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La exposición temprana a pantallas se asocia con cambios cerebrales y mayor ansiedad en la adolescencia

Un estudio longitudinal identifica una vía neuroconductual que conecta el tiempo de pantalla con la toma de decisiones y síntomas de ansiedad años después.

La exposición temprana a pantallas se asocia con cambios cerebrales y mayor ansiedad en la adolescencia

Escrito porRedacción MF

Publicado: 16 marzo 2026

La exposición a pantallas durante la infancia, especialmente en los primeros años de vida, podría modificar el desarrollo de las redes cerebrales y aumentar el riesgo de ansiedad en la adolescencia. Así lo sugiere un estudio longitudinal publicado en eBiomedicine, del grupo The Lancet, que ha analizado durante más de una década la evolución neurocognitiva de un grupo de niños desde la lactancia hasta los 13 años.

Los resultados muestran que una mayor exposición a pantallas en los primeros años de vida se asocia con cambios en la organización de determinadas redes cerebrales, especialmente en la interacción entre las redes visuales y las redes de control cognitivo. 

Según los autores de la investigación, estos cambios reflejan una modificación en la integración funcional entre sistemas cerebrales implicados en el procesamiento de la información visual y en la regulación cognitiva, procesos clave durante las primeras etapas del desarrollo neurológico.

El trabajo utiliza datos de la cohorte Growing Up in Singapore Towards healthy Outcomes (Gusto), uno de los estudios de seguimiento infantil más amplios de Asia. En total, los investigadores analizaron a 168 menores con información sobre exposición a pantallas entre el primer y segundo año de vida, junto con evaluaciones posteriores del desarrollo cerebral, la toma de decisiones y la salud mental.

Para ello, el equipo combinó cuestionarios sobre hábitos de uso de pantallas en la infancia, resonancias magnéticas cerebrales realizadas entre los 4,5 y 7,5 años, pruebas cognitivas a los 8,5 años y evaluación de síntomas de ansiedad a los 13 años.

Cambios en redes implicadas en la cognición

El análisis mediante resonancia magnética y métodos de conectividad cerebral mostró que los niños con mayor tiempo de pantalla en la infancia presentaban una reducción más rápida en la integración entre redes visuales y de control cognitivo. Los investigadores interpretan este patrón como una maduración más rápida de lo habitual en la organización de algunas redes cerebrales, especialmente las relacionadas con el procesamiento visual y el control cognitivo.

Aunque el estudio no establece una relación causal directa, los resultados sugieren que los primeros años de vida constituyen una ventana especialmente sensible para la organización de las redes cerebrales. Los autores plantean que la exposición prolongada a estímulos visuales intensos y rápidos, característicos de muchos contenidos digitales, podría influir en los circuitos cerebrales que procesan este tipo de información.

Relación con la toma de decisiones y la ansiedad

Además de los cambios observados en la conectividad cerebral, el estudio analizó el rendimiento de los niños en la Cambridge Gambling Task, una prueba utilizada para evaluar la toma de decisiones en condiciones de riesgo. Los resultados indican que las alteraciones en la interacción entre redes cerebrales se asociaron con mayor tiempo de deliberación al tomar decisiones a los 8,5 años. Este patrón cognitivo, a su vez, se relacionó con mayores síntomas de ansiedad en la adolescencia, evaluados a los 13 años mediante escalas clínicas estandarizadas.

El análisis estadístico identificó una vía de mediación en serie, en la que la exposición temprana a pantallas se vincula con cambios en la conectividad cerebral, que posteriormente se asocian con diferencias en los procesos de toma de decisiones y, finalmente, con síntomas de ansiedad. Los autores subrayan que no se observó una relación directa entre el tiempo de pantalla en la infancia y la ansiedad, sino que el vínculo aparece a través de estos mecanismos intermedios.

Ante ello, la farmacia comunitaria juega un papel esencial en la prevención y manejo de los efectos negativos de la sobreexposición a pantallas. Así, los profesionales farmacéuticos pueden alertar sobre riesgos oculares, adicciones y problemas de salud mental, especialmente entre los más jóvenes.