Cómo recuperar un uso equilibrado de las pantallas después de las vacaciones

Cómo recuperar un uso equilibrado de las pantallas después de las vacaciones

Algunos cambios sencillos pueden marcar la diferencia para ayudar a reducir ese uso y volver a hábitos más equilibrados.

Niños usando los móviles

Escrito porRedacción MF

Publicado: 08 septiembre 2026

En verano cambian los horarios y también la forma de ocupar el tiempo libre. Hay más momentos de descanso, viajes, desplazamientos y días sin una rutina fija. En este contexto, es fácil que aumenten las horas dedicadas a las pantallas, consultando redes sociales, viendo series, jugando a videojuegos o simplemente utilizando el móvil.

Al terminar las vacaciones, volver de golpe a unos horarios mucho más estrictos puede resultar complicado, especialmente para niños y adolescentes. Introducir los cambios de forma progresiva y establecer unas normas claras facilita la adaptación.

  • Reducir el tiempo de pantalla de forma gradual: por ejemplo, se pueden establecer determinados momentos del día para consultar redes sociales, jugar o ver contenidos y ajustar esos tiempos a medida que se recupera la rutina habitual. El objetivo es revisar especialmente el tiempo que dedicamos a las pantallas durante los momentos de descanso. En el caso de los menores, conviene hablar sobre las nuevas normas antes de aplicarlas y explicar por qué se van a realizar algunos cambios. Establecer horarios de acuerdo con su edad y sus necesidades puede ayudar a prevenir la sobreestimulación digital y favorecer un uso más responsable de los dispositivos.
  • Recuperar momentos del día sin dispositivos: la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda establecer tiempos y lugares de desconexión digital. El dormitorio o las comidas familiares pueden ser buenos momentos para empezar. Estas normas funcionan mejor cuando se aplican a toda la familia. Si los adultos utilizan constantemente el teléfono mientras están sentados a la mesa o antes de dormir, resulta más difícil pedir a los menores que hagan un uso diferente. La AEP señala que existe una relación entre el tiempo que los padres pasan frente a las pantallas y el uso que hacen sus hijos.
  • Cuidar especialmente las horas antes de dormir: usar las pantallas antes de irse a la cama puede dificultar la conciliación del sueño y alterar su calidad. Desactivar notificaciones, utilizar el modo nocturno o dejar el teléfono fuera del dormitorio son pequeños cambios que pueden ayudar a evitar la tentación de consultar mensajes o redes sociales cuando llega el momento de descansar.
  • Buscar otras formas de ocupar el tiempo libre: volver a practicar deporte, pasear, leer, quedar con amigos, cocinar o recuperar alguna afición puede ayudar a que el móvil deje de ocupar tantos momentos del día. También puede ser útil observar qué situaciones llevan a utilizar el móvil de forma automática. Tener todas las notificaciones activadas o dejar el teléfono siempre a la vista favorece que lo consultemos con frecuencia. Silenciar los avisos que no sean importantes y guardar el dispositivo cuando estamos realizando otra actividad puede reducir estas interrupciones.
  • Establecer una rutina que se pueda mantener: las normas demasiado difíciles de cumplir suelen durar poco. Es preferible fijar objetivos realistas, adaptarlos a los horarios de cada persona y revisarlos cuando sea necesario.

Problemas asociados al uso excesivo de pantallas

Pasar muchas horas delante del móvil, el ordenador o la tableta puede favorecer la aparición de diferentes molestias. Entre las más habituales se encuentran:

  • Fatiga visual: puede provocar sequedad ocular, irritación, visión borrosa, sensación de cansancio en los ojos o dolor de cabeza.
  • Molestias musculares: mantener una misma postura durante mucho tiempo puede generar dolor o tensión en el cuello, la espalda y los hombros.
  • Problemas de sueño: puede dificultar conciliar el sueño y afectar a la calidad del descanso.
  • Mayor sedentarismo: puede reducir el tiempo dedicado a caminar, practicar deporte o realizar otras actividades físicas.
  • Dificultades de atención: un uso excesivo de dispositivos, especialmente en niños y adolescentes, puede interferir en la concentración y en otras actividades del día a día.

El farmacéutico puede ayudar a identificar algunos hábitos relacionados con estas molestias y ofrecer recomendaciones para reducirlas. También puede orientar sobre problemas como la sequedad ocular y recomendar acudir al médico o al especialista cuando los síntomas sean frecuentes, empeoren o interfieran con las actividades diarias.