Atrás El farmacéutico, un importante aliado en la promoción de la salud bucodental

El farmacéutico, un importante aliado en la promoción de la salud bucodental

Su contribución es fundamental para la prevención y el cuidado integral de la salud bucodental mediante educación, consejo y acompañamiento cercano.

El farmacéutico, un importante aliado en la promoción de la salud bucodental

Escrito porRedacción MF

Publicado: 27 agosto 2025

La salud bucodental, aunque a menudo no recibe la importancia que merece, constituye un componente esencial del bienestar general. La accesibilidad y proximidad de la oficina de farmacia la convierte en un espacio privilegiado para promover prácticas preventivas que fortalezcan la salud oral en la población.

Diversos estudios evidencian que menos del 50% de los individuos se cepilla los dientes tres veces al día, y solo el 25% utiliza hilo dental. Estos hábitos insuficientes representan una de las principales amenazas para la salud bucodental y predisponen a problemas como sensibilidades dentales, gingivitis, periodontitis, disfunciones temporomandibulares y, en estadios avanzados, pérdida dentaria. El farmacéutico, mediante su relación frecuente con el paciente, está en una posición estratégica para identificar estas carencias y ofrecer intervenciones educativas y recomendaciones adaptadas al perfil de cada usuario.

Además, el farmacéutico no solo recomienda el uso de productos adecuados, como dentífricos con flúor o colutorios antimicrobianos, sino que también puede colaborar con otros profesionales sanitarios (dentistas u odontólogos) para abordar riesgos específicos.

Desde la oficina de farmacia se pueden realizar intervenciones efectivas para identificar las carencias en el comportamiento bucodental de los pacientes y ofrecer recomendaciones adaptadas

Por ejemplo, puede informar sobre la xerostomía inducida por ciertos psicofármacos, aconsejar sobre la idoneidad de formulaciones salivantes o referir casos de hipertrofia gingival asociada a antihipertensivos o inmunosupresores, y alertar sobre complicaciones bucales ligadas a tratamiento con bisfosfonatos, especialmente tras intervenciones quirúrgicas. Esta labor de vigilancia farmacéutica se convierte en un pilar clave de la prevención y del abordaje integral de la salud bucal.

Educación sanitaria, un rol prioritario

El ecosistema bucal humano alberga una microbiota compleja, donde el equilibrio entre microorganismos es fundamental. Su alteración, mediante la ingesta frecuente de azúcares o déficits nutricionales, favorece la proliferación de bacterias cariogénicas, generando placa, caries y enfermedades periodontales.

Por ello, el farmacéutico desempeña un papel decisivo en la promoción de pautas dietéticas saludables y en la explicación del impacto de nutrientes como la vitamina K₂ (junto con A y D), el calcio, el fósforo y el magnesio, en el desarrollo, mantenimiento y remineralización dental. Estos micronutrientes contribuyen a la formación y conservación de los tejidos de soporte dental, como la osteocalcina, y evitan la mineralización ectópica en arterias, dirigiendo los minerales hacia huesos y dientes.

La inclusión en la dieta de hortalizas de hoja verde (espinaca, col rizada, brócoli), frutas como arándanos e higos, aceites vegetales y quesos fermentados (gouda, edam, brie) enriquece el aporte de vitamina K₂. Por otro lado, fuentes vegetales de calcio como sésamo, almendras, higos secos, acelga, chía y cacao puro refuerzan la mineralización ósea y dentaria.

Apostar por una dieta equilibrada y con aportes vitamínicos (K₂, A y D) permiten formar y conservar los tejidos de soporte dental

Estas recomendaciones nutricionales son especialmente relevantes en poblaciones vulnerables, como mujeres embarazadas o pacientes geriátricos medicados. En el embarazo, la higiene bucal puede verse afectada por náuseas, acidez, sequedad oral y mayor prevalencia de gingivitis, lo que incrementa el riesgo de caries y afectaciones sistémicas.

Del mismo modo, en pacientes de edad avanzada o polimedicados, la xerostomía favorece la proliferación bacteriana, mientras que la falta de movilidad o destreza manual puede dificultar el cepillado, requerir adaptación de utensilios (cepillos eléctricos, interdental) o incluso derivar en infecciones locales.

Es aquí donde la labor del farmacéutico pasa por identificar estos escenarios y ofrecer soluciones individualizadas. La salud bucodental requiere de una estrategia preventiva sólida, proactiva y personalizada y el profesional de farmacia comunitaria ocupa una posición privilegiada para detectarlas necesidades, liderar intervenciones educativas, y, en última instancia, integrarse eficazmente en el abordaje interdisciplinar de la salud.