Atrás La farmacia comunitaria europea, en una posición “privilegiada” para fortalecer la salud cardiovascular

La farmacia comunitaria europea, en una posición “privilegiada” para fortalecer la salud cardiovascular

El PGEU pide fortalecer el papel de la farmacia en el Plan de Salud Cardiovascular de la UE, dotándola con los recursos necesarios.

La farmacia comunitaria europea, en una posición “privilegiada” para fortalecer la salud cardiovascular

Escrito porRedacción MF

Publicado: 17 febrero 2026

¿Cuál es el papel que debería tener la farmacia comunitaria europea para hacer posible la hoja de ruta del Plan Europeo de Salud Cardiovascular? Para la Agrupación Farmacéutica Europea (PGEU, por sus siglas en inglés), debe ser una “posición privilegiada” de cara a fortalecer y potenciar la educación sanitaria y la prevención frente a patologías que son la principal causa de muerte y discapacidad en la Unión Europea (UE). Cada año se registran más de 1,7 millones de defunciones cada año y los costes asociados a tratarlas suponen un coste aproximado de 282.000 millones de euros en asistencia sanitaria, pérdida de productividad y cuidados informales, según un posicionamiento difundido por la asociación europea.

Tanto a la hora de facilitar el acceso a los medicamentos, como para la detección de factores de riesgo y al ser figuras de apoyo para un uso seguro, continuo y adecuado de los tratamientos, los farmacéuticos comunitarios cumplen un rol clave para que esta estrategia llegue a buen puerto.

De ahí que el PGEU comparta una serie de recomendaciones políticas centradas en donde la farmacia puede contribuir: prevención, detección precoz y tratamientos. Por ello, una de las principales para la agrupación la integración “plena” de los farmacéuticos comunitarios en los programas nacionales y europeos de salud cardiovascular. Así, será clave que tanto Comisión como Parlamento europeos los expliciten en su texto final del Plan de Salud Cardiovascular.

Asimismo, será necesario que se reconozcan, promuevan y se remuneren “formalmente” los servicios farmacéuticos vinculados a las enfermedades cardiovasculares. Esto solo será posible si también se amplía el ámbito de actuación de los farmacéuticos en toda la UE, señala el PGEU, “para garantizar un acceso más equitativo a los servicios preventivos, diagnósticos y terapéuticos”. En paralelo, los profesionales de la farmacia comunitaria deberán incluirse en el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS) como forma de garantizar “el acceso de los farmacéuticos a los datos sanitarios relevantes de los pacientes y su contribución a los mismos”.

Al respecto, el posicionamiento también recomienda que se apoye a las farmacias comunitarias europeas en su proceso de integración en la práctica farmacéutica de las nuevas tecnologías, en concreto de la inteligencia artificial (IA), que contribuyen a mejorar el cribado, la detección precoz y el apoyo personalizado a los pacientes cardiovasculares.

Y, por supuesto, que las autoridades comunitarias aseguren el suministro de medicamentos cardiovasculares esenciales, también mediante mecanismos de coordinación centrados en la prevención y mitigación de situaciones de escasez.

“Aprovechando su accesibilidad, experiencia y datos, la UE puede lograr una prevención más temprana, un mejor cumplimiento del tratamiento y un acceso más resistente a los medicamentos, lo que en última instancia salvará vidas”, destaca la agrupación europea.

El caso de España

La agrupación también analiza los casos de distintos países europeos, entre ellos España, del que apunta el “papel fundamental” de las farmacias comunitarias en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, destaca la “amplia gama” de servicios relacionados con prevención y tratamiento de esta familia de patologías. Como por ejemplo, los sistemas personalizados de dosificación (SPD) para mejorar la adherencia terapéutica.

A su vez, propician la medición de parámetros clínicos (presión arterial, glucosa, perfil lipídico y peso) y la detección de enfermedades, gracias al equipamiento con el que cuentan para evaluar esta serie de variables, y el destinado a posibles eventos cardiacos (desfibriladores semiautomáticos).

En la parte asistencial, las farmacias españolas impulsan programas de educación y promoción de la salud, aportando ideas sobre estilo de vida, alimentación y ejercicio para reducir el riesgo cardiovascular y apoyar el tratamiento de enfermedades crónicas.

Precisamente, ahí también enfatiza la agrupación europea sobre el apoyo para comorbilidades a través de la asistencia para pacientes con múltiples afecciones crónicas que influyen en la salud cardiovascular, garantizando una atención integral y coordinada. Se puede aplicar en muchas vertientes de la cronicidad (diabetes, fibrilación auricular, enfermedad renal crónica, dislipemia, cáncer colorrectal o VIH) para así adoptar medidas preventivas y derivar a atención especializada.