Cómo puede ayudar la farmacia a cumplir los propósitos de año nuevo para una vida saludable
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Detrás del mostrador
Cómo puede ayudar la farmacia a cumplir los propósitos de año nuevo para una vida saludable
Con el inicio de cada año, muchas personas se proponen mejorar su salud. Desde la farmacia, se puede ofrecer un asesoramiento completo y personalizado, que fomente hábitos y no soluciones temporales.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 05 enero 2026
El comienzo de un nuevo año normalmente suele estar vinculado a la definición de objetivos en el ámbito de la salud. Algunos de los propósitos más comunes son dejar de fumar, cuidar la alimentación, perder peso, aumentar la actividad física y mejorar la calidad del sueño, todos ellos enfocados hacia un estilo de vida más saludable.
Y es justo en esta época cuando la farmacia comunitaria se convierte, gracias a su cercanía y accesibilidad, en un punto de apoyo fundamental para los pacientes que desean convertir sus objetivos plasmados en un papel en acciones duraderas y eficaces. La necesidad de información y orientación en estas áreas tiende a aumentar en el mes de enero, lo que brinda la oportunidad de fortalecer el rol del farmacéutico en estas fechas.
Desde el mostrador, el farmacéutico debe ser capaz de identificar las necesidades particulares de cada paciente, orientar sobre hábitos saludables fundamentados en la evidencia científica, recomendar opciones adecuadas y, cuando sea necesario, derivar a otros profesionales sanitarios.
Principales propósitos de salud y el papel de la farmacia
Algunos de los propósitos de año nuevo más comunes entre la población son:
- Dejar de fumar: uno de los objetivos más demandados, impulsado por la mejora de la salud general y los beneficios inmediatos que los pacientes pueden notar incluso a corto plazo.
- Mejora de la alimentación y pérdida de peso: tras los excesos de las celebraciones de navidad y el descontento con el aspecto físico, muchos pacientes buscan equilibrar su alimentación para regular su peso corporal.
- Aumentar la actividad física: la intención de estar más activo, por ejemplo, practicando algún nuevo deporte o apuntándose al gimnasio es habitual, aunque la adherencia tiende a disminuir con el tiempo.
- Mejora de la calidad del sueño y el autocuidado: otro objetivo que se repite con frecuencia incluye optimizar el descanso, gestionar el estrés y mantener hábitos saludables de autocuidado.
Desde la farmacia, el asesoramiento especializado y la educación sanitaria son clave para ayudar a que esos propósitos generales se conviertan en acciones concretas y seguras.
Cómo asesorar de manera efectiva desde la farmacia
El enfoque desde la farmacia debe basarse en estrategias prácticas, siempre adaptadas a cada paciente. Algunos aspectos clave para el asesoramiento son:
- Evaluar el estado de salud del paciente, factores de riesgo, posibles patologías simultáneas y motivación individual.
- Ofrecer información rigurosa y realista sobre cada objetivo, evitando soluciones rápidas o modas difundidas en redes sociales sin respaldo científico.
- Establecer metas concretas y alcanzables, utilizando el método SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales).
- Aconsejar acerca de recursos comunitarios y profesionales complementarios, como nutricionistas, entrenadores o programas para dejar de fumar.
- Realizar un seguimiento regular, motivando al paciente y ajustando el plan según su progreso.
Identificación de barreras y derivaciones
Es muy común que los pacientes dejen a un lado sus propósitos en las primeras semanas del año debido a sus expectativas poco realistas o falta de apoyo externo. En este contexto, el farmacéutico puede:
- Identificar barreras personales, como la escasa motivación, falta de recursos o expectativas poco realistas.
- Derivar a otros profesionales sanitarios: como médicos, nutricionistas o fisioterapeutas cuando las necesidades del paciente lo requieran.
- Recomendar herramientas de seguimiento, como registros de hábitos, aplicaciones de salud o grupos de apoyo.
Fomentar una vida saludable no solo consiste en mejorar indicadores clínicos (peso, presión arterial, consumo de tabaco…), sino también en ayudar a establecer cambios de comportamiento sostenibles que favorezcan al bienestar general.