Cosmeticorexia: cómo prevenir la obsesión por los cosméticos desde la farmacia
Atrás Cosmeticorexia: cómo prevenir la obsesión por los cosméticos desde la farmacia
Dermocosmética
Cosmeticorexia: cómo prevenir la obsesión por los cosméticos desde la farmacia
La cosmeticorexia está relacionada con el uso excesivo de cosméticos y la presión social por la imagen. La farmacia puede desempeñar un papel clave en su prevención desde un enfoque saludable y realista.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 30 enero 2026
En los últimos años se ha producido un auge notable del autocuidado y la cosmética, una tendencia que ha traído consigo efectos positivos, como una mayor conciencia sobre la salud de la piel, pero que también está causando estragos en algunas personas. Y es que está emergiendo un fenómeno que preocupa a los expertos: la conocida como cosmeticorexia.
Se trata del uso compulsivo y excesivo de productos cosméticos, en muchos de los casos sin una necesidad real y con expectativas poco realistas. Este tipo de comportamiento se ve más acusado en el caso de adolescentes y adultos jóvenes, un grupo muy expuesto a la presión estética y a los mensajes constantes que circulan en redes sociales, donde rutinas complejas y resultados irreales se presentan como lo normal.
¿Qué es la cosmeticorexia y por qué preocupa?
La cosmeticorexia se manifiesta como una obsesión por aplicar múltiples productos, cambiar constantemente de rutinas y buscar resultados inmediatos en la piel. Y esta conducta, lejos de mejorar realmente su estado, puede llegar a provocar irritaciones, alteraciones de la barrera cutánea, brotes de acné, dermatitis o una mayor sensibilidad.
Además del impacto físico, este trastorno suele ir acompañado de malestar emocional, frustración e insatisfacción continua con la propia imagen, formando parte de un problema más amplio de distorsión de la percepción corporal.
El papel preventivo de la farmacia comunitaria
La farmacia es, en muchos casos, el primer lugar donde acuden las personas con cosmeticorexia en busca de consejo. Preguntas frecuentes sobre nuevos activos cosméticos, combinaciones innecesarias o rutinas excesivamente largas pueden ser señales de alerta ante las que se puede estar pendiente en el mostrador.
Además, desde este espacio sanitario se puede actuar de forma preventiva, ayudando a los pacientes a tener buenos hábitos y orientando hacia un cuidado de la piel más equilibrado y seguro.
Recomendaciones para prevenir la cosmeticorexia desde la farmacia
- Fomentar rutinas sencillas y coherentes: explicar que una piel sana no necesita muchos productos, sino fórmulas bien elegidas y adaptadas a su tipo y estado cutáneo.
- Normalizar los cambios: ayudar al paciente a entender que la piel cambia según la edad, el estrés, el clima o el ciclo hormonal, y que no siempre responde de forma inmediata.
- Desmitificar tendencias virales: contextualizar la información que llega desde las redes sociales, explicando que no todas las rutinas son universales ni seguras para todo el mundo.
- Priorizar la salud frente a la estética: insistir en que el objetivo principal del cuidado cosmético es mantener la función barrera y el confort cutáneo, no perseguir ideales irreales.
- Observar señales de alarma: irritaciones frecuentes, ansiedad por la apariencia, uso simultáneo de múltiples activos potentes o cambios constantes de productos pueden indicar un problema subyacente.
- Derivar cuando sea necesario: ante signos de daño cutáneo persistente o malestar emocional evidente, es importante recomendar valoración dermatológica o, si procede, apoyo psicológico.