Sequedad ocular y orzuelos: claves para su prevención y detección desde la farmacia
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Sequedad ocular y orzuelos: claves para su prevención y detección desde la farmacia
La sequedad ocular y los orzuelos son consultas frecuentes en la farmacia. Conocer sus causas permite ofrecer recomendaciones preventivas adecuadas y detectar posibles complicaciones.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 02 febrero 2026
La sequedad ocular y los orzuelos son dos de los problemas visuales más comunes en las consultas de farmacia. Aunque los procesos que los causan son diferentes, ambos pueden afectar al día a día y al bienestar visual de las personas. Por un lado, la sequedad ocular se relaciona con la falta de lubricación en la superficie del ojo y el mal funcionamiento del lagrimal, mientras que los orzuelos son infecciones de las glándulas sebáceas en los párpados.
Factores de riesgo y fisiopatología
La lágrima es esencial para tener una buena salud ocular, ya que actúa como defensa contra agresiones externas, mantiene la claridad de la visión y reduce la fricción generada al parpadear. Cuando se deja de generar, ya sea por condiciones ambientales, como aire seco, calefacción o aire acondicionado, uso prologado de pantallas o el escaso parpadeo, se produce una evaporación excesiva de la lágrima, que acaba causando irritación, picor y sensación de “arenilla”.
Por otro lado, los orzuelos suelen estar provocados por una infección bacteriana de las glándulas situadas en los párpados, dando como resultado una inflamación que se manifiesta como nódulos dolorosos similares a forúnculos que pueden contener pus y, en muchos casos, termina drenando por sí solo.
Recomendaciones preventivas desde la farmacia
Para evitar ambas afecciones en los ojos, lo mejor es prevenir. Desde el mostrador se pueden ofrecer algunas recomendaciones para lograrlo:
- Limpieza suave diaria del borde de los párpados con productos adecuados, como toallitas oftálmicas, puede ayudar a disminuir la acumulación de restos y secreciones que favorecen tanto la sequedad como la proliferación de bacterias que causan orzuelos.
- Parpadeo consciente y descansos visuales: es recomendable hacer pausas frecuentes al usar las pantallas para estimular un parpadeo completo y regular, lo cual es importante para distribuir adecuadamente la capa lipídica de la lágrima.
- Ambientes con humedad adecuada: para conseguirlo se puede recurrir al uso de humidificadores y evitar sistemas de climatización que resequen demasiado el aire.
- Recomendar el uso de gafas en ambientes con viento, polvo o aire acondicionado directo. Este accesorio ayuda a minimizar la evaporación de la lágrima y protege la superficie del ojo de agresiones físicas que pueden provocar daños o inflamación.
- Mantener la piel alrededor de los ojos bien hidratada y libre de irritantes, como productos cosméticos fuertes o desmaquillantes inadecuados. De esta manera se reducirá el riesgo de microtraumatismos que puedan derivar en infecciones secundarias
Señales de alarma y derivación
Los farmacéuticos también pueden estar alerta ante posibles síntomas que evidencien el empeoramiento de la sequedad ocular o los orzuelos en los pacientes. Estas son algunas de las señales ante las que habrá que derivar al médico u oftalmólogo:
- Síntomas persistentes o que empeoran a pesar de seguir con las medidas de higiene y lubricación.
- Dolor fuerte, sensibilidad a la luz o cambios significativos en la visión.
- Recurrencia frecuente de orzuelos, lo que podría indicar blefaritis o la existencia de otros factores que predisponen a esta condición.