Estrechar la cintura con cirugía: qué hay detrás de esta tendencia

Estrechar la cintura con cirugía: qué hay detrás de esta tendencia

Una intervención cada vez más visible, pero que también conlleva riesgos. Conocer cómo se realizan estas operaciones y qué complicaciones pueden tener es fundamental antes de tomar una decisión. 

Mujer señalándose las costillas

Escrito porRedacción MF

Publicado: 15 septiembre 2026

Los tratamientos y cirugías estéticas que prometen cambios muy visibles en poco tiempo están cada vez más a la orden del día. Una de las que más atención ha generado en redes sociales es la cirugía para reducir la cintura modificando las costillas. De hecho, en ocasiones se habla de forma general de “romperse las costillas”, pero lo cierto es que existen diferentes técnicas y no todas implican el mismo procedimiento.

¿En qué consiste?

Las intervenciones se realizan principalmente sobre las costillas inferiores, especialmente las número 11 y 12. Son las conocidas como costillas flotantes porque, a diferencia de otras, no se unen directamente al esternón.

Una de las técnicas más utilizadas es la resección costal, que consiste en retirar una parte de una o varias costillas. Pero, durante los últimos años también se han desarrollado otras técnicas de remodelación costal en las que las costillas no se extraen. En estos casos, el cirujano realiza una fractura controlada o una osteotomía, es decir, un corte en el hueso, para modificar posteriormente su posición y reducir el diámetro de la cintura. Dependiendo de la técnica pueden utilizarse ultrasonidos u otros instrumentos quirúrgicos. Tras la intervención, algunos procedimientos requieren el uso de prendas de compresión o corsés durante el periodo de recuperación.

El objetivo de estas intervenciones es modificar la estructura ósea del torso, por lo que se trata de cirugías muy invasivas. Es por ello que su uso con objetivos exclusivamente estéticos está generando preocupación entre los profesionales del sector, pues entrar a quirófano siempre supone asumir riesgos.  

¿Qué riesgos puede tener?

Como cualquier intervención quirúrgica, la cirugía para estrechar la cintura puede provocar complicaciones. El nivel de riesgo depende de la técnica empleada, del estado de salud de la persona y de la experiencia del equipo médico. Entre los principales problemas que pueden aparecer se encuentran:

  • Dolor durante la recuperación: puede mantenerse durante varios días o semanas y, en algunos casos, prolongarse más tiempo.
  • Problemas de cicatrización: pueden aparecer infecciones, inflamación, hematomas o una cicatrización más lenta de lo esperado.
  • Asimetrías: el resultado puede no ser completamente uniforme y pueden quedar diferencias entre ambos lados de la cintura.
  • Problemas en la consolidación de las costillas: cuando se realizan cortes o fracturas controladas, el hueso puede tardar en soldar correctamente o hacerlo en una posición no deseada.
  • Lesiones en tejidos cercanos: las costillas se encuentran próximas a músculos, nervios, vasos sanguíneos y pulmones, por lo que existe riesgo de dañarlos durante la intervención.
  • Neumotórax: se produce cuando entra aire en el espacio que rodea al pulmón y puede dificultar su correcta expansión.
  • Hemotórax: consiste en la acumulación de sangre alrededor del pulmón y puede requerir tratamiento médico urgente.
  • Dolor crónico o alteraciones de sensibilidad: algunas personas pueden presentar molestias persistentes, hormigueo o pérdida de sensibilidad en la zona intervenida.
  • Problemas con la anestesia general: como en el resto de procedimientos, someterse a una anestesia general conlleva riesgos.

Además, todavía existe poca información sobre los posibles efectos de estas técnicas a largo plazo. Muchos de los estudios disponibles incluyen pocos pacientes y periodos de seguimiento cortos, por lo que no se conocen con precisión todas sus consecuencias con el paso de los años.

Una decisión que debe tomarse con información 

Antes de someterse a una cirugía de estas características es fundamental recibir una valoración individualizada por parte de un especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora con la formación y experiencia adecuadas. El profesional debe explicar qué técnica propone, qué resultados pueden esperarse, cuáles son sus riesgos, cómo será el postoperatorio y qué alternativas existen.

Por su parte, el farmacéutico puede ayudar en el postoperatorio a resolver dudas sobre los medicamentos prescritos, explicar cómo utilizarlos correctamente y detectar posibles problemas relacionados con su uso. Además, puede orientar sobre el cuidado de la piel y de las cicatrices, siempre siguiendo las indicaciones del equipo médico, y recomendar acudir al especialista si aparecen signos de alarma como dolor intenso, fiebre, inflamación excesiva o dificultades para respirar.

También conviene desconfiar de resultados garantizados, cambios muy llamativos presentados sin información médica o procedimientos promocionados principalmente a través de redes sociales. La decisión debe basarse en información fiable y en una valoración médica completa.