De las antiguas boticas a la farmacia actual: la evolución de una profesión esencial
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A fondo
De las antiguas boticas a la farmacia actual: la evolución de una profesión esencial
La farmacia comunitaria se ha convertido en un pilar fundamental del sistema sanitario, siempre con el cuidado del paciente como objetivo prioritario.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 22 enero 2026
La forma en la que los farmacéuticos ejercen su profesión actualmente difiere profundamente de cómo se hacía en el pasado. Desde el oficio artesanal de mezclar ingredientes naturales hasta la farmacia comunitaria moderna, el cambio ha sido revolucionario en términos científicos, asistenciales y sociales.
En cada paso de esta evolución, el valor del farmacéutico para la salud pública se ha ido intensificando. Este recorrido merece una mirada detallada para recordar los detalles más destacados de la profesión.
Elaboración manual
En las antiguas boticas, el boticario era un profesional con amplios conocimientos de plantas, química rudimentaria y formulación de preparados medicinales. Su labor se basaba en elaborar remedios fruto de la mezcla de compuestos naturales.
Esto implicaba que el diagnóstico y la prescripción estaban estrechamente ligados a una interpretación personal del síntoma y del remedio de una enfermedad, así como a una falta de separación entre curar y formular.
Creación de colegios
En 1737, el rey Felipe V aprobó los estatutos del Real Colegio de Boticarios de Madrid, una institución fruto de la unión de dos cofradías de boticarios madrileños. Esta institución estaba a mitad de camino entre las viejas estructuras sanitarias gremiales y los nuevos centros de innovación científica.
El primer lugar de España donde se impartieron clases oficiales para los mancebos de botica fue el Real Jardín Botánico de Madrid, a partir de 1783. Desde 1787 también recibieron clases de Química en el Real Laboratorio de la Corte.
Proceso de profesionalización
Con el auge de la ciencia moderna, la farmacia se empezó a profesionalizar. El primer Colegio de Farmacia se creó en Madrid en 1806, instituido por la Facultad de Farmacia, y otros colegios se abrieron en Barcelona, Santiago y Sevilla en 1815.
Esos Colegios de Farmacia, que aparecieron como escuelas profesionales e impartían Historia Natural, Química y Farmacia, expedían títulos de bachiller, licenciado y doctor en Farmacia.
En 1843, el Colegio de Farmacia de Madrid dejó de ser una escuela profesional y las materias se empezaron a cursar en la Facultad de Medicina, Cirugía y Farmacia recién creada. En 1845 el Colegio se convirtió en Facultad de Farmacia de la Universidad Literaria de Madrid.
Transformación y legado
A pesar de los cambios, el legado de la botica sigue presente en algunas prácticas y en la identidad cultural del oficio farmacéutico. La misión actual del farmacéutico va mucho más allá de la preparación de “remedios”, ya que abarca la gestión de la salud pública y el acompañamiento clínico de las personas.
Cada vez más, la farmacia comunitaria es un agente destacado del Sistema Nacional de Salud (SNS) y la población la percibe como un recurso esencial y accesible bien valorado en términos de apoyo, escucha y cuidados continuos.
Hoy en día, la farmacia no sólo dispensa fármacos, sino que además se ha convertido en un espacio sanitario clave donde el profesional actúa como un agente activo para promover la salud y mejorar el uso racional de medicamentos.