Todo lo que debes saber sobre el uso del hilo dental - mundofarmaceutico
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Todo lo que debes saber sobre el uso del hilo dental
Esta herramienta de limpieza ayuda a retirar restos de alimentos y placa acumulada y completa la higiene habitual de dientes y encías.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 28 septembre 2026
Aunque nos cepillemos los dientes todos los días, hay zonas de la boca que no siempre quedan bien limpias. Entre diente y diente pueden acumularse restos de comida y placa bacteriana que el cepillo no consigue retirar del todo. Ahí es donde el hilo o seda dental puede marcar la diferencia y completar la rutina de higiene bucodental diaria de una forma sencilla.
Y es que, eliminar esta placa de forma regular ayuda a mantener las encías en buen estado y contribuye a reducir el riesgo de gingivitis y caries entre los dientes. Además, también puede ayudar a controlar el mal aliento cuando su origen está relacionado con restos de alimentos o acumulación de placa. Por estos motivos, la limpieza interdental debe formar parte de la rutina diaria junto con el cepillado al menos dos veces al día con una pasta dentífrica fluorada.
¿Qué hilo dental elegir?
No todas las personas tienen los mismos espacios entre los dientes. Por ello, existen distintos formatos. El hilo encerado suele deslizarse con mayor facilidad, mientras que las cintas dentales, más anchas, pueden resultar cómodas para determinadas personas. También hay sedas con soportes o aplicadores que facilitan su manejo cuando existe poca destreza manual.
En espacios muy estrechos, el hilo suele ser una buena opción. Cuando los espacios son más amplios, existen problemas periodontales, implantes o determinadas necesidades de higiene, los cepillos interdentales pueden resultar más adecuados.
En personas con ortodoncia fija puede ser necesario utilizar enhebradores, sedas específicas o cepillos interdentales para acceder correctamente alrededor de los alambres y brackets.
¿Cuándo y con qué frecuencia utilizarlo?
Si conviene pasar el hilo dental antes o después del cepillado o cada cuánto utilizarlo son algunas de las dudas más frecuentes. A menudo, se suele pensar que es necesario hacerlo después de cada comida, pero, aunque esto puede ser útil si quedan restos de alimentos entre los dientes, no es necesario hacerlo constantemente. Basta con hacerlo una vez al día y, por supuesto, el momento puede adaptarse a la rutina personal de cada uno. Por ejemplo, muchas personas prefieren usarlo por la noche, antes de acostarse, porque permite completar la higiene bucal después de las comidas del día. Pero, también puede utilizarse por la mañana si resulta más cómodo. Lo importante es mantener el hábito de forma regular.
Respecto al orden, puede emplearse antes o después del cepillado. Hacerlo antes puede resultar práctico porque ayuda a retirar la placa y los restos que quedan entre los dientes antes de utilizar el dentífrico. Y usarlo después completa la limpieza de las zonas a las que el cepillo no ha llegado. En la práctica, el orden tiene menos importancia que realizar ambas tareas de manera adecuada y mantenerlas en el tiempo.
Cómo usarlo correctamente
Una técnica demasiado brusca puede irritar la encía, por lo que el hilo debe manejarse con suavidad. Los pasos básicos son sencillos:
- Cortar unos 30-45 centímetros de hilo dental y enrollar los extremos alrededor de los dedos, dejando una pequeña sección para trabajar.
- Sujetarlo con los dedos pulgar e índice e introducirlo despacio entre dos dientes.
- Cuando llegue cerca de la encía, rodear uno de los dientes con el hilo formando una C.
- Deslizarlo suavemente de arriba abajo sobre la superficie del diente y llegar con cuidado hasta la zona próxima a la encía.
- Repetir el movimiento sobre el diente contiguo.
- Utilizar una parte limpia del hilo en cada nuevo espacio interdental.
No conviene hacer movimientos bruscos ni empujar el hilo directamente contra la encía, ya que puede provocar pequeñas lesiones.
¿Qué ocurre si sangran las encías?
Un pequeño sangrado puede aparecer cuando las encías están inflamadas o cuando se empieza a utilizar el hilo después de mucho tiempo. Esto no significa que haya que abandonar la limpieza interdental. En estos casos, conviene revisar también la técnica, ya que introducir el hilo con demasiada fuerza puede lesionar la encía. Si el sangrado es frecuente, abundante, aparece dolor o las encías continúan inflamadas, es recomendable acudir al dentista para valorar su causa.
Desde la farmacia se puede ayudar a resolver dudas sobre los distintos tipos de hilo dental, cintas, cepillos interdentales y otros productos de higiene bucodental. El farmacéutico también puede orientar sobre su utilización y detectar situaciones en las que conviene recomendar una revisión odontológica. Elegir un formato cómodo y aprender a utilizarlo correctamente puede facilitar que la limpieza interdental termine formando parte de la rutina diaria.