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Dietas hiperproteicas: qué ocurre cuando se supera la cantidad recomendada

El consumo de proteínas ha aumentado en los últimos años impulsado por tendencias alimentarias y productos enriquecidos. Es de gran importancia conocer los efectos de su exceso para orientar sobre una dieta equilibrada.

Alimentos ricos en proteína

Escrito porRedacción MF

Publicado: 17 marzo 2026

Cada vez es mayor la visibilidad que tienen las proteínas en la dieta; tanto es así que se han puesto de moda los productos enriquecidos con este nutriente, como barritas, postres o panes. Y es que las proteínas son nutrientes muy importantes para el organismo, ya que participan en muchos procesos físicos, como la reparación de tejidos, la producción de hormonas y enzimas, así como el mantenimiento del sistema inmunológico. 

Los farmacéuticos son clave a la hora de reconocer patrones alimentarios que puedan llevar a un consumo alto de proteínas, especialmente en pacientes que utilizan suplementos deportivos o productos con alto contenido proteico. Por ello, es importante guiar desde el mostrador hacia una ingesta adecuada de proteínas en función de las necesidades de cada persona.

En una alimentación saludable, las recomendaciones generales de ingesta de proteína son aproximadamente de 0,8 gramos por kilogramo de peso al día, aunque esta cantidad puede variar según la edad, el nivel de actividad física o la condición de salud de cada persona. No obstante, este auge de dietas con alto contenido proteico y productos enriquecidos ha llevado a algunas personas a sobrepasar estas recomendaciones de manera habitual. 

Efectos del consumo excesivo de proteínas en el cuerpo

Una ingesta excesiva de proteínas puede causar distintas alteraciones metabólicas y físicas, especialmente si se mantiene a largo plazo. Estos son algunos de los efectos de un consumo muy alto de proteínas: 

  • Sobrecarga en los riñones: este es uno de los efectos más conocidos. Para eliminar el exceso de nitrógeno que causa el metabolismo de las proteínas, estos órganos deben trabajar más intensamente. En personas que ya padecen alguna enfermedad renal, este hecho puede llevar a un deterioro de la función renal. 
  • Problemas gastrointestinales: las dietas con un alto contenido en proteínas, especialmente si no se toma la suficiente fibra, pueden provocar problemas digestivos como estreñimiento, molestias en el intestino o fermentación de proteínas que no han sido digeridas. Esto suele ocurrir cuando el aumento en la proteína viene acompañado de una disminución en el consumo de frutas, verduras o granos integrales. 
  • Deshidratación y mayor pérdida de líquidos: cuando se toma una elevada cantidad de proteína, el metabolismo exige eliminar más nitrógeno a través de la orina, lo que causa un aumento en las necesidades de agua en el cuerpo. Si no se compensa esta necesidad con una hidratación adecuada, puede llevar a la deshidratación. 
  • Riesgo cardiovascular: cuando el exceso de proteínas proviene mayormente de fuentes animales como carnes rojas o procesadas, también puede incrementar la ingesta de grasas saturadas, lo que también está asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiacas. 
  • Posible aumento de peso: a diferencia de lo que se suele pensar, consumir más proteínas de las necesarias no siempre resulta en un mayor aumento de masa muscular. El exceso calórico derivado de cualquier macronutriente, incluyendo la proteína, puede acumularse también como grasa corporal.