¿Cuándo se debe aplicar frío o calor? Recomendaciones desde la farmacia dependiendo de cada dolencia - mundofarmaceutico
¿Cuándo se debe aplicar frío o calor? Recomendaciones desde la farmacia dependiendo de cada dolencia
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¿Cuándo se debe aplicar frío o calor? Recomendaciones desde la farmacia dependiendo de cada dolencia
El frío reduce la inflamación y el dolor agudo, mientras que el calor alivia la tensión muscular y las molestias crónicas.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 11 de maig 2026
La aplicación de frío o calor es un remedio comúnmente utilizado para aliviar diversos tipos de dolor y molestias. Aunque ambas técnicas pueden parecer similares, tienen funciones distintas según la fase de la lesión o el tipo de dolor que se trate. Desde la farmacia, los profesionales pueden ofrecer una orientación personalizada sobre cuándo y cómo aplicar estos tratamientos para garantizar su efectividad y evitar posibles complicaciones. A menudo, los pacientes tienen dudas sobre cuál de las dos opciones elegir y por cuánto tiempo deben aplicarlas.
A través de una evaluación inicial, el farmacéutico puede sugerir el tratamiento más adecuado en función de la naturaleza de la dolencia y de las condiciones de salud de cada paciente. También es fundamental explicar al paciente el uso correcto de los dispositivos de frío y calor, como las compresas, almohadillas térmicas o bolsas de gel, para maximizar la efectividad y evitar efectos adversos. Además, es recomendable que el paciente siga las instrucciones de aplicación y no utilice estas terapias de manera prolongada sin consultar con un médico, especialmente si los síntomas persisten o empeoran.
Cuándo aplicar frío
El frío se utiliza principalmente en lesiones agudas y cuando se presenta una inflamación evidente. El frío actúa sobre los vasos sanguíneos, provocando una vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que ayuda a reducir la inflamación, el sangrado y el dolor en la zona afectada. Esto lo convierte en la opción más efectiva cuando se sufre un golpe, esguince, torcedura o contusión reciente.
Así, se debe aplicar frío de inmediato después de la lesión,durante periodos de 15 a 20 minutos, con descansos de 1-2 horas entre aplicaciones. Importante es que el frío no se aplique directamente sobre la piel, sino a través de una barrera protectora, como un paño o toalla, para evitar quemaduras por frío. También se sugiere utilizar compresas frías o bolsas de gel, que pueden mantenerse en el congelador y utilizarse en cualquier momento.
El frío no solo ayuda a reducir la inflamación inmediata, sino que también contribuye a disminuir el dolor agudo, ya que adormece la zona tratada. Este tratamiento es efectivo en las primeras 48 horas tras la lesión. En lesiones más crónicas, como es el caso de algunos tipos de artritis, su aplicación debería ser más selectiva y puntual.
Cuándo aplicar calor
Por otro lado, el calor es más efectivo en casos de dolor crónico o de contracturas musculares. Su principal acción es la vasodilatación, es decir, el aumento del diámetro de los vasos sanguíneos, lo que facilita el flujo de sangre hacia los músculos y articulaciones. Este efecto aumenta la oxigenación y mejora la flexibilidad muscular al relajar la musculatura.
El calor es especialmente útil para aliviar dolores musculares por tensión o rigidez, como los que se pueden experimentar al final de una jornada laboral o tras una actividad física intensa. También se recomienda para personas con dolores articulares persistentes o crónicos, como los de la artrosis. La aplicación de calor debe ser a través de compresas calientes, bolsas de agua o mantas térmicas durante periodos de 15 a 20 minutos.
Al igual que con el frío, es importante no exceder la temperatura para evitar quemaduras. En el caso de personas con piel sensible o condiciones como diabetes o problemas circulatorios, se debe tener un cuidado especial, ya que pueden no percibir correctamente la temperatura y termina dañando la piel.
Errores comunes y precauciones
Aunque tanto el frío como el calor son tratamientos efectivos, su aplicación incorrecta puede agravar las lesiones. Un error frecuente es aplicar calor sobre una lesión que aún está inflamada o con dolor agudo. El calor aumenta la inflamación, lo que puede empeorar el estado de la lesión. En este caso, el frío es el tratamiento recomendado, ya que disminuye la hinchazón y alivia el dolor en las primeras 48 horas.
En cambio, el frío no debe utilizarse en dolores musculares crónicos o en zonas donde no haya inflamación, ya que el enfriamiento excesivo podría tensar más la musculatura.
Por tanto, desde la farmacia se debe advertir a los pacientes sobre estos errores para evitar que la terapia térmica cause efectos contraproducentes.