Atrás Las siete diferencias en los roles de los farmacéuticos en Reino Unido y en España

Las siete diferencias en los roles de los farmacéuticos en Reino Unido y en España

El perfil del profesional farmacéutico británico es más clínico, mientras que en nuestro país predomina su labor asistencial.  

Las siete diferencias en los roles de los farmacéuticos en Reino Unido y en España

Escrito porRedacción MF

Publicado: 11 febrero 2026

Uno de los principales objetivos del colectivo farmacéutico es contar con mayores competencias para ofrecer un servicio de mayor calidad y descongestionar la saturación asistencial del Sistema Nacional de Salud (SNS). Un modelo parecido al español es el británico, aunque en Reino Unido el farmacéutico tiene atribuciones a nivel clínico, lo que permite que los profesionales puedan tomar decisiones más independientes sobre la salud de sus pacientes.

Desde que el anterior primer ministro británico, Rishi Sunak, anunciase la puesta en marcha de su plan ‘Pharmacy First’, los profesionales de las farmacias comunitarias británicas cuentan con el respaldo normativo para diagnosticar y prescribir de forma autónoma, algo que no pueden hacer sus homólogos españoles.

Por otro lado, en la parte más clínica relacionada con los tratamientos, los farmacéuticos británicos tienen un papel relevante en el abordaje de la cronicidad, pudiendo modificar las terapias de sus pacientes crónicos. Desde ajustar la dosis, a desprescribirlas o cambiar la medicación. Mientras, en nuestro país el profesional solo puede revisar el tratamiento que toman sus pacientes, pero no modificarlo si considera que hay alternativas que mejoren la calidad de vida de los pacientes crónicos.

Otro de los aspectos que diferencian los modelos farmacéuticos de estos dos países es la vacunación. En las farmacias británicas se pueden realizar campañas de inmunización (de COVID-19 o neumococo, entre otras), además de estar contemplada la administración de inyectables. Algo que en España aún no es posible, a pesar de que se trata de una reclamación recurrente por parte de los farmacéuticos.

También se aprecian diferencias a la hora de manejar patologías menores, como en los casos de cistitis simples, dermatitis o servicios relacionados con la salud sexual, entre otros. En España la normativa solo contempla la recomendación y la derivación a la atención primaria; por su parte, los británicos pueden tratar estas afecciones directamente desde sus farmacias.

Integración en el circuito asistencial de primaria

A su vez, el profesional de farmacia en Reino Unido forma parte del circuito asistencial de la atención primaria del NHS, su Servicio Nacional de Salud. Así, puede trabajar en consultas de los centros de salud atendiendo a los pacientes y tiene la posibilidad de tomar decisiones clínicas. Algo similar a lo que ocurre en el ámbito hospitalario británico. Sin embargo, el rol que se contempla en España para los farmacéuticos comunitarios está alejado de la toma de decisiones clínicas, reducido a cuestiones técnicas (farmacología).

Además, hay un punto donde la diferencia es notable: son los denominados PGDs (Patient Group Directions), una serie de protocolos que habilitan la dispensación de medicamentos que necesitan de una receta, pero pudiendo dispensarlos sin receta, incluso en el caso de los antibióticos. Esto agiliza el acceso de los pacientes a sus tratamientos y evita sobrecarga asistencial en los centros de salud. Una estrategia que no existe en la legislación española, donde la figura del farmacéutico se ve limitada por el marco regulatorio actual.