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Cómo actuar ante un ataque de epilepsia: el papel de la farmacia comunitaria

La farmacia es un espacio privilegiado para informar sobre la manera de actuar correctamente ante una crisis epiléptica, lo que reduce riesgos y contribuye tanto a normalizar la epilepsia como a combatir el estigma que aún la rodea.

Cómo actuar ante un ataque de epilepsia: el papel de la farmacia comunitaria

Escrito porRedacción MF

Publicado: 10 febrero 2026

Cada 10 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Epilepsia, una fecha clave para sensibilizar a la población sobre esta enfermedad neurológica crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. En este contexto, la farmacia comunitaria desempeña un papel fundamental como primer punto de información sanitaria, ayudando a desmontar mitos y a formar a la población en la actuación correcta ante una crisis epiléptica.

Las crisis epilépticas suelen generar una gran impresión en quienes las presencian. El miedo, la sensación de urgencia y las ideas erróneas pueden llevar a actuaciones inadecuadas que, lejos de ayudar, aumentan el riesgo de lesiones o complicaciones. Sin embargo, es importante recordar que la mayoría de las crisis son breves, duran uno o dos minutos y cesan por sí solas, sin dejar secuelas.

Primeros auxilios

Ante una crisis convulsiva generalizada, la actitud debe centrarse en proteger al paciente y mantener la calma. Siempre que sea posible, se debe ayudar a la persona a tumbarse en el suelo, evitando caídas bruscas. Es recomendable colocar algo blando bajo la cabeza, como una chaqueta doblada o una almohada, para prevenir golpes.

También conviene retirar gafas, aflojar prendas ajustadas como cinturones o corbatas y apartar objetos cercanos que puedan resultar peligrosos, especialmente elementos punzantes o fuentes de calor. Durante la crisis no se debe sujetar al paciente ni intentar frenar sus movimientos, ya que esto puede provocar lesiones musculares o articulares.

Uno de los errores más frecuentes es introducir objetos en la boca para evitar que se muerda la lengua. Esta práctica es innecesaria y peligrosa: puede causar daños dentales, lesiones mandibulares o incluso asfixia. Tampoco se deben administrar alimentos ni medicamentos por vía oral durante la crisis, ya que el reflejo de deglución está alterado.

Una vez finalizadas las convulsiones, es aconsejable colocar a la persona de lado, en posición lateral de seguridad. De este modo se facilita la respiración y se evita que saliva o vómitos pasen a los pulmones. Tras la crisis, el paciente puede estar somnoliento, confuso o desorientado; lo adecuado es acompañarle y permitirle descansar hasta su recuperación completa.

Crisis parciales complejas: qué hacer

En las crisis parciales complejas, la persona puede deambular sin rumbo, mostrar conductas automáticas o parecer desorientada. En estos casos, la prioridad es retirar objetos peligrosos y guiarle con calma hacia un entorno seguro, sin inmovilizarle ni enfrentarse a él, incluso si parece agitado o irritable. Una vez recuperado, puede retomar su actividad habitual si así lo considera.

Aunque la mayoría de las crisis no requieren atención médica urgente, sí se debe llamar a una ambulancia o acudir a urgencias en determinadas situaciones:

  • Si es la primera crisis de la persona.
  • Si la crisis es distinta o más prolongada de lo habitual.
  • Si el paciente no está tomando su medicación antiepiléptica
  • Si la crisis se acompaña de fiebre o infección
  • Si se producen lesiones
  • Si las crisis se repiten sin recuperación de la conciencia.
  • Si, pasado un minuto tras finalizar la crisis, no se reanuda la respiración.