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Recomendaciones básicas desde la farmacia para cuidar los riñones

Los profesionales farmacéuticos pueden identificar posibles casos de riesgo de padecer enfermedad renal crónica, así como concienciar sobre la importancia de modificar el estilo de vida para proteger la función renal.

Recomendaciones básicas desde la farmacia para cuidar los riñones

Escrito porRedacción MF

Publicado: 12 marzo 2026

La enfermedad renal crónica (ERC) es una enfermedad que afecta aproximadamente al 15% de la población adulta en España, con una prevalencia que aumenta claramente con la edad, especialmente en personas mayores de 64 años. Es una patología frecuente y progresiva que suele evolucionar sin síntomas en sus fases iniciales, por lo que es importante identificar factores de riesgo, promover hábitos saludables y orientar a los pacientes para prevenir el deterioro renal desde la farmacia comunitaria.

Con motivo del Día Mundial del Riñón, que se celebra este 12 de marzo, cabe recordar que la farmacia es un punto accesible para promover medidas de protección renal y donde se pueden identificar a las personas con mayor probabilidad de desarrollar una enfermedad renal. Entre las causas más habituales de la aparición de la ERC, se encuentran la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, aunque también pueden influir otras situaciones, como enfermedades renales hereditarias, trastornos autoinmunes como el lupus, obstrucciones prolongadas del tracto urinario (por cálculos) o infecciones urinarias recurrentes.

Además de las causas directas, existen factores de riesgo que conviene vigilar. Algunos factores no pueden modificarse, como la edad avanzada o el bajo peso al nacer, pero otros sí pueden controlarse, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo o niveles elevados de colesterol y ácido úrico. En este sentido, el farmacéutico puede orientar al paciente sobre cómo reducir estos riesgos mediante cambios en el estilo de vida y un adecuado seguimiento de sus tratamientos.

Claves para una detección precoz

Por otro lado, el control de parámetros básicos en la farmacia contribuye a la detección de problemas de forma temprana. Medir la presión arterial, revisar el índice de masa corporal (IMC) o comprobar los niveles de glucosa en pacientes con factores de riesgo permite identificar situaciones que podrían afectar al riñón, siendo estas revisiones el punto de partida para recomendar una valoración médica cuando sea necesario.

Otro aspecto relevante es la revisión de la medicación. Muchos fármacos se eliminan a través del riñón, por lo que una función renal reducida puede provocar acumulación en el organismo o aumentar el riesgo de efectos adversos. Desde la farmacia, se pueden detectar medicamentos con potencial nefrotóxico, valorar posibles ajustes de dosis y colaborar con el equipo sanitario para optimizar la terapia. También es importante informar a los pacientes sobre los síntomas que pueden aparecer cuando la función renal empieza a deteriorarse.

Apuesta por la prevención

Los síntomas varían en función de la fase en la que se encuentre la enfermedad. En fases iniciales, pueden presentarse signos poco específicos, como orinar con más frecuencia durante la noche o producir grandes cantidades de orina. A medida que la enfermedad avanza, pueden surgir cansancio, debilidad, pérdida de apetito, anemia, hinchazón en piernas o problemas de sueño.

Por último, la farmacia puede reforzar los mensajes de prevención basados en el estilo de vida. Evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias tóxicas, mantener una dieta equilibrada, asegurar una correcta hidratación y practicar ejercicio físico con regularidad son medidas que ayudan a proteger la salud renal. En pacientes con enfermedades como diabetes o hipertensión, el seguimiento y control adecuados resultan especialmente importantes para reducir el riesgo de daño en los riñones.