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Alergias cruzadas: las asociaciones más frecuentes que debe conocer el farmacéutico

La farmacia puede contribuir a detectar y orientar el manejo de las alergias cruzadas más habituales.

Alergias cruzadas: las asociaciones más frecuentes que debe conocer el farmacéutico

Escrito porRedacción MF

Publicado: 26 marzo 2026

Las alergias cruzadas representan un fenómeno clínico cada vez más relevante en la práctica sanitaria, especialmente en el ámbito de la farmacia comunitaria. Se producen cuando el sistema inmunitario reconoce como similares proteínas presentes en distintas fuentes alergénicas, lo que provoca que un paciente sensibilizado a un alérgeno reaccione también frente a otros aparentemente no relacionados.

Este proceso se basa en la similitud estructural entre alérgenos. Según la evidencia disponible, determinadas proteínas conservadas en distintas especies vegetales o en pólenes son responsables de esta reactividad cruzada, lo que explica la coexistencia de alergias respiratorias y alimentarias en un mismo paciente.

Las alergias cruzadas suelen aparecer en personas previamente sensibilizadas, especialmente a pólenes. En estos casos, el sistema inmunitario identifica proteínas homólogas presentes en alimentos vegetales, desencadenando una respuesta alérgica.

Uno de los cuadros más frecuentes es el síndrome de alergia oral, caracterizado por picor, hormigueo o inflamación en labios, boca y garganta tras la ingesta de determinados alimentos, sobre todo en crudo. Estas manifestaciones suelen ser leves, aunque en algunos casos pueden progresar a síntomas más generalizados. Además, la literatura científica destaca el papel de familias proteicas, como las profilinas o las proteínas de transferencia de lípidos, ampliamente distribuidas en frutas, verduras y pólenes, como responsables de gran parte de estas reacciones.

Reactividades cruzadas más habituales

La asociación más frecuente es la que se produce entre pólenes y alimentos de origen vegetal. Un alto porcentaje de pacientes alérgicos al polen presenta también reacciones a frutas y verduras. Entre los ejemplos más relevantes están la alergia al polen de abedul asociada a frutas como manzana, pera o frutas de hueso; sensibilización a gramíneas relacionada con alimentos como tomate o melón; y la alergia a artemisa vinculada a vegetales como apio o zanahoria.

Estas asociaciones se explican por la presencia de proteínas similares en pólenes y alimentos, lo que genera confusión en el sistema inmunitario. En muchos casos, los síntomas aparecen únicamente con alimentos crudos, ya que el calor puede modificar la estructura proteica y reducir su capacidad alergénica.

Asimismo, los estudios sobre frutas y vegetales confirman que existe una elevada reactividad cruzada entre diferentes alimentos de origen vegetal, lo que puede complicar el manejo dietético del paciente si no se realiza una correcta evaluación individual.

Otros síndromes relevantes

Más allá del eje polen-alimentos, existen otros patrones de alergia cruzada de gran interés clínico. Uno de los más conocidos es el síndrome látex-frutas, en el que pacientes alérgicos al látex pueden reaccionar frente a alimentos como plátano, aguacate o kiwi. Este fenómeno se debe, nuevamente, a la similitud estructural entre proteínas presentes en el látex natural y en determinados alimentos vegetales.

Por otro lado, también se han descrito reactividades cruzadas entre distintos alimentos, especialmente dentro de grupos como frutas, verduras o frutos secos, lo que obliga a extremar la precaución en pacientes polisensibilizados. Un aspecto relevante que muestra una investigación reciente de la Universidad de Granada es el aumento de alergias cruzadas en entornos urbanos. Factores como la contaminación podrían favorecer cambios en la respuesta inmunitaria, incrementando la prevalencia de este tipo de reacciones.