El “sándwich de champú”: la técnica viral que reabre el debate sobre cómo lavamos el cabello
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El “sándwich de champú”: la técnica viral que reabre el debate sobre cómo lavamos el cabello
Una nueva forma de entender el lavado capilar está ganando protagonismo y plantea interesantes preguntas sobre hidratación, formulación y asesoramiento profesional.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 09 febrero 2026
Tener un cabello con falta de brillo, enredos o con textura y aspecto seco, son signos claros de un cabello deshidratado. Las causas pueden ser muy variadas y, además, suelen ser acumulativas, como la exposición solar excesiva, el cloro y la sal en verano o el frío, viento y fricción de gorros y bufandas en invierno. Además, durante todo el año, también interfieren el uso de herramientas térmicas y rutinas de higiene inadecuadas.
En este sentido, han aparecido diferentes técnicas virales que prometen devolver al cabello su equilibrio y aspecto sano. Una de las más virales del momento es la conocida como el “sándwich de champú”, que llega desde los salones de Estados Unidos y se presenta como una respuesta a la agresión que algunos champús pueden ejercer sobre la fibra capilar, especialmente en cabellos sensibilizados.
Las redes sociales han sido clave en la popularización de esta técnica. Vídeos breves muestran resultados inmediatos, cabello más brillante, menos encrespado y con mejor aspecto general. Sin embargo, rara vez se explica qué tipo de cabello se beneficia, qué productos son los adecuados o cuándo puede resultar contraproducente.
¿En qué consiste exactamente el “sándwich de champú”?
Inspirado en el conocido “método sándwich” del cuidado facial, este ritual capilar se basa en superponer capas de producto para proteger y tratar el cabello durante el lavado. Existen dos versiones de este método:
- Versión más difundida en redes: primero se aplica el champú para después pasar al acondicionador o la mascarilla y repetir con el champú; está pensada para limpiar, tratar y eliminar residuos de tratamiento.
- Versión orientada a la hidratación: acondicionador o mascarilla en primer lugar, después champú y por último el acondicionador. Esta capa previa actúa como barrera protectora frente al tensioactivo.
En ambos casos, el objetivo es reducir la fricción, disminuir la pérdida de lípidos naturales y mejorar la hidratación, especialmente en medios y puntas.
¿Tiene sentido desde el punto de vista cosmético?
Desde una perspectiva técnica, el “sándwich de champú” no es una práctica perjudicial, pero tampoco imprescindible en todos los casos. Su utilidad depende, en gran medida, de dos factores clave: el estado del cabello y del cuero cabelludo y la composición del champú utilizado.
Algunos expertos señalan que esta técnica surge como una forma de compensar el uso de champús con tensioactivos más agresivos. En formulaciones modernas, especialmente en champús dermocosméticos sin sulfatos ni detergentes fuertes, esta protección adicional puede no ser necesaria.
Aquí es importante transmitir un mensaje claro al paciente desde la farmacia: no se trata de añadir capas por sistema, sino de entender qué necesita realmente su cabello.
¿Para quién puede ser útil?
El consenso general indica que esta técnica puede resultar especialmente beneficiosa en casos como los siguientes:
- Cabellos con raíces grasas y puntas secas, donde se busca limpiar sin resecar.
- Cabellos teñidos o decolorados, ya que el tratamiento previo puede reducir la pérdida de pigmento.
- Cabellos ondulados o rizados, al ayudar a mantener la hidratación y controlar el encrespamiento.
- Cabellos dañados por calor o tratamientos químicos.
Por el contrario, en cabellos muy finos, el uso repetido de acondicionadores puede resultar pesado si no se eligen fórmulas ligeras y sin siliconas.
Pros y contras de este método viral
Ventajas:
- Mayor protección de la fibra capilar durante el lavado.
- Sensación de cabello más hidratado y flexible.
- Mejora del brillo y reducción del encrespamiento.
- Puede espaciar los lavados en algunos perfiles de pacientes.
Inconvenientes:
- No es una técnica universal.
- Puede generar un exceso de cosmética si se aplica sin criterio.
- Supone más tiempo y más producto en cada lavado.
- No sustituye a una formulación bien diseñada.
El farmacéutico como filtro frente a las modas virales
El “sándwich de champú” representa una excelente oportunidad para reforzar el papel del farmacéutico como educador en dermocosmética capilar.
Muchos pacientes llegan a la farmacia preguntando por lo que “han visto en TikTok”, y esperan una validación profesional. Por ello, desde la farmacia se puede:
- Explicar cuándo esta técnica tiene sentido y cuándo no.
- Recomendar champús suaves que no requieran rutinas compensatorias.
- Adaptar el ritual según tipo de cabello, frecuencia de lavado y hábitos.
- Desmontar la idea de que “más pasos” equivale siempre a “más cuidado”.
Además, la farmacia puede dar a conocer esta tendencia de forma responsable mediante consejos en mostrador, publicaciones divulgativas en las redes sociales o pequeñas campañas informativas que conecten con la actualidad sin perder rigor científico.