¿Son lo mismo el reflujo ácido y el reflujo gastroesofágico?
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¿Son lo mismo el reflujo ácido y el reflujo gastroesofágico?
Aunque ambos términos están estrechamente relacionados, no son necesariamente lo mismo; desde la farmacia se pueden recomendar cambios en el estilo de vida o fármacos para controlarlo.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 12 enero 2026
El reflujo de ácido y la enfermedad por reflujo gastroesofágico están estrechamente relacionados, pero no son necesariamente lo mismo. El reflujo ácido, también conocido como reflujo gastroesofágico, ocurre cuando el esfínter se relaja después de comer, dejando que los alimentos y líquidos pasen al estómago y, en lugar de cerrarse, permite que el ácido gástrico fluya hacia el esófago. Algo que puede irritar, dañar o inflamar el esófago.
El reflujo produce una sensación de ardor o quemazón –denominada pirosis– en el pecho que sube por la garganta. Y factores como la obesidad, la hernia de hiato, los efectos secundarios de medicamentos o la infección por la bacteria Helicobacter pylori son algunos ejemplos de lo que puede causar el reflujo gastroesofágico. También es común durante el embarazo debido a la presión abdominal causada por el crecimiento del feto.
Mientras, la enfermedad por reflujo gastroesofágico es la forma grave del reflujo ácido. El síntoma más común es la acidez estomacal frecuente, es decir, dos o más veces por semana. Otros síntomas pueden incluir regurgitación de alimentos o líquidos agrios, dificultad para tragar, tos, sibilancia y dolor en el pecho, especialmente en reposo durante la noche. Esta enfermedad es muy frecuente, ya que afecta aproximadamente un 40% de la población en España.
Recomendaciones para controlar el reflujo
- Evitar comidas copiosas y ricas en calorías, así como alimentos picantes y grasientos: comer raciones más pequeñas y más veces al día ayuda a reducir los síntomas del reflujo. Algunos de los alimentos que tienen un efecto irritante sobre la mucosa gástrica son las salsas, el café, el té, el chocolate, la menta, el ajo, la cebolla, los frutos secos, las bebidas gaseadas, los cítricos o el tomate.
- Masticar bien los alimentos antes de tragarlos: comer despacio y masticar correctamente los alimentos facilita la digestión, ya que el estómago tarda unos 20 minutos en avisar de que está lleno.
- Evitar comidas nocturnas: es importante no saltarse comidas para no llegar a la noche con hambre y evitar una ingesta más abundante, ya que por la noche aumenta la producción ácida en el estómago.
- Evitar el consumo de tabaco y el alcohol, que propician que aparezca la sensación de quemazón.
- Elevar la cabecera de la cama y no acostarse inmediatamente después de comer: es recomendable dormir con la cabeza incorporada entre 15 y 30 centímetros y acostarse dos horas después de cenar, puesto que así ya se ha producido el vaciamiento del estómago y se consigue prevenir el reflujo gastroesofágico.
- Realizar ejercicio moderado y mantener un peso saludable: la práctica de deporte permite disminuir la acidez estomacal, además de prevenir la obesidad. Eso sí, es importante evitar los ejercicios que impliquen una fuerte presión abdominal.
Fármacos sin receta
A las recomendaciones para llevar a cabo cambios en el estilo de vida, se pueden sumar medicamentos de venta libre, es decir, sin necesidad de receta médica. Estas son algunas opciones que se pueden encontrar en las farmacias:
- Antiácidos que neutralizan el ácido estomacal: los antiácidos que contienen carbonato de calcio pueden proporcionar un alivio rápido. Sin embargo, los antiácidos solos no curan un esófago inflamado y dañado por el ácido estomacal. El uso excesivo de algunos antiácidos puede causar efectos secundarios, como diarrea o, a veces, complicaciones renales.
- Medicamentos para reducir la producción de ácido: se conocen como bloqueadores de la histamina (H-2) y no actúan tan rápidamente como los antiácidos, pero proporcionan un alivio más prolongado. Estos fármacos pueden disminuir la producción de ácido en el estómago durante un máximo de 12 horas.
- Medicamentos que bloquean la producción de ácido y curan el esófago: son los inhibidores de la bomba de protones. Bloquean la producción de ácido de manera más potente que los bloqueadores de la H-2, y le dan tiempo al tejido del esófago dañado para curarse.
Eso sí, antes de comenzar a tomar un fármaco sin receta, es conveniente consultar antes a tu farmacéutico de confianza o tu médico de cabecera. Y, en el caso de no sentir alivio en unas pocas semanas con este tipo de medicamentos, es conveniente acudir al médico de Atención Primaria, que puede recetar otros fármacos o pruebas.