Del intestino al cerebro: el potencial de los psicobióticos - mundofarmaceutico
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Del intestino al cerebro: el potencial de los psicobióticos
Cada vez hay más interés en cómo puede influir la microbiota intestinal en la salud mental, y ahí es donde aparecen los psicobióticos. Pero ¿realmente tienen beneficios demostrados?
Escrito porRedacción MF
Publicado: 08 mai 2026
Cuando se habla de eje intestino-cerebro o del intestino como “segundo cerebro”, se hace referencia a que ambos están conectados constantemente. Se comunican a través de señales nerviosas, hormonales e inmunológicas, y la flora intestinal juega un papel clave en todo ese equilibrio.
Por eso, cuando este ecosistema se altera, además de aparecer molestias digestivas también pueden producirse cambios en el estado de ánimo, más estrés o incluso problemas de concentración y bienestar emocional. Esto ha llevado a preguntarse si cuidar la microbiota puede tener también un impacto positivo en la salud mental.
Qué son los psicobióticos y cómo actúan
Los psicobióticos son microorganismos vivos que, tomados en cantidades adecuadas, podrían ofrecer beneficios a nivel mental gracias al vínculo intestino-cerebro. Su mecanismo actúa de varias formas:
- Ayudan a la producción y regulación de neurotransmisores, como serotonina y la dopamina.
- Producen metabolitos como ácidos grasos de cadena corta.
- Modulan la respuesta del cuerpo frente al estrés.
- Participan en la regulación de la inflamación y del sistema inmune.
La idea es que algunos probióticos podrían hacer más que mejorar la digestión y llegar a influir también en cómo nos sentimos emocionalmente.
Algunas cepas de psicobióticos que se han estudiado ampliamente incluyen:
- Lactobacillus rhamnosus (JB-1), que ayuda a reducir los síntomas de ansiedad y depresión.
- Bifidobacterium longum, que parece mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
Además de los probióticos en forma de suplementos, hay alimentos que son ricos en estos microorganismos beneficiosos, como el yogur, el kéfir y otros lácteos fermentados. También alimentos como el chucrut, el kimchi o el miso, que contienen bacterias lácticas y otros probióticos.
Lo que hace la evidencia hasta ahora
En los últimos años han aumentado considerablemente los estudios sobre los psicobióticos, especialmente en temas relacionados con el estrés, la ansiedad leve y el bienestar emocional, como el publicado en la revista Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria, que refuerza el poder el eje intestino-cerebro. Sin embargo, desde una perspectiva farmacéutica, se debe informar de que:
- No todas las cepas han demostrado tener eficacia clínica.
- Los resultados pueden variar según la población y el contexto.
- Hay una falta de estandarización en las dosis y la duración.
- No reemplazan tratamientos farmacológicos en trastornos mentales diagnosticados.
El papel del farmacéutico
Desde la farmacia, antes de recomendarlos, conviene valorar algunos aspectos del paciente, como:
- Qué está causando realmente el malestar: si es estrés puntual, ansiedad leve, síntomas digestivos relacionados con nervios, etc.
- Cuánto tiempo lleva con el problema y cómo afecta al día a día.
- La medicación que se está tomando.
- Cómo son sus hábitos de alimentación, sueño o nivel de estrés.
A partir de esta evaluación, el uso del psicobiótico debe considerarse como un complemento, no como una solución principal. En muchos casos, mejorar hábitos de vida como la alimentación, el descanso o la gestión del estrés puede tener un impacto mucho más importante sobre la microbiota y el bienestar general.