habitual.

¿A partir de qué temperatura se considera fiebre?

La temperatura corporal puede variar según la edad, el momento del día y la zona del cuerpo en la que se realice la medición. Por ejemplo, suele ser ligeramente más baja por la mañana y aumentar durante la tarde.

De forma general, podemos distinguir entre:

  • Temperatura habitual: suele situarse alrededor de los 36-37 °C, aunque existen variaciones individuales.
  • Febrícula: aumento leve de la temperatura, generalmente entre los 37 y los 38 °C.
  • Fiebre: temperatura de 38 °C o superior.
  • Fiebre alta: habitualmente, cuando la temperatura alcanza los 39 °C o más.

Estos valores son orientativos y pueden variar según el método de medición. Además, la intensidad de la fiebre no siempre refleja la gravedad de la enfermedad que la provoca.

¿Es necesario bajar siempre la fiebre?

La fiebre no siempre requiere tratamiento. En muchos casos, especialmente cuando es moderada y se tolera bien, basta con seguir algunas recomendaciones para aliviar las molestias:

  • Descansar: reducir la actividad física y dormir lo suficiente favorece la recuperación.
  • Mantener una buena hidratación: beber agua con frecuencia ayuda a compensar la pérdida de líquidos que puede producirse por la sudoración.
  • Evitar abrigarse en exceso: utilizar ropa ligera y mantener una temperatura ambiental agradable facilita el bienestar.
  • Utilizar medicamentos cuando sea necesario: los antitérmicos, como el paracetamol, pueden ayudar a reducir la fiebre y aliviar el malestar, siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario.

El objetivo es mejorar el bienestar de la persona mientras el organismo se recupera de la causa que ha provocado la fiebre. Desde la farmacia comunitaria pueden orientar en este proceso y recomendar el mejor modo de actuación según los síntomas de cada paciente.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

En la mayoría de los casos, la fiebre asociada a infecciones comunes desaparece en pocos días. Sin embargo, es importante prestar atención a su duración y, especialmente, a los síntomas que la acompañan.

Se recomienda consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:

  • Fiebre persistente: cuando se mantiene durante más de tres días o reaparece después de haber desaparecido.
  • Temperatura muy elevada: especialmente si alcanza los 40 °C o no mejora.
  • Síntomas de alarma: dificultad para respirar, confusión, rigidez de cuello, convulsiones, dolor intenso o deterioro importante del estado general. En estos casos, es necesario buscar atención médica urgente.
  • Personas especialmente vulnerables: aquellas que tienen enfermedades crónicas importantes o un sistema inmunitario debilitado.
  • Bebés menores de tres meses: una temperatura de 38 °C o superior requiere una valoración médica inmediata.