Cómo tratar la sarna y prevenir la propagación de esta contagiosa enfermedad de la piel - mundofarmaceutico
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Cómo tratar la sarna y prevenir la propagación de esta contagiosa enfermedad de la piel
Cremas tópicas y medicamentos de uso oral, en los casos más graves, son los tratamientos convencionales frente a una patología que ha aumentado su prevalencia en los últimos años.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 26 octubre 2026
Intenso picor de la piel, agravado por las noches; erupciones cutáneas; aparición de surcos en las extremidades o incluso úlceras, costras y heridas. Los síntomas de la sarna pueden llegar a ser muy molestos y afectar a la calidad de vida de las personas que tienen esta enfermedad dermatológica.
El responsable de esta patología, también llamada escabiosis, es un ácaro (Sarcoptes scabiei) que le da este nombre. Al residir en las capas superficiales de la piel, encuentran su hábitat para poner huevos, que es lo que provoca esos intensos picores. Otro riesgo asociado es que, precisamente, la sarna es altamente contagiosa y solo basta con un contacto directo con el paciente infectado, o con prendas de vestir, o sábanas o mantas que haya usado, para que otra persona pueda desarrollarla.
De ahí que una de las medidas fundamentales que cualquier farmacéutico puede enfatizar en los pacientes que acudan hasta la farmacia es precisamente la higiene. Que esta sea estricta, que se lleve de manera correcta y recordando la importancia de evitar el contacto cercano con otras personas infectadas. Más allá de las opciones no farmacológicas y enmarcadas en la educación sanitaria, otra vertiente que es responsabilidad del especialista (dermatólogo) es la de prescribir los tratamientos pertinentes en función de la intensidad que presente la escabiosis.
Esta enfermedad ha vivido en los últimos años un aumento de su prevalencia en España. El periodo de confinamientos de la pandemia, en 2020, propició su tasa de contagios y, por lo tanto, de síntomas. Producto de la picazón intensa, se manifiesta en erupciones cutáneas que aparecen, por lo general, en zonas específicas del cuerpo (dedos, muñecas, codos, axilas y genitales). Esto conlleva un rascado continuo que puede derivar en úlceras, costras y heridas.
Una parte que obliga al profesional sanitario a estar atento precisamente para evitar males mayores, como por ejemplo infecciones bacterianas. El farmacéutico debe tener en cuenta que la sarna no se manifiesta igual en todas las personas. Así, un paciente inmunodeprimido puede presentar sintomatología más intensa; de la misma manera que si la infestación es más grande, el cuadro se complicará.
De la vaselina azufrada a la ivermectina oral
Para tratar la escabiosis, existe una variedad de opciones terapéuticas que si se cumple una buena adherencia, es fácil completar. En el caso de los tratamientos en forma de cremas cutáneas, está la vaselina azufrada entre el 6% y el 20%, el estándar a la hora de tratar la sarna por su eficacia y seguridad (es apta para embarazadas, madres en periodo de lactancia, niños de cualquier edad y mayores), siempre y cuando se acompañe de medidas higiénicas complementarias.
En este caso, se aplica la vaselina azufrada de 1 a 3 días consecutivos, de cuello a pies, también en los pliegues de la piel y debajo de las uñas. Si se trata de niños menores de 2 años, aplicar esta crema además en la cabeza. Es conveniente que la aplicación de la crema se haga de noche para que pueda surtir más efecto, para después ducharse por la mañana. Cuando pasan entre una y dos semanas, se repite la aplicación de la crema. En casos de sarna que revisten mayor gravedad, como la costrosa, la crema se debe aplicar una semana seguida, para después pasar a dos veces a la semana hasta que desaparezca la escabiosis.
Por otro lado, está la emulsión de benzoato de bencilo (suele ser al 25%). La posología recoge que se debe aplicar en dos noches consecutivas y volver a repetir después de 7 a 10 días. En el caso de perfiles vulnerables, como embarazadas (máximo 12 horas de exposición) o menores de 6 meses (6 horas), solo se aplica una vez y se vuelve a repetir en el mismo periodo de entre 7 y 10 días.
La última de las opciones cutáneas es la permetrina al 5% (cada vez menos recomendaba por la evidencia científica que sugiere resistencias a este fármaco), que se ha de aplicar de cuello a pies en las noches y, a la mañana siguiente, retirar con una ducha. Cuando son menores de 2 años, se incluye en la posología el cuero cabelludo y cara. El proceso se vuelve a repetir una semana después.
Por último, el tratamiento oral de referencia es la ivermectina que, no obstante, deben evitar tanto embarazadas como niños con menos de 15 kilos de peso.
Prevención básica de la sarna
El profesional de farmacia puede trasladar a sus pacientes aspectos básicos para ayudar a una prevención de que la sarna se pueda acabar propagando en el entorno familiar o cercano. Así, no establecer contacto piel con piel con una persona infestada es fundamental, más aún si ya tiene erupciones que le generen picor.
Asimismo, en cuanto se detecta sarna en un paciente, todos los miembros de su familia deben seguir el tratamiento indicado para cortar de raíz la propagación de los ácaros. En el caso de sábanas, mantas, toallas o ropa, se debe de lavar a 60º y secarse al sol al día siguiente de cada aplicación del tratamiento. Si no se puede hacer esto, la alternativa es meter ropa y objetos en una bolsa de plástico cerrada durante una o dos semanas.
Sin olvidar que decoración, como alfombras, moquetas, o mobiliario donde la persona infestada pudiera haber estado (sillones, sillas, sofás, etc.), habrá que aspirarla. Los ácaros se pueden instalar igualmente bajo las uñas, tras los primeros rascados. Por eso, otra medida de prevención es cortárselas.