Onicofagia: recomendaciones desde la farmacia para dejar de morderse las uñas
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Onicofagia: recomendaciones desde la farmacia para dejar de morderse las uñas
Este hábito es muy frecuente y, aunque parece inofensivo, puede causar problemas de salud, como infecciones, lesiones en la piel o incluso problemas bucales.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 02 abril 2026
Son muchas las personas que no pueden evitar llevarse las uñas a la boca y morderlas. Es lo que se conoce como onicofagia, un comportamiento compulsivo que, en muchos casos, está relacionado con ansiedad, estrés, aburrimiento o falta de seguridad. No se trata simplemente de una manía puntual, sino de una conducta repetitiva que genera cierto alivio temporal y acaba reforzándose con el tiempo.
Además, es importante saber que este mal hábito puede acarrear consecuencias que van más allá de lo estético, como infecciones, lesiones en la piel o incluso problemas bucales. Por ello, desde la farmacia se puede dar a conocer a los pacientes estos riesgos, ofreciéndoles pautas para dejar a un lado este comportamiento.
Una de las estrategias más útiles es ayudar al paciente a reconocer el origen del hábito. Este análisis es fundamental, ya que permite actuar sobre la causa. En muchos casos, el gesto aparece como una forma de gestionar o liberar la tensión emocional. Ser consciente de cuándo se produce ya es un avance significativo que puede ayudar a la persona a sustituir esta práctica por alguna otra sin riesgos.
Estrategias físicas: dificultar el hábito
Si aun sabiendo los motivos la persona no es capaz de contener el impulso de morderse las uñas, en la farmacia existen varias opciones que pueden ayudarle:
- Esmaltes con sabor amargo: son uno de los recursos más habituales. Tienen ingredientes que generan un sabor desagradable al morderse las uñas, generando rechazo automático. No siempre son eficaces, ya que muchos acaban acostumbrados al sabor, pero sirven como una barrera inicial.
- Otras barreras físicas: el uso de tiritas, guantes, uñas postizas y mantener las uñas cortas y limadas pueden ser algunas maneras de evitar esta práctica.
Estas medidas buscan dificultar o hacer menos accesible el gesto de morderse las uñas, algo simple pero que puede ser muy eficaz.
El componente emocional: clave en muchos casos
Es importante recordar que, en muchos pacientes, la onicofagia está vinculada a aspectos emocionales significativos. Puede estar relacionada con:
- Estrés laboral o personal.
- Situaciones de tensión.
- Rasgos de ansiedad.
En estos casos, se debe identificar los momentos que llevan a morderse las uñas e intentar sustituirlos por otros estímulos. Por ejemplo, aplastando una pelota antiestrés en la mano, manipulando algunos objetos o usando guantes.
Cuando el hábito es persistente o severo, es recomendable considerar si estamos ante algo que requiere un abordaje más profundo. En estos casos, puede ser aconsejable derivar a un profesional de la salud mental para trabajar el origen del problema.