¿Cuáles son los motivos más habituales de consulta en una farmacia en verano?

¿Cuáles son los motivos más habituales de consulta en una farmacia en verano?

Los pacientes que acuden en los meses estivales a una farmacia preguntan por productos para la protección solar, el calor extremo o los síntomas gastrointestinales, entre otros.

¿Cuáles son los motivos más habituales de consulta en una farmacia en verano?

Escrito porRedacción MF

Publicado: 20 Julho 2026

Los meses de verano implican un aumento de consultas por las que los pacientes acuden hasta el mostrador de una farmacia. El farmacéutico puede ofrecer recomendaciones orientadas a la estacionalidad que caracteriza a esta época, en la que preocupa especialmente la protección frente a las olas de calor, que en este año ya han alcanzado a nuestro país en varias ocasiones.

El aumento del tiempo libre y las actividades en el exterior también potencian la posibilidad de que se den situaciones de riesgo para la salud, como la exposición a temperaturas extremas o a una radiación solar muy alta. No obstante, a estas razones de consulta por parte de los pacientes se suman otras vinculadas también a la época de las vacaciones estivales.

La alteración de las rutinas implica además situaciones en las que el organismo se puede ver resentido. De tal manera que un mayor consumo de bebidas frías, o de atracones veraniegos, hace que sean más habituales las peticiones de productos específicos para posibles trastornos gastrointestinales. Aunque también crece la demanda de soluciones para picaduras y alergias específicas.

Los cinco motivos de consulta más comunes

La protección solar se convierte en uno de los temas más recurrentes cuando un paciente acude a una farmacia en verano. Con el aumento de las horas de sol y la radiación solar, con índices extremos en esta época del año, preocupa cada vez más la protección de la piel. En este sentido, los farmacéuticos tienen un papel clave al aportar la información adecuada a cada caso, ofreciendo los productos con el factor de protección solar (FPS) más adecuado y la frecuencia con la que la persona debe administrarse la crema solar. Asimismo, puede completar las recomendaciones con soluciones para después de la exposición solar y que la piel se mantenga lo más sana posible a pesar de la alta radiación.

Otro de los riesgos más habituales para la salud está en los golpes de calor y la deshidratación. Por eso, el farmacéutico puede recordar a la persona que acuda hasta el mostrador que siga una serie de hábitos a tener en cuenta para disminuir los riesgos asociados a la deshidratación y los golpes de calor. Entre estos, beber pequeñas cantidades de agua de manera constante (aunque no se tenga sed), evitar el sol directo en la medida que se pueda y ofrecer productos para la rehidratación oral. Es fundamental que el profesional ofrezca en este sentido acciones a seguir en caso de que se dé una urgencia por calor.

Además de los efectos que tienen sol y calor sobre el organismo, es frecuente que aparezcan los trastornos gastrointestinales, asociados a los excesos en el consumo de bebidas y comida como parte de las vacaciones. El cambio en las rutinas de ingesta habituales puede provocar síntomas como diarrea, gastroenteritis o indigestión. Al respecto, la farmacia dispone de una gama de productos sin receta que permiten mejorar los síntomas y, además, compartir medidas higiénicas para evitar la transmisión de estas enfermedades por la comida.

Sumado a lo anterior, las consultas también se centran en las picaduras de insectos. Debido a que prevalece y aumenta su población propiciada por el calor, los insectos (mosquitos, garrapatas, avispas…) pueden acabar picándonos, ocasionando inflamación y picor intenso. Tal y como en las anteriores razones de consulta, aquí el farmacéutico tiene a disposición del paciente distintos productos y conocimiento para recomendarle la manera de prevenir las picaduras, por ejemplo, a través de repelentes.

Por último, el periodo estival sigue haciendo notar los efectos del polen sobre gran parte de la población alérgica. De ahí que tanto con este como con otros alérgenos procedentes de los árboles, la farmacia sea un espacio donde recibir ayuda para prevenir las alergias y conocer de primera mano las horas de mayor circulación de polen en el aire o cuándo es preferible cerrar las ventanas para evitar que la reacción sea intensa.