Atrás Remuneración de servicios asistenciales: ¿es necesario cambiar el sistema retributivo en la farmacia rural?

Remuneración de servicios asistenciales: ¿es necesario cambiar el sistema retributivo en la farmacia rural?

El actual modelo sigue centrado en dispensar medicamentos, mientras las farmacias ubicadas en zonas rurales prestan servicios asistenciales esenciales que no reciben financiación específica.

Remuneración de servicios asistenciales: ¿es necesario cambiar el sistema retributivo en la farmacia rural?

Escrito porRedacción MF

Publicado: 25 febrero 2026

La farmacia rural es, en muchos municipios españoles, mucho más que un punto de dispensación de medicamentos. En concreto, representa un punto de consulta sanitaria, servicio social, centro de seguimiento de pacientes crónicos y, en no pocas ocasiones, supone el único recurso asistencial cercano para una población envejecida y dispersa. Sin embargo, el sistema de remuneración vigente continúa anclado en un modelo que retribuye casi exclusivamente la dispensación de medicamentos, sin reconocer económicamente los servicios asistenciales que estos establecimientos prestan a diario.

Este desequilibrio está en el centro de la reivindicación de la farmacia rural española. Según la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar), el sistema actual remunera en función de la cantidad de medicamentos dispensados y no de la calidad o complejidad de la atención ofrecida. Esto penaliza especialmente a las farmacias situadas en entornos con menor densidad de población y volumen de ventas.

Una farmacia rural puede asumir funciones asistenciales clave (seguimiento farmacoterapéutico, control de parámetros de salud, atención domiciliaria o educación sanitaria) sin que estas actividades generen ingresos directos. El resultado es un modelo económico que no refleja la realidad del trabajo farmacéutico en el medio rural.

Esencial, pero económicamente frágil

El problema no es solo corporativo, sino estructural. Las farmacias rurales son, con frecuencia, la primera y única puerta de entrada al sistema sanitario para muchas personas, especialmente mayores o con dificultades de movilidad. Sin embargo, operan con márgenes ajustados y en algunos casos con ingresos insuficientes para garantizar su viabilidad a largo plazo. Cuanto mayor es el componente asistencial de la farmacia rural, menor suele ser su sostenibilidad económica bajo el modelo actual.

Pago por servicio, tendencia emergente

Algunas iniciativas recientes apuntan hacia un cambio de paradigma. Proyectos piloto en comunidades autónomas como La Rioja o Madrid han comenzado a remunerar servicios profesionales farmacéuticos asistenciales en zonas rurales, con el objetivo de garantizar la continuidad de estas oficinas y mejorar la atención a la población.

Estas experiencias reconocen algo fundamental: la farmacia no solo dispensa medicamentos, también presta servicios sanitarios que generan valor clínico y social. La remuneración de estos servicios puede convertirse, por tanto, en un mecanismo de sostenibilidad económica y de refuerzo del sistema sanitario territorial.

Además, las administraciones han empezado a financiar programas que incluyen atención domiciliaria, seguimiento de pacientes o equipamiento sanitario específico, especialmente en municipios pequeños. Sin embargo, estas medidas siguen siendo parciales y, en muchos casos, limitadas a proyectos piloto o subvenciones puntuales.

Equidad territorial

El debate sobre la remuneración asistencial en la farmacia rural está vinculado a la equidad en el acceso a la atención sanitaria. Si el modelo de financiación no se adapta a la realidad demográfica y asistencial de los entornos rurales, existe riesgo de cierres progresivos de farmacias y mayor desigualdad territorial en salud.

La remuneración por servicios supone una actualización necesaria del sistema. La evolución del papel del farmacéutico comunitario (más clínico, preventivo e integrado en la atención sanitaria) exige un modelo retributivo coherente con esas funciones. Reconocer económicamente la prestación de servicios asistenciales significaría alinear financiación y función real, garantizar la sostenibilidad de estos establecimientos y reforzar la atención sanitaria en territorios vulnerables.