Atrás Las mascarillas protectoras también caducan

Las mascarillas protectoras también caducan

Muchas personas aún conservan mascarillas desde la pandemia, aunque no todas mantienen su eficacia. Por ello, es importante informar desde la farmacia de que estos productos tienen una vida útil limitada. 

manos tirando una mascarilla a la basura

Escrito porRedacción MF

Publicado: 16 marzo 2026

Durante la pandemia de COVID-19, las mascarillas, ya sean quirúrgicas o de alta filtración (FFP2), se convirtieron en un accesorio imprescindible para la protección frente al virus, incrementándose su demanda de manera exponencial. Tanto se vendieron que son muchas las personas que todavía las guardan en sus botiquines sin saber que este producto sanitario tiene una fecha de caducidad establecida por el fabricante, que indica hasta cuándo mantiene sus funciones de filtración, ajuste y seguridad.

En general, las mascarillas FFP2 suelen durar unos tres años, mientras que las mascarillas quirúrgicas tienen un tiempo de uso más corto, que va de uno a dos años. Esto implica que muchas de las mascarillas compradas entre 2020 y 2021, durante la pandemia, han excedido ya su tiempo de validez, por lo que pueden que haya disminuido su capacidad de protección y deban ser desechadas.

¿Por qué las mascarillas caducadas pierden efectividad?

La efectividad de una mascarilla se relaciona directamente con su capacidad de filtrar y con un ajuste adecuado al rostro. Sin embargo, con el paso del tiempo hay algunos componentes que aseguran esta protección que pueden perder efectividad. Estos son algunos de los factores a tener en cuenta: 

  • Deterioro del material filtrante: muchas mascarillas utilizan en su composición fibras con carga electrostática, que ayudan a atrapar pequeñas partículas, incluyendo los virus respiratorios. Con el paso del tiempo, esta carga puede reducirse, lo que disminuye la capacidad de filtración y, aunque la mascarilla puede seguir actuando como una barrera física, no ofrece el mismo grado de protección que cuando fue fabricada.
  • Deterioro de componentes estructurales: además del filtro, otros elementos como las gomas o bandas elásticas y pinzas nasales con el tiempo tienden a deformarse y perder su firmeza. Estos cambios afectan al ajuste en el rostro, un factor clave para garantizar la eficacia de la mascarilla.  
  • Impacto de almacenamiento: las condiciones en las que se guardan las mascarillas también afectan a su duración. La exposición prolongada al calor, humedad, luz solar o productos químicos puede acelerar el deterioro del material, incluso si el producto no se utiliza. Por esta razón, una mascarilla que se ha guardado durante años en condiciones inapropiadas puede perder su efectividad antes de llegar a su fecha de caducidad. 

Ya pasada la pandemia, son muchos los que con el aumento de infecciones respiratorias o la recomendación de usar mascarilla en ciertos entornos sanitarios han optado por dar uso a las mascarillas que tenían guardadas, asumiendo el riesgo de tener menos protección de la esperada. Sin embargo, también son muchos los que han decidido adquirir nuevas en las farmacias, dando como resultado un aumento de la demanda de hasta un 385% en diciembre de 2025.

En situaciones donde la protección es fundamental, como en hospitales o centros de salud, se aconseja utilizar mascarillas nuevas que cuenten con certificación.

Recomendaciones desde el mostrador

La farmacia comunitaria sigue siendo uno de los principales puntos de acceso para la adquisición de mascarillas y productos frente a infecciones respiratorias. Desde el mostrador, el farmacéutico puede: 

  • Recordar que las mascarillas tienen fecha de caducidad y que debe comprobarse antes de utilizarlas. 
  • Explicar las diferencias entre los tipos de mascarillas y para qué usar cada una de ellas. 
  • Comprobar el estado de los productos
  • Fomentar el uso de mascarillas en óptimo estado y que estén certificadas cuando se necesite una protección adecuada.