Trucos para evitar las rozaduras en los muslos en verano

Trucos para evitar las rozaduras en los muslos en verano

Elegir bien la ropa, mantener la zona seca y utilizar productos específicos puede ayudar a cuidar el estado de la piel. 

Hombre con rozaduras en los muslos

Escrito porRedacción MF

Publicado: 27 agosto 2026

Con la llegada del calor, es habitual que aumenten las molestias por el roce en la cara interna de los muslos. Caminar, hacer deporte o llevar algunas prendas de ropa como vestidos puede provocar enrojecimiento, escozor e incluso pequeñas heridas, especialmente cuando la piel está húmeda por el sudor.

Aunque suele ser leve, es un problema bastante frecuente que afecta a personas con diferentes tipos de cuerpo. No todo depende del peso, pues también influyen otros factores como la anatomía, el movimiento, la ropa o la humedad de la zona. Adoptar unas medidas sencillas puede ayudar a reducir la fricción y proteger la piel.

Cómo prevenir el roce en los muslos

La prevención debe centrarse en reducir el roce y mantener la zona lo más seca posible. El farmacéutico puede ayudar a elegir el formato más adecuado según el tipo de piel, la actividad que se vaya a realizar y el estado de la zona. Estas recomendaciones pueden resultar útiles:

  • Aplicar un producto antirrozaduras: los bálsamos, cremas, geles y sticks antirrozaduras facilitan el deslizamiento de la piel y reduce la fricción. Algunos productos contienen vaselina, dimeticona, óxido de zinc u otros ingredientes que actúan como barrera. Se deben extender sobre la piel limpia y de manera uniforme y repetir la aplicación cuando sea necesario, especialmente después del baño o si se ha sudado mucho.
  • Utilizar prendas que separen los muslos: los pantalones cortos finos, las mallas, los culotes y las bandas antirrozaduras evitan el contacto directo entre ambas piernas. Pueden llevarse debajo de vestidos y faldas y resultan especialmente útiles cuando se va a caminar durante varias horas. La prenda debe ajustarse correctamente, sin apretar ni desplazarse con el movimiento. Las costuras, los bordes rígidos y los tejidos ásperos también pueden causar irritación.
  • Elegir tejidos transpirables: durante la práctica de deporte es recomendable utilizar prendas diseñadas para favorecer la evaporación del sudor. Los tejidos técnicos y transpirables ayudan a mantener la piel seca y reducen la humedad acumulada. Después de hacer ejercicio, conviene cambiarse cuanto antes. Permanecer con ropa húmeda prolonga el contacto de la piel con el sudor y aumenta el riesgo de rozaduras.
  • Secar bien la zona: tras la ducha o el baño, la cara interna de los muslos debe secarse con suavidad, sin frotar. También puede ser necesario secar la zona durante el día si se produce mucha sudoración.
  • Cuidar la barrera de la piel: una piel seca, sensible o dañada puede irritarse con mayor facilidad, para evitarlo se puede usar una crema hidratante que conserve la barrera cutánea en buen estado. La hidratación debe hacerse cuando la piel esté limpia y sin lesiones abiertas.

Qué hacer cuando la rozadura ya ha aparecido

Cuando existe irritación, el primer paso es interrumpir o reducir la actividad que está provocando el roce. Seguir caminando o practicar deporte puede agravar la lesión. Después, la zona debe lavarse con agua templada y un producto suave y secarse mediante pequeños toques, evitando arrastrar la toalla sobre la piel. Una vez limpia y seca, puede aplicarse una crema reparadora o protectora adecuada para calmar la molestia y favorecer la recuperación de la barrera cutánea.

Durante los días siguientes conviene utilizar ropa amplia y transpirable. También hay que evitar la depilación, los exfoliantes, los perfumes y cualquier cosmético que produzca escozor. Las lesiones leves suelen mejorar al eliminar la fricción y mantener unos cuidados adecuados.

Las cremas con antibióticos o corticoides no deben utilizarse por iniciativa propia. Estos medicamentos solo están indicados en determinadas situaciones y requieren la valoración de un profesional sanitario. Desde la farmacia, se puede orientar también sobre otros productos que no requieren receta y que son adecuados para reducir las molestias una vez la rozadura ya ha aparecido, según las características personales de cada paciente.