La farmacia, centro neurálgico de la promoción de la salud - mundofarmaceutico
A fondo
La farmacia, centro neurálgico de la promoción de la salud
El enfoque centrado en una prevención activa en la que el paciente tenga todo el conocimiento y las herramientas para conservar una buena salud durante más años sitúa al farmacéutico como un profesional de referencia.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 15 julio 2026
Cualquier profesional sanitario está en posición de compartir con los pacientes el conocimiento para que ellos mismos tomen las riendas de su salud. Este enfoque de promoción de la salud cobra cada vez más importancia teniendo en cuenta que la sostenibilidad del sistema sanitario es un aspecto crítico y que medidas preventivas de este tipo pueden ayudar a aliviar tanto la carga económica como asistencial que experimentan, debido a un modelo centrado en curar la enfermedad en lugar de evitarla.
En este nuevo paradigma, el farmacéutico comunitario cumple un papel como referente en promover la salud de los pacientes que acuden hasta el mostrador. Hacerlo cumple un triple objetivo: que la salud y los hábitos saludables sean parte de la cotidianeidad de las personas; disminuir el riesgo de que se desarrollen nuevas patologías o bien que aparezcan complicaciones en aquellas ya diagnosticadas; y propiciar un diagnóstico precoz, por consiguiente con un mejor pronóstico y unos mejores resultados en salud.
Aunque tiene similitudes con la educación sanitaria, poner en práctica la promoción de la salud supone ir un paso más allá: el profesional sanitario, como el farmacéutico, forma parte activa en el proceso de empoderar al paciente. Y la misma farmacia puede llevar a cabo iniciativas que pongan el foco sobre esta cuestión.
Qué puede hacer la farmacia
La proactividad es, por tanto, clave. El titular de farmacia puede diseñar iniciativas por su propia cuenta, como actividad de promoción de la salud. Que podrían pasar por hacer hincapié en la educación sanitaria aprovechando la visita de un paciente que requiera de alguno de los servicios farmacéuticos (SPD, dispensación, formulación magistral…).
También es habitual preparar acciones o campañas concretas, como talleres (de nutrición, de derma, entre otros), charlas o la divulgación de pequeñas recomendaciones a través de las redes sociales, con un mayor alcance al público general. Estas acciones se pueden acotar a ciertos grupos de edad más vulnerables, como menores o mayores.
Pero no solo la farmacia puede impulsar iniciativas desde dentro. El establecimiento de alianzas con entidades independientes o la administración pública puede permitir que la promoción de la salud entre la población tenga un mayor éxito.
Bien a través de proyectos ya comenzados por dichas entidades o instituciones, o planificándolos en conjunto desde el primer momento, la colaboración puede ser variada: con asociaciones de pacientes, con fundaciones o con otros profesionales colegiados, como fisioterapeutas, nutricionistas o psicólogos.
En lo relativo a campañas estacionales, que aumentan las posibilidades de tener un mayor alcance, un camino puede ser el de cooperar con clínicas privadas o laboratorios.
Asimismo, el contacto con organizaciones no gubernamentales o asociaciones de la sociedad civil, incluso con expertos en materias específicas acudiendo hasta centros educativos (escuelas o institutos).
De la misma manera, la participación de la farmacia en programas de salud pública se hace imprescindible y tiene efectos reales y positivos. Sin ir más lejos, los programas de cribado, como el de cáncer de cérvix que se impulsó en 2023 en Barcelona, han mostrado su efectividad.
Otros programas, como los llevados a cabo en zonas rurales para fomentar la educación sanitaria de los habitantes, o la participación de las farmacias en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), tienen un beneficio directo en la salud comunitaria.